Decido adaptar mi ruta por la Transpirenaica y salirme de la GR11 para visitar las iglesias románicas de Boí y Taüll. Madrugué y subí hasta el puerto de Caldes, luego afronté una dura bajada de casi 16 kilómetros entre lagos y rocas de granito hasta Boí. El calor se hizo notar, pero los bosques me protegieron al final. Llegué agotado al pueblo, donde disfruté de un hotel económico y un buen restaurante.

Distancia: 22,2 km / Desnivel: +588 / -1.438 m / Duración: 6:58 h
En esta etapa decido salirme nuevamente de la GR11, porque me interesa mucho ir a ver las iglesias románicas de Boi y Taüll, que son patrimonio de la Unesco.
Si no, seguramente ayer hubiera continuado hasta el refugio de la Restanca (que hubiera sido una etapa de 19 km, con desniveles de +1.224 y -1.115 m.) pero dormir en aquel refugio habría supuesto dar marcha atrás en mi plan de hoy por el tramo catalán del GR11. En la etapa anterior describo en detalle cómo organizar la etapa si quieres seguir por el GR11 original.

Así que madrugo, subiendo hasta el puerto de Caldes (2567 m) casi en solitario. En el fondo del valle hay inversión térmica, y está lleno de nubes. Muy fotogénico.
En la bajada paso junto a varios lagos de aguas transparentes, muchos de ellos con vacas en sus alrededores, lo cual me sorprende siendo un Parque Nacional.
A pesar de lo bonita, la bajada se me hace dura y pesada: al principio por su desnivel; luego por la cantidad de rocas de granito, enormes y duras para las rodillas y la moral. Y finalmente por lo largo que es el descenso: casi 16 kilómetros de bajada sin descanso hasta Boí.

En el camino paro en el refugio de La Ventosa, a tomar un cafecito. Las vistas son espectaculares.
A medida que bajo el calor se va haciendo más notorio, y tras el pantano de Cavallers (ya fuera del Parque Nacional) llegamos a los bosques frondosos y húmedos de boj y avellanos, que me protegen. Allí, junto al río, aprovecho para comer y echarme una siesta de lujo, esperando a que pase el calorazo un poco.

El descenso es muy bonito, un sendero cómodo que pasa por el balneario de Caldes de Boí, con aguas termales y fuentes minerales (cada una indicada para una afección, según lo que necesite uno curar).
Sigo por el llamado Cami del aigua y, tras muchos kilómetros (los últimos por asfalto, ya que al llegar a la L500 no sé encontrar el sendero hasta Boí) atardeciendo, cansado y aburrido de tanta bajada llego a Boí, donde encuentro un hotel económico y un restaurante donde darme un homenaje.

Beber: Antes y después del Port de Caldes hay algún manantial, aunque poco después se llega al Refugio Ventosa y Clavell donde recargar. Luego no hay mucha hasta Caldes de Boí (a 8,5km) y hasta Boi (5km)
Dormir: En el Refugio se puede dormir, un poco más abajo del Pantano de Cavallers hay una zona de picnic para hacer vivac (Planell de Remordí). Quien quiera darse un capricho el balneario de Caldes de Boí tiene hoteles caros y más asequibles en Boí.
En Boí hay varios hoteles, yo me quedé en el Hotel/Hostal Puy, cuyas habitaciones antiguas son más baratas y muy cómodas.
Comer: En el Refugi Ventosa y Clavell tiene servicio de bar restaurante, en Caldes de Boí los hoteles también, pero lo más variado es Boí, con varios restaurantes y un supermercado decente. En la zona también se puede dormir y comer en Erill La Valle y Taüll.
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
Aquí en mi cuenta de Instagram, puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 22: Boí – Aneto.