La primera etapa de la Transpirenaica GR11 fue emocionante pero se hizo dura por el calor. Empecé en el faro del Cabo de Creus, atravesando por un bonito sendero el parque natural hasta El Port de la selva, donde no pude evitar bañarme en una de las calas. Y tras comer, la siesta y la tormenta, encaré la dura subida hasta el impresionante Monasterio de Sant Pere de Rodes, cerca del cual hice vivac.

Distancia: 22,6 km. / Desnivel: +931 / -455 m. / Duración: 7:46 h.
Llegué en el primer autobús desde Cadaqués al Faro de Cabo de Creus. Cargado con los dos litros de agua, me acerqué lo más posible al propio cabo, doscientos metros al este del faro, por un camino algo complicado. Allí un banco y una señal marcan el inicio del GR11. Con el sol ya sobre el mar, inicié la andadura hacia el Cantábrico. Empezaba la aventura.

Los 15 kilómetros hasta el Port de la Selva transcurren por el Parque Natural de Cabo de Creus, un entorno agreste, ventoso, con arbustos, calas salvajes y muy poca gente. La senda me lleva subiendo y bajando pequeñas ondulaciones del terreno, que por culpa del calor que hace desde las 10 de la mañana se hacen duras. Veo jabalís.
Paso por pequeñas construcciones de piedras, cabañas de pastores en desuso, pero válidas en caso de emergencia y alguna masía e incluso una iglesia (San Baldiri de Tavallera) con un bosque que regala una buena sombra para acampar. Qué pena que esté prohibido.

Llegar a el Port de la Selva es un placer: lo primero que hago es darme un chapuzón en pelotas en una cala, la Platja de les Clisques, abarrotada. No llevo bañador (a propósito) y paso de mojarme los calzoncillos. Así que vergüenza fuera y me tendré que acostumbrar a que me vean el culo de vez en cuando, a mí no me pasa nada.
Paso por uno de los dos supermercados y me compro comida para llevar y comer a la sombra, en la playa. El calor es insufrible, pero cuando me voy a poner en marcha, después de una siesta, veo se acercan nubes negras, se levanta el viento y me refugio en el camping Arola a esperar a que pase.

A las 18:00 horas decido seguir, aunque no haya roto a llover, los truenos pasaron. Empiezo a subir poco a poco al bonito pueblo de La Selva de Mar donde recargo agua. Me espera una dura subida de casi 500 metros de desnivel hasta el monasterio de Sant Pere de Rodes.
Se me hace muy dura, pero las vistas que vas teniendo al subir, compensan el esfuerzo. Una hora después llego al monasterio, cerrado a esas horas.

Recargo agua en la Font dels Monjos (fuente de los monjes), que me sabe deliciosa aunque dice “Agua no tratada”. Sigo camino ya pensando en dónde voy a poner el campamento esta noche.
Continuo subiendo, ahora ya suave, hasta Santa Creu de Rodes, otra iglesia con vistas preciosas de toda la bahía de El Port de la Selva. Pasado su parking, en un bosquecillo de pinos, encuentro una zona plana preciosa y tranquila donde vivaquear. Será mi primera noche, y el cielo se tiñe de rosa mientras ceno, cosa que interpreto como una buena señal.

Beber: Si empezamos en Cadaqués recomiendo cargar con 2 litros de agua y empezar bien pronto para evitar el calor, porque entre el Cabo de Creus y el Port de la Selva no hay agua. Luego cada pocos kilómetros encontramos fuentes, la última en el Monasterio de Sant Pere de Rodes.
Comer: en El port de la Selva hay un par de supermercados y muchos restaurantes, así que no necesitas empezar cargado con comida el primer día, puedes comprar ahí.
Dormir: el tramo inicial (o final) del día pasa por un Parque Natural en el que no está permitida la acampada. Tenlo en cuenta. En El Port de la Selva hay hoteles y campings, por si prefieres pasar allí la noche o vivaquea tranquilamente pasado el Monasterio de Sant Pere de Rodes, como hice yo.
Otra información útil:
En mi cuenta de Instagram puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la Etapa 2: Sant Pere de Rodes – Sant Quirze de Colera