Duermo bien pese a la tormenta y espero hasta que la lluvia cesa para arrancar. Salgo con botas y calcetines empapados, y desciendo embarrado por senderos y bosques neblinosos hasta la frontera francesa. La lluvia fuerte vuelve y me refugio en una leñera. Al pasar, continúo por pastos inundados hasta Elizondo, donde los hoteles están llenos y acabo en un albergue poco agradable.

Al menos disfruto del bonito pueblo, de sus tabernas y supermercados. Un final de etapa de la Transpirenaica GR11 agradable y cómodo.
Distancia: 13,0 km / Desnivel: +60 / -813 m / Duración: 3:24 h
Duermo muy bien a pesar de que se pasa toda la noche lloviendo. Al despertarme tengo cobertura y puedo ver en la app Windy cómo evoluciona la tormenta y decido esperar a salir hasta las 11, cuando muestra cómo lo peor de la borrasca ya ha pasado.
A esa hora me pongo en marcha con las botas y calcetines mojados, con el traje de lluvia porque hace frío. La sexta etapa del tramo por Navarra de la GR11 es una de las más incómodas: está neblinoso y lo peor es que todo está embarrado mientras desciendo por un camino mixto de sendero y pista. Sin embargo, no llueve.

Bajo por bosques entre niebla que le dan un ambiente muy onírico, mientras que en el kilómetro 3 de la etapa llego a la frontera con Francia, en el hito 128. Una sencilla valla marca la divisoria.

El sendero a partir de ahí desciende de una manera muy progresiva, sin grandes desniveles. A veces pasa por bosques, en los que hay que tener mucho cuidado con no patinar por pisar las raíces.
Un par de horas después empieza a llover con fuerza nuevamente, y busco un lugar donde refugiarme. Lo encuentro en una leñera de otro refugio de cazadores, donde aprovecho para comer y descansar durante media hora bien protegido del agua.
A medida que bajo la niebla desaparece, y llego a zonas con muchos pastos para el ganado. En algunos tramos el camino estrecho se ha convertido literalmente en un riachuelo, y hace que me moje aún más.

La bajada es tranquila y larga hasta el fin de etapa en otro pueblo precioso: Elizondo, en el valle de Baztán. Desgraciadamente todos los hoteles están llenos, así que toca ir al albergue, en un polígono industrial. Es horroroso, como una cárcel sin ventanas. Al menos la ducha sale bien caliente.
Salgo a recorrer el pueblo, dividido por el río. Es bien bonito, muy activo, con muchas tabernas y lugares donde darse un pequeño homenaje. Y supermercados, pastelerías y fruterías, para mañana salir bien pertrechado.

Beber: Por fin se acaban los problemas, y en esta etapa encontramos manantiales cada 3 o 4 kilómetros.
Dormir: En Elizondo hay un albergue, Kortarixar, que no recomiendo salvo porque es barato. Es rudimentario, claustrofóbico, sin zonas comunes y está en un polígono en las afueras. Para presupuestos bajos el lejano Albergue juvenil Valle del Baztán es aceptable. También hay hoteles económicos como el Hostal Elizondo o caras casas rurales.
Comer: Hay multitud de bares, tabernas, restaurantes, pastelerías, fruterías y supermercados buenos, como el BM.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
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Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 43: Elizondo – Cabaña de Usategieta.