La etapa 37 de la GR11 es corta, apenas 11 km. Me quedo con ganas de subir al Ezkaurre, pero no tengo comida. Cero. Cruzo el paso entre Aragón y Navarra y entro en un hayedo frondoso y silencioso. El camino es una suave pista hasta Isaba, un pueblo de casas de piedra con balcones floridos.

Me alojo en un albergue céntrico, como en un restaurante con amigos del camino, paseo por el pueblo y compro provisiones, descansando la mayor parte de la tarde.
Distancia: 10,9 km / Desnivel: +80 / -500 m / Duración: 3:30 h
Día muy corto, de apenas 11 kilómetros, porque no puedo subir al Ezkaurre (por la variante GR11.4). Me hubiera gustado, ya que es el último 2.000 en la ruta (o primero, si se empezó en Euskadi la GR11) pero hoy he acabado, literalmente, todo lo que llevaba para comer en la mochila, no tengo a nadie a quien pedirle un poco y no me quiero arriesgar a que me dé una pájara.

Así que me pongo en marcha hacia Isaba por la ruta original, en esta que será la primera etapa de la Transpirenaica por Navarra. Al poco de empezar pienso que no me va mal tener un día más reposado. Llego en 15 minutos hasta el paso que marca la frontera entre Aragón y Navarra.

El bosque que me recibe es precioso, un hayedo silencioso y frondoso, con una pista cómoda para caminar, bajando sin grandes desniveles.
Disfruto mucho de esa bajada y a los 7 kilómetros de empezar paso por una cascada preciosa, la cascada de Belabarze, que es la típica excursión a hacer desde Isaba: está llena de paseantes.
Allí empieza una pista algo aburrida de 4 kilómetros que me lleva hasta Isaba, el primer pueblo navarro que veo.
Me llaman la atención sus casas de sólida construcción, de tres pisos de piedra, con puertas de entrada de arcos de medio punto, con techos a dos aguas y muchas flores en sus balcones. Muchas de ellas tienen jardines con huertos en mitad del pueblo.

Me alojo en un cómodo albergue, en el centro, y salgo a comer el menú del día en un restaurante con una pareja catalana que conocí en el camino.
Luego doy un paseo por el pueblo, entro en la iglesia, salgo a ver las vistas hacia el norte y acabo sentado una horita en el frontón donde está la juventud reunida jugando y pasando la tarde.
Aprovecho para hacer la compra en el supermercado para estos días y ceno en un restaurante nuevamente. Y es que, por muy creativo que intento ser a la hora de cocinar, mi dieta suele ser muy repetitiva, así que es una gozada cambiar de menú y probar productos de la tierra.

Beber: Si recargamos antes de salir en Zuriza, la etapa es corta y no necesitaremos mucha más agua hasta Isaba (a 11 km).
Dormir: Hay un par de prados bonitos donde hacer vivac en el camino, junto al río, pero no cubiertos. En el pueblo está el albergue Oxanea bastante correcto (habitaciones compartidas, cocina para usar con utensilios, comedor cómodo) y algunos hoteles de mayor categoría.
Comer: En Isaba hay panadería, bares, restaurantes (a muy buen precio los menús, especialmente la comida en el Txiki y la cena en el restaurante Tapia -reservar anticipadamente-) y dos supermercados bastante surtidos.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
Aquí en mi cuenta de Instagram, puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 38: Isaba – Ochagavía.