La penúltima etapa de la Transpirenaica GR11 está llena de emociones. Empiezo desayunando en el puerto de Lizarrieta, desde donde hay un largo descenso por pista, atravesando prados con vistas y bosques hasta Bera, un pueblo con casas impresionantes.

Tras comer allí y descansar, subo varios kilómetros con calor intenso, que por suerte son entre hayedos y con vistas bucólicas. Termino con un descenso complicado hasta la Ermita de San Antón, situada fotogénicamente junto a un embalse.
Distancia: 18,8 km / Desnivel: +502 / -717 m / Duración: 6:03 h
Hoy es la última etapa de la Transpirenaica por Navarra y, sobre todo, penúltima etapa de la Transpirenaica y eso me provoca muchos sentimientos encontrados: no quiero acabar, lo estoy disfrutando mucho, pero por otro lado es hora de hacer otras cosas y celebrar que logré cruzar los Pirineos a pie.
Bajo a desayunar en uno de los cafés del puerto y empiezo a bajar tranquilamente por una pista bonita entre bosques, con mucha gente (es fin de semana).

Lo hago entre prados jugosos, disfrutando de bonitas vistas gracias al sol que me acompaña hasta el último gran pueblo de Navarra: Bera (a 9 km desde el inicio de la etapa).
Antes de llegar, desde la colina de Larrate Gaina (398 m) las vistas son preciosas, pero la bajada hasta el pueblo es empinadísima. Son solo un par de kilómetros, que pasan por zonas de muchos castaños y enormes caseríos con rebaños de ovejas y huertos. Llego justito a la compra en Bera, pues al ser sábado todo cierra a la una del mediodía.

Me tomo un pintxo de tortilla y una cerveza antes de ir a un parque para almorzar y descansar, porque hace mucho calor nuevamente y, además, húmedo.
Por si fuera poco al rato empiezan a aparecer moscas, así que decido irme a un café a recargar baterías y seguir esperando a las 5, hora en que continuaré la marcha, confiando en que haga menos calor.
Visito el pueblo antes de seguir, muy bonito y cuidado, que tiene impresionantes casas del siglo XVII y XVIII sostenidas por sólidas vigas de madera.

Desde Bera toca una subida de casi 8 kilómetros, que con el calor se hace dura a pesar de que las vistas son bucólicas y que los desniveles no son demasiado fuertes, salvo al principio.

Paso por algunos tramos de bosques, de hayedos -¿serán los últimos? me pregunto- momento en que el camino se suaviza, ascendiendo poco a poco hasta que el camino llega a una finca particular, con una casa y un perro ladrador.
El camino la atraviesa, y la simpática propietaria me dice que coja algunas manzanas que ha dejado en la fuente para que los paseantes las encontremos bien frescas.

Ya solo queda un incómodo descenso final por un bosquecillo lleno de zarzas, de un kilómetro, hasta la ermita de San Antón. Está junto a un bonito embalse y bajo sus estupendos soportales ceno y duermo bien protegido de la humedad.
Beber: En el puerto de Lizarreta hay una fuente, que estaba rota cuando pasé. Pedí agua en la Hordago Ostatua y me rellenaron las botellas. El siguiente lugar es Bera (a 7,5 km). Después de 5 km encontramos una fuente en la granja por la que tenemos que pasar (es terreno privado, pero el camino pasa por ahí) y 3 km más allá otra de la Ermita donde dormimos.
Dormir: A 3 km y 4 km del puerto hay dos casetas más bien precarias donde poder refugiarse en caso de lluvia. En Bera hay varios dos alojamientos con encanto, de precio medio. Y no hay nada más hasta la Ermita de San Antón, que tiene un techado excelente donde resguardarse de la humedad que hay, un banco de piedra y fuente fresca.
Comer: pPodemos desayunar (o comer/cenar) en Venta Lizaieta o a la Hordago Ostatua al iniciar el camino. El siguiente lugar es Bera, donde hay bares, restaurantes (los recomendables son Errekalde y Auzoa) y algún supermercado (Zureza). Luego nada más.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
En mi cuenta de Instagram puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 45: Ermita San Antón – Cabo Higer (Hondarribia).