Buscando osos por Somiedo, cómo verlos de forma responsable

De donde vengo es bastante típico visitar Somiedo, un enclave del que los asturianos nos sentimos orgullosos y un paisaje donde la naturaleza y la mano del hombre han convivido de forma armoniosa.

Sus bosques plagados de hayas, robles y abedules, se entremezclan con los pastizales de montaña, donde podemos encontrar las famosas brañas, salpicadas por las cabañas tradicionales conocidas como Teitos. En este paraje único encuentra su hogar el oso pardo cantábrico: uno de los últimos grandes carnívoros de Europa.

En busca del oso pardo

En aquella ocasión decidí que tenía que avistar al famoso úrsido con mis prismáticos, así que mochila al hombro me encaminé a Pola de Somiedo, punto de partida para muchos turistas y avistadores de fauna.

Oso pardo cantábrico
Oso pardo cantábrico

En la capital del concejo se pueden encontrar distintos restaurantes, hoteles y un pintoresco camping. También la casa del Parque Nacional, donde podemos obtener bastantes consejos para avistar a este enorme carnívoro.

En este mosaico de hayas, pastizales, brezos y arandaneras que es Somiedo se encuentra este animal, que vive en altitudes de 1.100 metros, justo por encima de muchas de las poblaciones que salpican esta área natural.

Este plantígrado supera en el caso de los machos los 100 kilogramos y los dos metros de largo. Son animales solitarios, que escalan y trepan mejor de lo que pudiera parecer. Aunque es considerado carnívoro, este animal basa su alimentación principalmente en el consumo de frutos y vegetación. Únicamente completa su alimentación con el consumo de otros animales, aunque dentro de estos se encuentran la carroña y los insectos, por lo que rara vez caza.

Es primavera, una buena época para ver al oso: se les puede encontrar en pastizales soleados, comiendo brotes tiernos de gramíneas que aprovechan esta época del año para germinar o pastando en roquedos y piornales.

Parque natural de Somiedo
Parque natural de Somiedo

Consejos para ver al oso pardo de forma responsable

El avistamiento de fauna es una actividad con cada vez más afición, y esto está impactando sobre los carnívoros ibéricos. Tristemente, en los últimos años hemos visto casos de acoso hacia estos animales, que ponen en peligro su bienestar y conservación. Es por ello que conviene saber no solo como ver osos fácilmente, también hacerlo de forma ética y responsable.

La conservación del oso pardo cantábrico se basa también en la convivencia con el ser humano. Es por ello que ver al oso pardo de forma ética también es respetar a aquellos que conviven con él, sea cual sea su actividad o sensibilidad frente a la conservación de esta especie. Por ello es de vital importancia respetar el uso de los diferentes espacios del parque natural, así como no entorpecer ninguna actividad agrícola o ganadera.

Lago en el Parque Natural de Somiedo
Lago en el Parque Natural de Somiedo

La observación de mamíferos carnívoros siempre es complicada, por lo que debemos asumir que es posible que no veamos al animal. Es por ello que yo recomiendo que si es vuestra primera vez lo hagáis con una empresa responsable, con la que tendréis más posibilidades. Además, este tipo de actividades se suelen plantear junto a una interpretación del entorno natural y el patrimonio etnográfico, aparte de buscar rastros y a otras especies, por lo que no deja de ser una actividad genial aunque no veas al animal.

La importancia de las distancias: los puntos de observación

Es importante buscar lugares que posibiliten una buena observación respetando la normativa legal y las distancias con los animales, especialmente en época de cría.

Son varios los puntos de observación que ya están designados, muchos de los cuales se encuentran en núcleos rurales desde los que se tiene buena visibilidad de las lomas cercanas.

¿Habrá suerte?
¿Habrá suerte?

Es allí donde me dirijo en una de mis primeras observaciones tras conocer un poco el entorno natural que rodea a los lagos de Somiedo: en el pueblo de Gúa, a escasa media hora de Pola de Somiedo a pie, se encuentra uno de estos puntos de observación.

Estos puntos de observación se encuentran lejos de los animales, generalmente en lugares elevados o en laderas opuestas a las zonas de paso de los osos, por eso es indispensable contar con unos prismáticos, un telescopio o una buena cámara. Estas grandes distancias se establecen para que no modifiquemos las conductas de estos animales y por tanto pasemos desapercibidos, pues el intrusismo puede reducir sus posibilidades de supervivencia en la naturaleza.

Llego al fin al punto de observación de Gúa: sin hacer mucho ruido preparo mi material de observación y me acerco a un grupo que está rastreando la ladera en busca de animales.

Tras hora y media escudriñando la ladera, aparece una visión maravillosa: entre los arbustos, un macho adulto se pone a dos patas para intentar alcanzar los brotes de un árbol. Conteniendo la emoción observamos cómo ese animal pasa más de media hora alimentándose en diferentes matorrales que pueblan el margen izquierdo de la montaña. Tras esto, el animal se pierde entre los roquedos, bordeando la montaña.

Saco unas buenas fotos en la distancia del animal asomando la cabeza entre los arbustos y me vuelvo al pueblo: ha llegado la hora de celebrar el avistamiento con la gastronomía de esta bella tierra.

Una especie amenazada

Hasta mediados del siglo XX, esta emblemática especie estaba viendo sus poblaciones reducidas: os hablo de las dos subpoblaciones que existen, tanto la que vive entre León y Asturias, como aquella que se encuentra en los montes cántabros y palentinos.

Se calcula que la subpoblación oriental la forman 50 osos, mientras que la occidental (la que habita Somiedo) ronda los 280: el gran problema hasta ahora es que las poblaciones estaban aisladas, si bien cada vez es más frecuente el trasiego de machos entre ambas poblaciones.

Uno de los osos
Uno de los osos

Los censos de 2018 han traído el optimismo a los diversos colectivos que trabajan con los animales: se estima que en este año hay 66 crías, lo que son geniales noticias para estos animales.

Así, podríamos estar cerca, en pocos años, de que la población de oso pardo cantábrico se estabilizase. Mientras, nos toca como turistas respetar a estos animales e intentar observarlos de forma responsable. Con un poco de suerte, nos llevaremos un recuerdo imborrable de una especie que esperemos que perdure por muchos años.

Contexto salvaje, de Eugenio Fernández
CONTEXTO SALVAJE, de Eugenio Fernández