La crónica cósmica. Bienvenidos a Talibania, la tierra del progreso

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– Almanaque Extra del Año Nuevo nepalés 2070 B. S. –

Al adivinar la desagradable sorpresa que os habrá producido la llegada inesperada de esta crónica extraordinaria (“¡Rediós, es que no nos da un respiro!”), me apresuraré a tranquilizaros aclarando que, debido a su morboso y espeluznante contenido, no os recomiendo en absoluto su lectura (y todavía menos a las personas sensibles o a quienes tengan un corazón débil). Por el contrario, estoy seguro que a los sádicos, los masoquistas y demás tarados les encantarán estas páginas que serían dignas de aquella “maravillosa” revista de la era franquista llamada “El Caso”, que se dedicada a publicar exclusivamente noticias de asesinatos y otros malos rollos.

¿Vamos allá? Bienvenidos a Talibania, la tierra del progreso, la evolución y la civilización.

La señora Ranjana se personó en el hospital general y parió a su hijita sin el menor problema, pero cuando a continuación comprobó por sí misma que la pequeña se hallaba perfectamente no podía sospechar que una enfermera le inyectaría una solución salina en la artería en vez de la vena, y que el bebé perdería una pierna.

Han suspendido de empleo y sueldo (¿hasta mañana?) a los policías indios y nepaleses de un puesto fronterizo por cobrar trescientas rupias a la gente bajo la amenaza de meterles en la cárcel acusándoles de traficar con drogas. Al comentárselo a Shankar me contó que siempre habían hecho lo mismo, y que incluso exigirían un tanto por el caballo o el buey que tirase del carro.

En otra frontera de los mismos países el gobierno indio está construyendo un muro (de cuarenta kilómetros de largo y dos metros de alto) para evitar el tráfico de armas, contrabando y, aunque quizás no hayan pensado en ello, también de los animales salvajes amargándoles las migraciones.

Pero no habíamos terminado, y en otro puesto fronterizo la policía india estuvo disparando varios días contra los campesinos nepaleses que pretendían cruzarla como si fuesen forajidos. Valga aclarar o recordar que las fronteras entre el Nepal y la India están abiertas como las de Europa y sus ciudadanos no necesitan presentar ninguna documentación.

Rajú era un chaval de dieciocho años que salió de fiesta con unos amigos, y después de beber más de la cuenta organizó un altercado público consiguiendo terminar en comisaría. Ateniéndose al sistema tradicional, unos policías le dieron una tanda de palos mientras se hallaba en el calabozo y al día siguiente había muerto. La denominación oficial es “muerte en custodia”.

Otro Rajú (se diría que hay un Rajú en cada familia) de veintidós años que se dedicaba a vender costo, terminó de forma parecida después de ser arrestado con diez gramos. Este asesinato provocó algunos alborotos callejeros en los que la policía “se vio obligada a disparar”.

En el Nepal trabajan 1.600.000 niños de los que 620.000 llevan a cabo tareas arriesgadas, y 127.000 lo hacen en condiciones consideradas muy duras.

Se ha comprobado (científicamente, por supuesto) que el keroseno utilizado para cocinar puede provocar neumonía o tuberculosis como el estiércol de vaca seco que se usa con el mismo propósito.

Érase una vez un matrimonio sexagenario al que sus vecinos sacaron una madrugada de la cama para darle una tanda de palos; a ella, después de obligarla a tragar excrementos y orina, le afeitaron la cabeza porque la acusaban de ser bruja y haberles echado mal de ojo consiguiendo arruinarles la cosecha.

En otra aldea unos miembros de una casta de idiotas parecida torturaron durante dos días a una mujer de treinta y cinco años a la que acusaban de lo mismo: “¡Bruja, bruja!”.

La señora Sirjana era una mujer emprendedora que, tras hartarse de la miseria crónica de este país, consiguió un empleo en Arabia Saudí. Después de trabajar varios años siendo tratada como una esclava, al fin logró juntar suficiente dinero para regresar a casa pensando en montar un pequeño negocio. Lo último que podía esperar cuando el avión partió hacia el Nepal era que los policías del aeropuerto de Katmandú la metiesen en una habitación y, tras hacer cola para violarla, le quitasen sus ahorros y la mandasen a la calle de una patada.

Lo de la violación en grupo (¡Oh, la alegría de compartir!) se está convirtiendo realmente en una moda. Diez ladrones entraron en una casa y, después de inmovilizar a sus habitantes, robaron cuanto quisieron, rompieron el resto, y se turnaron para violar a la hija de dieciséis años. Supongo que ya habréis leído la noticia de la ciclista suiza que fue violada por ocho tipos en el centro de la India.

La policía detuvo un camión en un control de carretera y encontró más de una tonelada de sándalo rojo que iba camino de la China. “Curiosamente” el chofer huyó mientras ellos hacían el registro: “Voy a por tabaco y vuelvo”.

Se desató un pequeño incendio y ardieron 71 casas; o sea poca cosa si se lo compara con la hoguera que arrasó 97 casas dejando en la calle 210 personas de 37 familias.

Los familiares del “camello” de maría que murió atropellado frente a su casa aquí en Sauraha han cobrado como indemnización la fortuna de cinco mil euros. Me pregunto cuánto tardarán en copiar las costumbres de otros lugares en los que ésta es una de las mejores formas de solucionar los problemas económicos familiares: “No llegaremos a fin de mes”. “Anda, trae al abuelo, que ya viene el autobús”.

Un viudo de sesenta y cinco años (o sea tan joven como yo), violó a su hija de cuarenta: “La muy pecaminosa me había estado provocando desde pequeña”.

La mitad de los viciosos de este país se “colocan” con un tónico para la tos que les cuesta veinte rupias, o sea mucho más barato que las doscientas de una cerveza.

Cuando la policía detuvo a una banda que se dedicaba por igual, y sin un orden determinado, a robar y violar, se quedaron muy sorprendidos al comprobar que todos sus miembros formaban parte del cuerpo de policía.

Otros policías, que eran corruptos y estúpidos por igual, raptaron a un tipo para conseguir un rescate, y le creyeron cuando éste, dejándoles su motocicleta como rehén, les convenció de que volvería rápidamente con el dinero; así que se sintieron terriblemente decepcionados al verle regresar acompañado de varios oficiales de la policía. “¡Es que ya no queda decencia en este mundo! ¡No te puedes fiar de nadie!”.

En los controles policiales de la madre Rusia te pueden obligar a mear para comprobar si has fumado marihuana, y de ser así te encierran diez días en una de sus maravillosas cárceles. Si te pillan con diez gramos de tan funesta hierba serán siete años, y por cien gramos, doce años.

Érase una joven a la que le vino la regla y sus civilizados familiares la encerraron en el corral del ganado hasta que dejase de ser impura. “Afortunadamente” para ella, pues se aburría un montón, un vecino más liberal la distrajo violándola repetidamente. “¿¡Pero porqué chilla la niña ahí abajo!?” “Haz como si no la oyeses, no ves que sólo pretende llamar la atención”.

Con dar una mirada al salario medio y, por ejemplo, al precio de las patatas o la gasolina de cualquier país, se puede calcular rápidamente el nivel en que se halla. Ya os he apuntado en alguna ocasión que el sueldo de un nepalés (pongamos por caso un maestro de escuela o un empleado de la telefónica) cobra alrededor de cien euros; así que os escandalizaréis al saber que un pasaporte nepalés les cuesta 57 dólares (en el Nepal siguen empeñados en usar solamente el dólar norteamericano); para comprenderlo debidamente imaginad que un pasaporte se llevase más de la mitad de cuanto cobráis mensualmente. En la India son 114 dólares, en Pakistán 30, en Bangladesh y Sri Lanka 25, Bhután 18, y en las islas Maldivas 36.

Un general del ejército nepalés ha sido “degradado y destituido” (¡Ja!), al descubrirse que había aportado una documentación falsa y ni tan siquiera pertenecía a las fuerzas armadas.

Han detenido a una activa banda de ladrones cuya jefa era una señora de aspecto humilde, trato suave y astucia insuperable, que trabajaba limpiando viviendas y sabía exactamente dónde mandar a sus chicos.

Una prueba de la inestable paz nepalesa está en los frecuentes ataques a diferentes periodistas y periódicos (ayer quemaron un vehículo en el que se disponían a repartir los ejemplares del día) perpetrados por algún grupo maoísta. Es una fórmula fascista como las que siguen todos los fanáticos (ya sean políticos o religiosos), y se diría que los líderes del país hacen la vista gorda ante un problema que no saben cómo resolver.

Un caso que es al mismo tiempo parecido pero distinto, se da en cierto país ibérico en el que, hará cosa de unos siete u ocho años, un estudio de la situación social preveía que ochocientos mil jóvenes se hallaban en el camino ideal para terminar siendo unos criminales. ¿Se hizo algo al respecto? ¡Ja!

Una multitud formada exclusivamente por mujeres organizó una manifestación insólita exigiendo una población libre de excrementos (o sea de cagadas, o sea de mierda humana).

La dirección del Parque Nacional de Chitwán instaló dos cámaras fotográficas carísimas para censar a los tigres, pero al día siguiente ya se las habían robado (serían seguramente los mismos currantes que cargaban con los bultos).

Detuvieron a cuatro hijos de la gran puta con los cuernos de cinco rinocerontes. En Gwati, al norte de la India, los guardas forestales mataron a dos cazadores furtivos que en los últimos dos meses se habían cargado a trece rinocerontes.

Hasta ahorita mismo no había oído hablar de la avalancha de barro tóxico cancerígeno que la empresa minera Palindo provocó en Java hace siete años, monstruosidad que sigue avanzando y ya ha provocado el desplazamiento de cuarenta millones de personas.

Un grupo de leñadores furtivos atacó a los guardas forestales que pretendían detenerles, y les obligó a salir por piernas. En otro caso parecido, unos aldeanos se enfrentaron a los guardas para ayudar a los leñadores.
Una esposa “malvada y traidora” denunció a su marido acusándole de haberla violado.

Una mujer murió en el hospital general mientras la operaban de apendicitis, y la dirección del centro, sabiendo cómo se las gastan sus compatriotas, llamó a la policía antidisturbios antes de comunicárselo a la familia.

Durante el año fiscal 2011-2012 el Nepal recibió una ayuda extranjera de más de un mil millones de dólares de los que solamente sesenta y seis millones se destinaron a las regiones occidentales a pesar de ser las más necesitadas.

Un indostano que se despidió de una amiga dándole un beso en la mejilla frente a otras personas, se ha pasado un año pleiteando hasta que, al fin, ha sido condenado a pagar una multa de veintidós dólares.

¿Sabéis cuál es el país (por supuesto “talibánico”) con el mayor tanto por ciento de súbditos encarcelados?

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba

La crónica cósmica, de Nando Baba

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