La crónica cósmica. Suficiente ron añejo como para dejar lagunas

La crónica cósmica. Suficiente ron añejo como para dejar lagunas
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EL DÍA DESPUÉS Y LA INCERTIDUMBRE

Si sois lectores habituales de estas crónicas ya sabréis que la incertidumbre forma parte inherente de cuanto se cuece en el Nepal; pero, en mi caso, hoy lo es más si cabe porque llevo una resaca mayúscula después de haber celebrado mi cumpleaños con suficiente ron añejo como para dejar algunas lagunas en mi memoria. ¿Lagunas?, ¡ja!, el puto Titicaca, oiga.

Pero no habíamos terminado, porque también ha sido hoy cuando el gobierno maoísta de Katmandú ha decidido levantar en parte el confinamiento de la pandemia y, como sería de esperar, lo ha hecho caóticamente. Un ejemplo: los atascos de tráfico que se organizan normalmente para entrar en el Valle de Katmandú se han multiplicado debido a los controles policiales en que comprueban si la gente tiene el permiso correspondiente (salud, razón de la visita y el destino, etcétera).

La Oficina de Inmigración ha abierto de nuevo sus puertas y, según una nota publicada en su web, a los extranjeros que nos ha expirado el visado y tendríamos que abandonar el país por haber superado ya los cinco meses legales, nos solucionarán directamente el papeleo en el Aeropuerto de Tribhuvan antes de embarcar. Sin embargo, y como si estas disposiciones partiesen de distintas entidades, al mismo tiempo han extendido la prohibición de los vuelos internacionales hasta el 5 de julio. Y yo, igual que he hecho muchas veces durante la pandemia, he exclamado: “¡No entiendo nada!”.

Dos caras del confinamiento: al mismo tiempo que unos policías de Katmandú aporreaban a un anciano que había salido a comprar leche para el chai, la población de Sauraha tomaba el fresco en la calle por la noche, charlando, jugando a las cartas o al bádminton, con el beneplácito de las patrullas militares que pasaban pedaleando.

La proliferación de edificios que ha habido en Sauraha durante la pasada década ha comportado que las visitas nocturnas de elefantes y rinocerontes sean más raras, pues antes eran el pan de cada día. El que sí ha hecho acto de presencia durante el confinamiento ha sido el marchoso Ronaldo, elefante que arrasó varias noches la plantación de maíz que hay tras la casa del Señor Tolstoi (mientras él lo observaba desde la azotea fumándose un porrito). Tratando de evitar nuevos desaguisados, se organizaron unas patrullas que, aparte de mantener cerrado el gran portal metálico que hay al final de la población, se dedicaban a ahuyentar a Ronaldo aporreándolo cada vez que aparecía. El problema estuvo en que esto sucedía de madrugada y despertaban a todo el vecindario.

Ya que he mencionado a los elefantes, añadiré que el encargado de recoger el estiércol de los domésticos, tarea que lleva a cabo con un ricchó, ha continuado trabajando durante el confinamiento porque, como podréis suponer, los elefantes cagan que te cagas, y, claro, lo hacen cuándo y dónde quieren. En cuanto a lo de mear, parecen auténticas cascadas con las que inundan media calle, y cuando ves que se detienen y abren las piernas procuras alejarte para no terminar salpicado.

Hace unos días pasó junto a mí el primer camión que veía circular desde que empezó el confinamiento, y sentí una sutil nostalgia al oler el tufo de diésel que dejaba a su paso. Podría comparar esta locura con la de los patos y los caballos, que beben glotonamente el agua de la colada cargada de detergente.

Es frecuente que los viajeros se quejen del trato que han recibido de sus embajadas cuando han tenido alguna problema o necesitado ayuda; pero este no ha sido el caso de la amiga de Kazajstán, pues el embajador de ese país en Delhi no solamente ha conseguido que la Embajada de la India en Katmandú les concediese un visado de tránsito a ella y a otras dos chicas que estaban en Pokhara, sino que, además, irá a recogerlas con su propio automóvil en el puesto fronterizo de Sonauli y las trasladará directamente al aeropuerto de Delhi, donde tomarán un vuelo especial para regresar a casa.

CIFRAS PANDÉMICAS

A los 19.618 nepaleses que regresaron de la India la segunda quincena de mayo les obligaron a pasar la cuarentena en escuelas faltadas de todo servicio, que en muchas ocasiones estaban aisladas. Hasta el 7 de junio hubo 3.235 infectados y 13 muertos.
“Los nepaleses somos inmunes al coronavirus”, tuvo las santas narices de afirmar un político para excusar la falta de preparativos.

Pero el confinamiento ha provocado en Nepal muertes por otras razones, algunas debidas distintas enfermedades que no recibieron el tratamiento adecuado.

También hubo gente que murió de hambre al no poder pagarse tan siquiera un chapati.

La cifra más espectacular relacionada con el confinamiento ha sido la de los suicidios: 1.227.

Los que, por supuesto, lo han tenido fatal han sido los presos de unas cárceles que están abarrotadas: en la de Katmandú, que tiene una capacidad para 1.400 inquilinos, hay más de 3.000.

TALIBANIA

Una mujer de un pueblo nepalés llamado Musahar fue apaleada por su cuñada y su sobrino acusándola de haber hecho magia negra y provocado la muerte de un bebé que había fallecido seis meses antes. A pesar de que la pobre “bruja” terminó en el hospital con trauma craneal, el “Pachayat” (el tribunal del pueblo) le prohibió denunciar a los agresores y la obligó a continuar viviendo puerta con puerta con ellos.

En el distrito nepalés de Rolpa había en el año 2019 doscientos veintisiete niños que trabajaban a jornada completa y no iban a la escuela. En ese mismo año se celebraron sesenta y ocho bodas infantiles, a pesar de que la edad legal mínima para casarse sea de veinte años.

Se calcula que en el Nepal son traficados anualmente más de seis mil niños. En la India, y durante el año 2018, fueron secuestrados más 60.000 niños: anualmente desaparecen más 80.000 niños.

NEPALIDADES

Los gobiernos de la India y el Nepal no se ponen de acuerdo acerca de algunos puntos de sus 1.870 kilómetros de frontera, y cada cual los incluye en sus propios mapas. Vi recientemente un reportaje en el que aparecían miles de nepaleses armados de palos que se dirigían a un puesto fronterizo dispuestos a “reconquistar” los terrenos que los indios les habían supuestamente mangoneado. Un patriota, un idiota. Mil patriotas, una gran idiotez.

Según un informe de la Nasa: la mayor frecuencia y fuerza de los monzones provocará que en el Nepal haya, a partir de ahora, entre un 30% y un 70% más de avalanchas.

Los abogados del NPC, o Partido Comunista de Nepal, han propuesto la legalización de la maría alegando su uso tradicional y que ayudaría a sobrevivir a muchos campesinos pobres. Por el momento aprobaron poner en marcha un proyecto para cultivar maría con fines medicinales. Según “Narcotic Drug Act 1976”, la maría es una droga alucinógena: clarísimo que quienes la prohibieron no la habían probado nunca.

Hay un gurú famoso y guaperas llamado Bahadur Bamjan, apodado “Buddha Boy”, que ha huido al ser puesto en busca y captura acusado de violencia sexual contra sus devotas y la desaparición de nueve monjas de su áshram.

Según un informe de Amnistía Internacional, el actual gobierno del Nepal, liderado por el Partido Maoísta, restringe cada vez más la libertad de expresión arrestando a periodistas que se muestran críticos con él.

Muchos leprosos del Nepal no van al médico ni se medican por miedo al ostracismo social.

En el “Kathmandu Post” publicaron la foto de un cartel cubierto de basura en el que constaba: “Prohibido arrojar basura”.

Frente al sitio de Katmandú donde se hacen los exámenes para obtener el carné de conducir, venden carnés falsos a quienes no aprueban.

Antes de la pandemia en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan de Katmandú decomisaban frecuentemente drogas químicas, como si esta ciudad formase parte de una nueva ruta del tráfico de estupefacientes. También hay contrabando hacia la India de oro traído desde países árabes y del Sudeste Asiático. Recientemente arrestaron a dos indios que llevaban cada uno un kilo de oro en el recto: andaban de manera extraña. ¡Ja! Entre 2018 y 2019 decomisaron 180 kilos de oro.

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba
La crónica cósmica, de Nando Baba
1 comentario
  1. Joan Puig dice

    Hola Nando.
    Abans, al fianl de la Crónica surtia com en tots el E-meils un «contesta» i et podia dir alguna cosa,ara no hi sur, hi ho faix a traves de aquet «Deja tu respuesta» que en reralitat no es una respuesta, dons tu no em preguntes res.
    A lo práctic, si ho reps aixo dígamo i aixis sabre que em la respuesta em puc comunicar em tu.
    Rep una forta abraçada i cuidet molt.

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