¿Por qué no debes alimentar animales salvajes en tus viajes?

Contacto directo con un macaco
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Independientemente de a qué parte del mundo viajemos, no es raro que en nuestras vacaciones demos de comer a animales salvajes. Desde los macacos cangrejeros de Tailandia a los ciervos en el parque Nara de Japón, alimentar a la fauna silvestre se ha convertido en una experiencia turística más. ¿Pero qué problemas causa esta forma de “conectar” con la naturaleza?

Cómo cambiamos la conducta de los animales

La disponibilidad de alimento es uno de los mayores condicionantes para las poblaciones de animales silvestres y su comportamiento. Cuando el ser humano alimenta a la fauna silvestre, suele hacer que estos animales pasen menos tiempo buscando alimento y su territorio disminuya, además de beneficiar a aquellas especies e individuos más agresivos, que tienden a monopolizar estos alimentos.

No alimentes a los animales, pero por qué no?
No alimentes a los animales, pero ¿por qué no?

También se ha visto que puede modificar la capacidad migratoria de ciertas especies, o incluso aumentar su reproducción. Estos cambios no parecen de gran importancia aunque tienen un claro impacto en la naturaleza, pero el gran problema viene cuando estos animales se habitúan y dependen tanto del ser humano como de los alimentos que este proporciona.

Buscar alimentos nutritivos en la naturaleza es bastante complicado, por ello cuando los seres humanos ofrecemos nuestra suculenta comida a estos animales no dudan en alimentarse de ellos. Además, cuanto más les alimentamos, menos alimento buscan por su cuenta y terminan por depender del hombre excesivamente.

Dando de comer a un ciervo
Dando de comer a un ciervo

En muchos animales, la búsqueda de alimento es algo que aprenden de sus padres, por lo tanto si alimentamos a los animales salvajes en muchas ocasiones impedimos que aprendan a buscar su propio alimento y refuerza aún más esta dependencia.

El problema para la naturaleza se vuelve aún más grave cuando alimentamos especies invasoras que dañan nuestros ecosistemas. Los mapaches y cotorras en algunas ciudades de España son un ejemplo de ello, ya que son alimentados por las personas, suponiendo un riesgo tanto para nuestra salud como a nivel ambiental.

Mapache
Mapache

La dependencia del hombre y los conflictos con la fauna

Cuando estos animales se acostumbran a que las personas les demos alimento, comienzan a perdernos el miedo, algo que hace que ciertas poblaciones de animales sean más fáciles de cazar por parte de los furtivos, por lo que puede ser una amenaza directa para su conservación.

Estos animales llegan incluso a acercarse a zonas urbanas donde hay aún mayor presencia de comida. Esto ha causado grandes conflictos con la fauna silvestre, y existen ejemplos cercanos como los jabalíes en Barcelona, que penetran en la ciudad pudiendo ser atropellados, o incluso pudiendo atacar si se sienten amenazados.

Casos similares ocurren a lo largo del planeta, como algunos primates en Asia. Los macacos rhesus han generado varios altercados en países como China o la India. Los macacos cangrejeros en Tailandia o los babuinos de Arabia Saudí son solo unos ejemplos de ello, junto a los macacos de Gibraltar o a los chimpancés en Tanzania.

Esto también ocurre con otros mamíferos como osos, canguros, zarigüeyas o mapaches, a los que se unen mamíferos marinos como los delfines o los leones marinos en la costa de Estados Unidos. Recientemente, un oso negro fue disparado en Oregón (Estados Unidos) precisamente a causa de este problema, ya que el animal estaba tan habituado a los visitantes del parque natural que podía ser peligroso. En aves, estas conductas son menos vistas pero pueden ser igual de peligrosas, un ejemplo son aves corredoras como los casuarios, que han protagonizado más de un altercado en Australia.

Por supuesto, otro peligro para el ser humano además de las agresiones es la transmisión de enfermedades. La cercanía e interacción de estos animales con las personas puede aumentar el contagio de enfermedades de transmisión a las personas, o zoonosis. Este problema es especialmente dañino en enfermedades mortales para el hombre, como la rabia.

Contacto directo con un macaco
Contacto directo con un macaco

La salud de los animales, también en juego

El alimentar a los animales salvajes no solo afecta a su conducta, también afecta a su salud. Y es que el alimento que les solemos propiciar no se corresponde con su dieta salvaje, y en ocasiones puede contener incluso elementos tóxicos para la especie.

En muchos casos, los alimentos procesados pueden causar enfermedades, como por ejemplo los canguros, cuya mandíbula puede tener graves infecciones que causan la muerte debido a la comida que es proporcionan los turistas. La obesidad es otro de los problemas más comunes cuando hablamos de animales alimentados por turistas, la cual reduce su esperanza de vida.

Además, la presencia de comida no solo aumenta las agresiones a turistas, también entre animales. Esta competencia por los alimentos que las personas damos a la fauna puede ser la causante de serias peleas que ponen en peligro la vida de ciertos individuos de grupo.

Al igual que le ocurre al ser humano, la transmisión de enfermedades también ocurre en la vía contraria: las enfermedades humanas pueden afectar a los animales salvajes, reduciendo mucho su esperanza de vida. Esto ha llevado a que en muchos parques se prohíba acercarse excesivamente a los animales salvajes, como ocurre con los gorilas en África, especialmente sensibles a enfermedades respiratorias.

Aunque muchas de estas actividades turísticas traen beneficios para la zona a nivel económico, debemos tener claro que los animales salvajes se ven influenciados por nuestra conducta de muchas maneras. Es por ello que tal vez debemos pararnos a reflexionar antes de dar comida a ciertos animales, y no ser cómplices de todos estos problemas para la naturaleza.

Los mayores perjudicados serán siempre los animales. Se ha recurrido al sacrificio y captura de cientos de ejemplares de muchas de estas especies para controlar a estos animales, que pueden ser peligrosos para la población. Desde los jabalíes de Barcelona hasta los mapaches de Madrid, pasando por los macacos en La India o los osos en Estados Unidos: el turismo irresponsable es en muchas ocasiones el culpable de campañas de erradicación de animales que nunca debieron ser alimentados por el hombre.

Contexto salvaje, de Eugenio Fernández
CONTEXTO SALVAJE, de Eugenio Fernández
1 comentario
  1. Nando Baba dice

    Buen artículo, Eugenio. Estoy totalmente de acuerdo contigo. ¡Ah, sí, y bienvenido al club de Conmochila!

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