Si buscas un destino europeo para una escapada más bien corta, Amsterdam puede ser tu ciudad. La capital de Países Bajos es uno de esos destinos que verdaderamente se pueden recorrer en un fin de semana (más o menos largo), sin prisas ni agobios.
Su red de canales concéntricos, sus altas casas de fachadas estrechas y las miles de bicicletas que inundan el paisaje, son la típica estampa que no engaña, pero la ciudad esconde mucho más, ya que las cosas que ver en Amsterdam no se limitan al barrio rojo o los coffee shops.
Si eres de los que disfruta de grandes paseos, has escogido el lugar adecuado, ya que la gran mayoría de atractivos turísticos son fácilmente accesibles andando o en bicicleta, si te atreves. No obstante, si prefieres ahorrar tiempo, el tranvía, el metro y los autobuses serán tus aliados.
Déjate impresionar por las primeras imágenes de la ciudad y sus canales.
Si llegas al centro de Amsterdam en tren desde el aeropuerto de Schiphol, antes de hacer cualquier transbordo tómate la molestia de salir al exterior para contemplar la fachada del edificio, construido a finales del siglo XIX por Pierre Cuypers.
Saliendo por la parte trasera verás también el columpio más alto de Europa, Over the edge, en lo alto de la plataforma de observación A’DAM Lookout
Desde allí podrás desplazarte hasta tu hotel en metro, autobús o tranvía, pues todos los medios de transporte tienen allí o cerca su correspondiente parada.
Si te alojas en el centro será lo primero que harás, pasear por los canales del centro de Ámsterdam. A priori pueden parecer laberínticos, pero con un mínimo de sentido de la orientación, uno puede dejarse llevar, perderse para disfrutar y volver a encontrar el punto de partida sin hacer mucho esfuerzo.
Kilómetros de canales, preciosos puentes que los atraviesan, casas flotantes y barcas paseando a turistas, y entre las calles que los atraviesan restaurantes, tiendas de ropa, souvenirs, queso, stroopwafels…
Los principales canales son Prinsengracht, Herengracht, Keizersgracht y Singel pero en realidad lo mejor es ir descubriéndolos todos paseo a paseo.
Si prefieres navegar hay cruceros con audioguías y para una experiencia más completa otros incluyen la comida o la cena. Los más juerguistas quizás prefieren los que incluyen barra libre, eso sí, las embarcaciones al aire libre, quizás mejor dejarlas para los meses de verano.
A orillas del canal Singel encontramos uno de los lugares que ver en Amsterdam que no puedes dejar de visitar si quieres llevarte un buen recuerdo de tu viaje: tulipanes.
Y es que en este mercado de flores encontrarás, además de paquetes de bulbos de tulipanes de todos los colores y otras flores, los típicos souvenirs de cualquier destino turístico: imanes, tazas, postales…
Pese a la fama, se trata de un mercado bastante modesto, con más bien pocos puestos (pero bien cargados de mercancía) y es buena idea recorrerlo por la mañana, cuando no hay todavía mucha gente.
Uno de los principales puntos de interés de la ciudad es la plaza Dam, pues concentra varias cosas que ver en Amsterdam como el Palacio Real, la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva) o el famoso museo de cera Madame Tussauds.
Si quieres evitar aglomeraciones para hacer bonitas fotos de la plaza y las fachadas de estos edificios, madruga, pues alrededor de las 8 de la mañana nosotros solamente encontramos la almas de los primeros currantes y prácticamente ningún turista.
No tiene la fama de la anterior, pero en esta plaza se concentran desde mediodía centenares de personas que están de paseo, haciendo turismo, buscando algo que comer o alguna terraza en la que tomarse algo.
En la misma plaza no hay mucho más, pero es el punto que conecta tiendas, restaurantes, puestos ambulantes de stroopwafel… y además queda muy cerca del Vondelpark.
No hay nadie que no conozca la historia de Ana Frank, por eso casi todas las personas que viajan a Amsterdam quieren visitar su casa museo. No es de extrañar pues, que las entradas se agoten con semanas de antelación, así que si ya tienes las fechas de tu viaje, entra a la web y cómpralas ya. https://www.annefrank.org/es/museo/entradas/
Su casa, el refugio en el que Anna Frank y su familia se escondieron durante 2 años, se encuentra en el barrio Jordaan, a orillas del Prinsengracht.
Si has llegado hasta la casa de Ana Frank, quédate a dar un paseo por Jordaan.
Entre sus bonitas calles, encerradas entre los canales Brouwersgracht, Leidsegracht, Prinsengracht y Singelgracht, terminarás tropezando además con la Westerkerk, el austero monumento de Ana Frank o la iglesia protestante Noorderkerk.
Hay algo que llama mucho la atención entre tantas cosas que ver en Amsterdam, y es la peculiar estructura de las casas.
Fachadas que destacan por su altura comparadas con su relativa estrechez, algo que se explica porque los impuestos se pagaban según la longitud de éstas, no en relación a su tamaño total, de ahí que luego intentaran aprovechar al máximo el espacio haciéndolas crecer hacia arriba.
Otra característica es que estas casas están construidas sobre un suelo arcilloso que ha hecho que algunas de ellas se muevan. Un ejemplo bastante evidente es el de las casas danzantes, algunas tan torcidas que han tenido que ser apuntaladas.
Pero estas no son la únicas casas peculiares de la ciudad pues algunas compiten por batir récords en base a su anchura. En el número 7 del canal Singel se encuentra la casa con la fachada más estrecha, aunque en su interior se ensancha. Por eso la casa más estrecha de verdad es la que está en Oude Hoogstraat 22, con sus 2,02 metros.
Batiendo el récord contrario está la Trippenhuis, la casa con la fachada más grande, una verdadera mansión que podrás contemplar en el canal Kloveniersburgwal.
Seguro que, si te ha parecido curioso este tema, te apetece ver también Zevenlandenhuizen, o las casas de siete países. Las fachadas de estas 7 casas, construidas en 1894 representan la arquitectura característica de 7 países de Europa durante el siglo XIX. Las encontrarás en Roemer Visscherstraat.
Como su propio nombre indica, esta plaza concentra los museos más populares que ver en Amsterdam y, además, en su enorme jardín podrás sentarte a descansar o merendar.
Se trata de una enorme explanada con césped, en la que se reune la gente, ya esté visitando museos o de paso.
Y ¿cuáles son los museos que se pueden encontrar? Estos son algunos:
Entre las obras que se encuentran en la exposición permanente están: Los girasoles, Almendro en Flor, El dormitorio en Arlés, Autorretrato con sombrero de fieltro gris o Los comedores de patatas. Se pueden realizar visitas guiadas y para consultar las exposiciones visita la web. Recuerda que las entradas se compran online.
El museo Nacional de Ámsterdam destaca entre los museos de la plaza, un imponente edificio, también obra del arquitecto Pierre Cuypers. Destaca su colección de pinturas del Siglo de Oro neerlandés.
Desde 2016, MOCO exhibe obras de artistas modernos, contemporáneos y estrellas emergentes.
¿Aficionado a los mercados de pulgas, mercadillos y rastros? Pues entonces mejor que las famosas calles comerciales De 9 straatjes, date una vuelta por el Waterlooplein Market, un conjunto de puestos en los que podrás comprar ropa y otros artículos de segunda mano, prendas de marcas que no se encuentran en las tiendas habituales, jabones, inciensos, bisutería…
Excepto los domingos, el Waterlooplein Market, el más antiguo de la ciudad, abre cada día de 09:30 h a 17:30 h.
El lugar ideal para relajarse, pasear o hacer picnic (seguro que encuentras alguna cosa para comer de tu agrado por la zona de la plaza Leidseplein) es el Vondelpark, un extensísimo parque del que disfrutarás sobre todo si visitas Ámsterdam en los meses más cálidos.
Los fines de semana puede haber tanta gente que parezca que te hayas colado en un festival y podrás parar a descansar sentado en el césped delante de alguno de los pequeños lagos.
Si tienes algún pañuelo o tela para sentarte sobre ella, cógela porque el césped puede estar algo húmedo.
Por cierto, por dentro del parque también se puede ir en bicicleta.
La Heineken Experience es un paseo de una hora y media en el que se puede, aparte de beber cerveza, conocer la historia de esta bebida además de su proceso de elaboración. Se trata de una de las actividades más populares entre los turistas de Ámsterdam.
¿Apasionado de la botánica? Si es así el Hortus Botanicus debe estar en tu lista de cosas que ver en Amsterdam, un jardín botánico con invernaderos de diferentes climas que incluye también actividades para los más pequeños.
De los más antiguos del mundo, fundado en 1638, albergó plantas exóticas que se usaban para estudios médicos.
Si sientes curiosidad por cómo serán esas casa flotantes que ves amarradas en los canales, tanta como para entrar a descubrir una por dentro, puedes visitar el House Boat Museum.
El barco en cuestión es el “Hendrika Maria”, un antiguo barco de carga de 1914, reconvertido en una acogedora casa con todo lo que uno necesita para vivir. https://houseboatmuseum.nl/ticket-booking/
Si eres muy aficionado al tema naval quizás te interese hacer una visita al museo Marítimo Nacional. Artefactos marítimos, maquetas y realidad virtual par conocer la historia marítima de los Países Bajos.
Si preguntas a alguien sin mucha idea y que nunca ha pisado Países Bajos, qué se puede ver en Amsterdam, es probable que en su respuesta incluya coffe shops y el barrio rojo.
Evidentemente, el barrio rojo no pasa desapercibido para nadie, un barrio en el que las prostitutas ejercen de forma legal y controlada y que a pocos deja indiferente.
Al contrario de lo que uno pudiera imaginar, pasear por sus ajetreadas y bulliciosas calles (sobre todo durante el fin de semana), es seguro.
Sabido por todos, algo que también está legalizado en Países Bajos es el consumo de marihuana en los coffeshops.
La marihuana se puede fumar, beber en un té o comer en forma de brownie, pero recuerda que siempre tendrás que presentar tu documento de identidad antes de consumir cualquier variedad, allí se toman las cosas en serio.
Igual de adictivo pero sin conflictos con la ley en ningún país: ¡el azúcar! Y es que si hay algo dulce en Amsterdam es un stroopwafel, un chute de energía en forma de galleta con caramelo solo apto para paladares muy muy golosos.
Un par de museos que no llegamos a ver pero que nos llamaron la atención. El museo de la tortura, para los estómagos más fuertes y algo que como podréis imaginar me dió pena no descubrir a tiempo: el museo del gato.
Finalmente, solamente nos queda comentar, que si eres de los que le gustan las visitas guiadas o conocer a más gente en grupo, puedes contratar este Free tour por Ámsterdam.
Si dispones de algo más de tiempo que los 3 días de unas escapada, nuestra recomendación es que aproveches el viaje para salir de Amsterdam y descubrir otros destinos de Países Bajos.
Las típicas excursiones son las que van a Marken, Volendam, Edam, Zaanse Schans, Rotterdam o La Haya. A continuación os dejamos algunos enlaces por si queréis llevar ya algo contratado de antemano.
La ciudad de Amsterdam es amigable con las familias. Es fácil desplazarse en carrito por las calles del centro, sin embargo si vas con un niño pequeño que ya anda pero tiende a separarse del grupo, presta especial atención cuando camines por los canales porque no hay barandillas, solo en los puentes.
Además, en las calles del centro pasan tranvías con mucha frecuencia y hay que estar atentos todo el rato porque no hacen apenas ruido. Dicho sea de paso, cuidado también con las bicicletas porque es muy fácil meterse sin darse cuenta en un carril bici y algunas van a una velocidad endiablada.
Depende del tipo de viaje que vayas a hacer, tus inquietudes y el número de cosas que quieras visitar, quizás te convenga comprar alguna de las siguientes tarjetas. Échales un vistazo y decide si es tu caso.
No te preocupes si todo lo que lees acerca de la gastronomía holandesa es acerca de bolas de carne de vacuno bitterballen o salchichas ahumadas rookworst. Los restaurantes veganos o vegetarianos están en cada esquina, ya sean locales o cadenas internacionales, no te costará encontrarlos.
Además, el resto de restaurantes, incluso algunas hamburgueserías, tienen casi siempre alguna opción libre de ingredientes animales.
Nuestra elección fue alojarnos en el Hotel Mozart, un hotel de habitaciones modestas pero muy limpias, buena localización, buen precio y bien conectada en metro desde la estación central.