¿Por qué nos debe importar nuestra relación con los animales?

Aunque parezca lejano, hace unos miles de años la población humana era mucho más escasa que actualmente. Hace apenas 12.000 años vivían en el planeta entre 1 y 15 millones de personas, por lo que las estimaciones más exageradas dan al planeta la población de las comunidades de Madrid y Cataluña en los inicios de la revolución neolítica.

Bienvenidos al Antropoceno

En 2018, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America señalaba de forma muy ilustrativa los cambios que hemos producido en la tierra en términos de biomasa, contando con que somos 7,8 billones de seres humanos actualmente (tal vez dicha cifra haya cambiado si lees este artículo en unos meses o años, por lo que recomiendo sustituir el dato por este).

En el estudio se señala que, debido a nuestro crecimiento poblacional, la producción ganadera y la extinción masiva de fauna que esto ha ocasionado, el 36% de los mamíferos que habitan la tierra son seres humanos y el 60% son ganado: en 2018, solo el 4% de los mamíferos del planeta tierra eran animales salvajes.

Este estudio también revela que el 70% de las aves de la tierra son gallinas y otras aves de producción. De hecho, los geólogos consideran que los restos de estos animales podrían definir una nueva etapa geológica, y es que si los arqueólogos del futuro se ponen a investigar los restos de nuestra era no encontrarán vídeos de tik-tok, encontrarán plástico, niveles de carbono 14 por las nubes (cosas de Hiroshima y Nagasaki) y huesos de pollo: damas y caballeros, bienvenidos al antropoceno.

Un crecimiento desmesurado de población si volvemos de nuevo al Neolítico. ¿Qué ocurrió? Fuimos cazadores y recolectores que vivían de ecosistemas que permitían sobrevivir a apenas unas tribus nómadas. Pero comenzamos a cultivar, y de pronto un hombre podría producir alimento para cientos de personas.

Cultivo a gran escala
Cultivo a gran escala

Yuval Noah Harari señala en su excelente obra Sapiens una reflexión muy curiosa. La agricultura no nos hizo más felices, sino más exitosos como especie: propicio dependencia de monocultivos que nos llevaron a hambrunas y enfermedades motivo de un trabajo que iba en contra de nuestra anatomía.

Pasamos de alimentarnos en unas horas a dedicar el día completo a producir y tener excedentes que desembocaron no solo en un crecimiento exponencial de la población y la formación de grandes imperios. Los excedentes alimentarios fomentaron la aparición del dinero, y el resto es historia de la humanidad.

Las relaciones humano-animal

¿Por qué os he contado esto? Porque aunque el ser humano es una especie de primate (un animal), lo cierto es que hemos modificado la forma en la que nos relacionamos con el resto de especies. Hace miles de años estabamos dentro de la cadena trófica e interactuabamos con un puñado de especies que convivían con nosotros en los ecosistemas que habitabamos: a veces eramos cazadores y a veces presas.

Aunque ya antes del Neolítico comenzamos a mostrar relaciones distintas a las que establecían otras especies (prueba de ello es la domesticación coevolutiva con el perro o las pinturas rupestres que nos vinculan a animales y humanos), lo cierto es que la cosa ha cambiado bastante desde entonces. El ser humano se ha salido de la cadena trófica, se ha multiplicado y ha invadido todos los ecosistemas, por lo que interactuamos con prácticamente todas las especies de fauna y flora del planeta. En ocasiones lo hacemos en su hábitat, y en ocasiones lo hacemos en cautividad a través del mascotismo, la producción animal, los zoológicos, los laboratorios, etc.

Relación humano-animal
Relación humano-animal

Pensemos en un conejo: en los inicios del Neolítico probablemente nuestra única relación con ellos era el depredarlos para la caza. Hoy en día tenemos conejos de mascota, los criamos en cautividad para carne y abrigo, los seguimos cazando en la naturaleza y experimentamos con ellos en laboratorios. Nuestras formas de relacionarnos con la fauna han cambiado para siempre.

¿Por qué nos deben interesar las interacciones con los animales?

La antrozoología es la ciencia que estudia las interacciones entre humanos y animales, y las relaciones y vínculos que se establecen entre ellos. Estudiar nuestra interacción con los animales es importante por múltiples razones para nosotros.

Comencemos por las razones más egoístas: estudiar y entender mejor las interacciones con los animales puede tener incentivos económicos, solo tenemos que ver el valor de industrias y actividades donde las interacciones con los animales son el centro: el desarrollo de fármacos, el turismo de fauna sostenible, la ganadería o la tenencia de mascotas reportan millones de euros al año.

Safari
Safari

Pero hay razones más esperanzadoras por preocuparnos por estas relaciones: las interacciones entre el ser humano y los animales pueden tener efectos positivos (y negativos) para la calidad de vida de ambos. Valorar estos efectos es vital para desarrollar una relación sana con otras especies: por ejemplo, un animal puede tener una relación positiva con su cuidador en un santuario, y a la par relaciones negativas con los visitantes.

El rigor científico a la hora de trabajar con animales también se beneficia de una buena interacción con los seres humanos, que promoverá a su vez mayor rigor científicos en campos como la experimentación animal o la ecología.

Una aplicación vital es minimizar el conflicto entre el ser humano y la fauna salvaje, promoviendo la conservación de especies amenazadas y el apoyo a poblaciones locales. Muchos de estos peligros que emergen de estos conflictos son fruto de una simple percepción humana errónea o sesgada, por lo que estudiar estas relaciones con rigor y educar entorno a las mismas puede ayudar mucho.

Relación con caballos
Relación con caballos

En definitiva, conocer las relaciones entre humanos y animales puede ayudarnos en muchas facetas. Probablemente la razón importante para estudiar estas interacciones sea crear un mundo mejor, en un Antropoceno caracterizado por la extinción masiva de especies y la tremenda cantidad de animales bajo cuidado humano.

No todas nuestras interacciones con la fauna son malas: el auge del interés en conservación y bienestar animal refleja que cada vez nos interesa más tener una relación positiva con otras especies. Informarse de como relacionarse de buena forma con otros animales es vital para construir una sociedad más justa y próspera.

Contexto salvaje, de Eugenio Fernández
CONTEXTO SALVAJE, de Eugenio Fernández