Memoria de elefante (3)

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Seguía aferrada a los barrotes de la pick-up tras el agitado viaje desde Kanchanaburi cuando, ensimismada como estaba en mis pensamientos, vi a lo lejos la silueta de los primeros elefantes; “Seniled Elephants Foundation” rezaba la pancarta de la entrada. Cuando el vehículo paró, se acercó a mi una entonces desconocida Elli y con mucho entusiasmo y acento italiano me dio la bienvenida; por fin había llegado. Me invitó a sentarme en la mesa donde Liesbeth estaba a punto de comenzar la introducción con los turistas de ese día y sin haber aplacado todavía mis nervios pensé: “bueno, ahora ya estoy aquí, no hay marcha atrás, empieza el voluntariado”.

Minutos más tarde fuimos a la zona donde estaban ya los elefantes esperándonos para empezar a desayunar. Cogí una mazorca de maíz y me dirigí a uno de ellos, el animal acercó la trompa a mi mano, la olisqueó, la rodeó y casi sin darme tiempo a soltarme tiró firmemente de la comida y se la llevó a la boca. Por primera vez en mi vida sentía como era la piel de un elefante. Levanté la cabeza, miré fascinada al resto de elefantes y una sensación de extrema ternura y fascinación mezcladas se apoderó de mi. Eran todos tan majestuosos, tan bonitos y tan elegantes que todas las cosas que me habían pasado por la cabeza esa mañana antes de partir, todas mis dudas, mis nervios y mi inquietud desaparecieron. Ahora lo tenía clarísimo, ese lugar estaba hecho para mi.

Dando de comer a los elefantes

Dando de comer a los elefantes

La satisfacción que sentía al estar allí era más fuerte que la desorientación y el estrés de estar rodeada de cosas desconocidas, sin duda alguna la alegría consiguió eclipsar cualquier sensación de agotamiento durante los primeros días. Y es que eran muchas las cosas que tenía que aprender. No solo tenía que reconocer a los elefantes, que en esos momentos me parecían tan idénticos como gotas de agua, y a sus correspondientes mahouts, sino que además tenía que aprender que había sido de sus vidas antes de llegar a Elephant’s world y conocer detalles sobre esta especie que los turistas seguro que iban a preguntar. Y todo eso en inglés, no había ni una persona en el campamento que hablase castellano.

Y aprendiendo pasé la primera semana. Aprendí a reconocerlos porque Kamoon era la mas gorda, Malee era la más alta, Somboon la de las orejas llenas de cortes, Aum Pan la más guapa, Songkran la más mayor, Johnny el más travieso, Lam Duan la ciega, Wasana la de la herida y Rom Sai el macho adulto. Aprendí cuales de ellos habían trabajado en campos de trekking y cuales en la tala y también aprendí sus gustos y preferencias, que los tenían.

Los increíbles elefantes

Los increíbles elefantes

Entretanto me esforzaba con el inglés, intentando aprovechar las clases nocturnas que le daba Lauren, la voluntaria de California a Mai, y es que el mahout siempre llevaba en su bolso una libreta con una lista infinita de palabras que iba traduciendo a su idioma, birmano, y que siempre encontraba el momento de sacar. A veces incluso volviendo de cortar árboles de banana en el camión azul y sentados encima de los troncos, Mai sacaba su libreta y seguía con el estudio, cosa que siempre nos hacía reír a los voluntarios.

Fue una suerte poder compartir todo aquello con Toni el primer fin de semana pues Agnes, conocedora de que es fotógrafo, le invitó a pasar un par de días a cambio de hacer unas cuantas fotos bonitas del lugar y los elefantes. Parecía que mi alegría, al poder compartirla con Toni era el doble de alegría , y disfruté como una niña contándole todas las cosas que había aprendido. Pasamos horas y horas haciendo fotos de todas las actividades y de todos los animales, llegándome a cansar más que un día cualquiera guiando a los turistas.

La visita de Toni a Elephant's World

La visita de Toni a Elephant’s World

Familiarizarme con aquel entorno fue coser y cantar y a los pocos días ya me sentía como si hiciese semanas que viviera allí. ¿Como me podían parecer todos los elefantes igual el primer día si eran tan diferentes los unos a los otros? Cada uno tenía su personalidad que quedaba manifiesta en circunstancias concretas, pero debido a la relación que establecí con Songkran al tener que prepararle cada mañana su comida especial, terminé enamorándome de ella. La señora, además de ser la más mayor del grupo con 74 años, era la más cabezota y cuando decidía ir a algún lugar en concreto ya podía llamarla mil veces que si no había algún mahout cerca se desentendía, a no ser que llevase en la mano las bolas de arroz, entonces venía hacia mí sin dudarlo. Cuando estaba suelta casi siempre la encontraba haciéndole compañía a su querido Johnny, relación la de estos algo peculiar teniendo en cuenta que éste tenía solo seis años. Nunca me dejó de intimidar cuando emitía ese sonido grave y retumbante que recordaba al rugido de un león y que ahora echo tanto de menos.

Con la llegada de Woody y Jannaka y antes de que se marcharan los que llevaban más tiempo, nos llegamos a juntar ocho voluntarios. Con tanta gente las tareas se repartían mucho y teníamos tiempo de sobra para disfrutar del lugar, de los animales, de la compañía, incluso de los turistas, que venían de cualquier parte del mundo y siempre aprovechaban al máximo su visita; se lo pasaban como niños. No había nadie que después de pasar un día allí se fuese sin una gran sonrisa en la boca.

Aunque cuatro semanas pueden parecer muy poco tiempo y de hecho pasaron muy rápidamente, aquellos días viví muchas experiencias distintas. Conocí a gente muy interesante y con muchas inquietudes, vi la llegada de dos elefantes rescatados de la calle que finalmente no pudieron quedarse en el centro por decisión de sus mahouts, viví el día del elefante de Tailandia colaborando en la preparación de una gran comilona para los animales, presencié la bonita historia de amor entre Woody y su elefanta preferida Lam Duan, nadé infinidad de veces en el río con los elefantes y además pude ejercer de veterinaria con los compañeros del doctor Samart un día que salieron a hacer castraciones de perros y gatos (Siempre recordaré que hice la primera castración en Tailandia…). La fiebre que me debilitó algunos días no impidió que dejase de disfrutar ni un solo segundo de la experiencia. Quizás fueron los paños mojados que me puso Maria y la rebajaron.

Woody con Lam Duan

Woody con Lam Duan

A mitad de mes Wendy terminó el voluntariado y dejó su casita vacía así que decidí trasladarme. “Songkran” (todas las habitaciones tenían el nombre de algún elefante) era la más grande de todas, tenía vistas al río Kwae y una mascota incluida: una gata coja con tres gatitos a la que me encargaría de alimentar los días que estuviese allí. El motivo por el que nadie más hubiese querido mudarse a la casa era la presencia de un enigmático fantasma al que nunca llegué a conocer.

Con la familia de gatos

Con la familia de gatos en mi nueva habitación

Y entre tanto trabajo también hubo tiempo para fiestas, primero la despedida de Eli y los últimos días la de Juliane y mía. Las dos ocasiones fuimos hasta Kanchanaburi donde nos reuníamos voluntarios y mahouts alrededor de una mesa en el Blue Jeans acompañados de cerveza y buena música en directo y terminamos cantando y bailando hasta que nos echaron del bar.

Fiesta en una de las despedidas

Fiesta en una de las despedidas

Todo lo bueno se acaba y llegó el final de mi estancia. Como a todos los voluntarios, Agnes me dejó el último día libre para gozar y hacer lo que quisiera así que volví a invitar a Toni, y aunque no fue de los mejores días, pues la visita un grupo de estudiantes universitarios tailandeses me impidió disfrutarlo plenamente, me pude despedir de cada elefante, de los voluntarios y de los mahouts. Intenté saborear cada instante de aquel día, sabía que al menos durante mucho tiempo no volvería a pisar aquel lugar.

Filmando la recogida de bananeros

Filmando la recogida de bananeros

Foto-recuerdo con Songkran

Songkran esperando las bolas de arroz

Y aunque en mi mente rondaba y sigue la idea volver a hacer el voluntariado, la melancolía no me dejó en paz ni un solo minuto y tras todo el día reprimiendo las lágrimas, cuando Agnes me dio el certificado de Elephants World no pude evitar llorar…

Junto a Agnes

Junto a Agnes

Había llegado el momento de empezar ¡nuestra aventura por Tailandia!

Elephant’s World

Si te ha gustado la experiencia y te apetece hacer el voluntariado o ir a pasar uno o varios días en Elephant’s World, ponte en contacto con ellos en este link. También puedes estar al día de todas las novedades de los elefantes a través su página de facebook

Conclusión y nuestro consejo: Si deseas ver elefantes de una forma más natural, sin hacer nada que pueda ocasionar ningún daño al animal (por pequeño que nos pueda parecer), prioriza tu visita a lugares como Elephant’s World (que los hay). Un día ayudando y aprendiendo de ellos te dejará un entrañable recuerdo para toda la vida.

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14 comentarios

    • Si!! és increible elephant's world!! Amb el menjar cap problema, a l'hora de dinar i de sopar sempre preparen 4 plats diferents i l'aigua és embotellada, hi ha garrafes des d'on pots plenar les teues botelles a totes hores. No t'animes?? ;)
      • Dons la veritat és que m'encantaria. De fet he enviat un mail a l'Agnes preguntant si seria possible fer una estada de 15-20 dies, ja que per tema de feina tinc complicat estar-hi tot un mes (que en principi és el mínim). Aviam si hi ha sort, fa uns anys vaig fer un voluntariat de tortugues marines i al llegir-te i veure les fotos m'han tornat a entrar les ganes!
  • Mil gracias por la info! Estoy preparando mi viaje a Tailandia y en cuanto empecé a ver cosas como Trekking con elefantes o extraños santuarios con tigres mansos se me encendieron todas las alarmas animalistas. Menos mal que existe internet y gente como tú q ayudan a q se conozcan otras realidades. Estoy dudando entre ir a Elephants World o Elephant Nature Park, va a depender de la ruta que haga. Una pregunta, si al final Elephants World es el elegido, merece la pena pasar la noche allí? Si es así, desde que acaba la visita qué se hace? En la web pone que se lleva a los elefantes al bosque o algo así ... En fin, si me puedes sacar de dudas sobre si quedarme un día o dos ... gracias!
    • Hola Luma!! Gracias a ti por informarte, los elefantes te lo agradecerán!! Si tu ruta pasa cerca de Kanchanaburi no lo dudes, Elephants World es una visita entretenida y muy bonita!!! La verdad es que con un día tienes suficiente para conocer todo lo que allí se hace porque una vez terminada la visita los elefantes van a la parte cerca del río donde pasan la noche (supongo que se refiere a eso la web). Si te quedas dos días el segundo es para que hagas lo que quieras por el centro (con la opción de hacer una excursión de un par de horas antes de desayunar), de todos modos si decides quedarte los bungalows y el entorno son preciosos. Buen viaje!!!!
  • Hola! Me emocioné hasta las lagrimas con tu experiencia y definitivamente vamos a ir! Estoy pensando en visitar el parque en Septiembre con mi novio...! :) Llegamos a Bangkok y la idea es hacer Kanchanaburi - el Parque de Elefantes - Erawan Waterfalls y volver. Tengo entendido que el parque está camino a las Erawan Waterfalls, entonces mi idea era alquilar un scooter (un coche seria mejor, cuando puede costar un coche en Kanchanaburi?) y empezar viaje. Como queremos aprovechar al máximo los tiempos y honestamente tengo entendido que todo "lleva su tiempo" por alli, queria preguntarte qué me recomiendas para optimizar al maximo los translados?! Por ej de Bangkok a Kanchanaburi pensabamos hacerlo en el bus que tarda 2 hs. Luego nos gustaria alquilar el coche/scooter e ir hacia el parque (1hora mas) : a partir de qué hora podemos entrar? hay un recorrido con un horario particular o podemos llegar a la hora que queramos? Si por ejemplo llegaramos al mediodia...vale la pena pasar la mitad del dia o nos estamos perdiendo de algo? Asi a la tardecita seguiriamos para las waterfalls para dormir en el parque natural, disfrutarlas al dia siguiente y luego volver a Bangkok (cómo...!?) Espero no abrumarte!!! Gracias!!! :)
    • Hola Manu, Si te has emocionado es que he conseguido transmitirte lo que significó para mi Elephants world. Me alegro mucho!! :) Te recomiendo que te cojas un día para cada cosa, en el centro de elefantes realmente vale la pena realizar cada una de las actividades, además el precio es el mismo aunque no estés todo el día. Lo mejor es llegar a la hora que empiezan para no perder detalle y escuchar la introducción que te pondrá al día de la problemática actual en Tailandia respecto a los elefantes domesticados, así entenderéis todo mejor. En este post puedes leer que es mas o menos lo que se hace: http://www.conmochila.com/un-dia-cualquiera-en-el... No hace falta alquilar coche, Toni siempre venía a visitarme con una moto (por unos 150 bahts al dìa) , pero es más comodo si te pones en contacto con Agnes por correo o facebook y le dices cuando vas a ir y donde te alojarás, ellos envian una furgoneta cada mañana a recoger a la gente que está en Kanchanaburi de forma gratuita, y luego te traen de vuelta. Si no han cambiado nada las actividades empiezan a las 10, pero para mejor información escribe y Agnes o algún voluntario te explicaran todo con detalle. El correo es este: agnes@elephantsworld.org Y la página de facebook: https://m.facebook.com/elephantsworld En resumen, yo iría a Kanchanaburi con el primer bus que salga de Bangkok, haria el check in en el hostal y alquilaría la moto para ver las catarátas, el puente y el resto de Kanchanaburi .El día siguiente ya me iría a Elephant's world con tranquilidad y en su furgoneta, así no te puedes perder. Hay un par de sitios baratos donde alojarse: Jolly Frog y Sugar Cane: http://www.conmochila.com/jolly-frog-guesthouse-k... http://www.conmochila.com/sugar-cane-guesthouse-k... Hacia las 4 o las 5 terminan las actividades, así que a lo mejor podéis volver ese mismo día a Bangkok. Aunque la visita no sea precisamente económica, la recomiendo a todo el mundo, es más, creo que todo el mundo que va aTailandia y monta en un elefante en un campo de trekking debería visitar un centro como elephant's world y conocer la realidad de estos animales. Si te gustan te garantizo que no te va a defraudar. Ya me contarás. Gracias por tu interés Saludos desde Sri Lanka!!!
  • Hola Carola!!! durante todo el voluntariado vi pasar a muchas parejas con sus hijos, dsd bebes d pocos meses hasta niños mas creciditos siempre son bienvenidos, en el facebook de elephants world puedes ver fotos. Las únicas precauciones son las mismas que puedas tener cuando sales a pasar un día fuera con tu hijo: protección solar, una gorra, repelente... cualquier duda puedes escribirlos a ellos directamente, y si les dices el dia que vais os recogen en Kanchanaburi. Saludos y disfrutad del viaje!!!!
  • Nos vamos a Thailandia el dia 6 y después de leer estos 3 post puedo decir que me encantaría poder ir a passar un día con ellos. Pero....vamos con nuestro hijo que tendrá 15 meses y no se si será posible ir con él, tu como lo ves? Fantástico blog y fantásticas experiencia! Felicidades!!