Duermo bien, rodeado de vacas y, acompañado de Rubén, subo al lago de Anayet, por un sendero entre montañas rojizas y verdosas. Desde el lago, descendemos por un sendero cómodo y bonito, con el valle del Aspe de fondo. ¿El problema en esta etapa de la GR11? El calorazo que hace hasta llegar a Candanchú.

Tras comer y descansar retomo la aventura solo, subiendo a la Tuca Blanca, aunque lo hago por un sendero equivocado pero espectacular. Termino la jornada acampando junto a una cascada, en uno de los vivacs más salvajes y bonitos de la ruta, en Circo del Aspe.
Distancia: 23,5 km / Desnivel: +1.378 / -1.122 m / Duración: 8:43 h
Duermo bien en la estación, solo “molestado” por los cencerros de las vacas que pastan por ahí.
Empiezo la subida hacia el lago de Anayet, acompañado de Rubén, a quien conocí anoche en una situación parecida. Él está recorriendo solo el tramo aragonés de la GR11, pero ¡por tercera o cuarta vez!
El sendero es fácil y bonito, con mucho verdor que contrasta con las montañas rojizas, de origen volcánico en esa zona.

Tras una hora se llega al lago (a 2.233 m), en el que decenas de excursionistas recogen sus tiendas: es uno de los lugares más populares para hacer noche (a pesar de que no es legal), ya que desde la carretera se sube en un par de horas, y las vistas de enormes picos en el horizonte, son realmente bonitas, especialmente del Midi d’Oissau en Francia.
El descenso, por un enorme valle con el macizo del Aspe al fondo, es cómodo, por sendero de tierra, a lo largo de un río.
Tras un par de horas llegamos al bosque, afortunadamente, porque el calor empieza a apretar, empezando una pista que nos lleva hasta la carretera nacional que va hacia Francia y Canfranc.

Nosotros giramos hacia el norte, una subida entre bunkers y panales de abejas, sufriendo cada metro por el tremendo calor que hace. La ola de calor que afecta a toda España también llega a las montañas.
Una hora después llegamos a Candanchú, un pueblo medio fantasma, con decenas de edificios vacíos a la espera de la temporada de esquí.
Por suerte hay un par de bares y restaurantes abiertos, y sobre todo el supermercado, pues en tres días (hasta Isaba) no podré comprar más comida (salvo en los refugios).

Tras comer, recargar baterías y esperar a que pase el calor, salimos con unos nubarrones feos, que refrescan el ambiente, truenan, pero no dejan precipitaciones. Mi compañero sigue el antiguo trazado de la GR11, que corta por Francia unos kilómetros, hacia el ibón de Estanés.

Yo decido seguir el nuevo trazado, que sube por las pistas de esquí, durísimo ascenso hasta el paso de la Tuca Blanca (2.243 metros). Sin embargo, al llegar allí me doy cuenta al ver varios carteles de que no he subido correctamente (cosa que ya intuía, porque no veía ninguna señal roja y blanca).
Resulta que he subido por un lugar equivocado, más duro: en mi app Mapy todavía figura la antigua GR11 por Francia, no la nueva, y seguí mi instinto por un senderillo que salía en la app y que subía por una pista de esquí, que no era el correcto.

Las vistas de los picos en esa zona, de 2.500-2.600 metros y de la garganta a sus pies son espectaculares, unas de las más bonitas de la ruta, lo que hace más llevadero el duro ascenso.
Por suerte los últimos kilómetros son llanos o de bajada hasta el impresionante circo del Aspe (2.640 m), donde busco sitio para acampar, observado por decenas de rebecos, que huyen tímidos.

Decido acampar cerca de una cascada: en todo el ascenso y recorrido desde Candanchú no hay agua y me quedé casi sin ella. El sitio es paradisíaco: uno de los vivacs más salvajes y bonitos de la ruta, durmiendo encima de una roca enorme y plana.
Beber: En la subida al lago Anayet salen algunos manantiales, lo mismo que en la bajada tras el lago. A 9 km del lago está la estupenda Fuente del Cerezo, y poco después Candanchú, con bares y cafés. Hay que recargar bien ahí, pues hasta la cascada del circo de Aspe no hay ni una gota de agua.
Dormir: En los mapas figura el Refugio de Canal Roya, pero está derruido. El primer lugar cómodo es el Refugio Pepe Garcés en Candanchú o en alguno de los alojamientos. En adelante no hay ninguna cabaña.
El Circo de Aspe es uno de los lugares más especiales de la ruta y es ideal para acampar si se tiene agua. Si no hay que bajar hasta la cascada (debajo del paso de la Oreja) por lo que yo opté por acampar junto al agua tras recargar.
Comer: En Candanchú hay un supermercado decente, importante porque en las próximas 3 etapas (hasta Isaba) no hay más. También cafés y restaurantes.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
Aquí en mi cuenta de Instagram, puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 35: Circo de Aspe – Refugio Aguas Tuertas.