Duermo genial y arranco al amanecer. Toca un día algo más largo, que empieza con una subida durilla por un sendero cómodo y, desde lo alto, una bajada progresiva por pistas hasta Hiriberri/Villanueva de Aezkoa.

El paisaje de esta etapa de la GR11 es seco y aburrido, con algunos rebaños, restos megalíticos y bunkers en el camino. Un día caluroso y con muy poca agua. Tras llegar a Hiriberri y tomar un café y pacharán en el pueblo, continúo hasta Aribe, pues viene un amigo a verme. Nos bañamos en el río y vivaqueamos en una ermita.
Distancia: 22,9 km / Desnivel: +650 / -971 m / Duración: 7:50 h
Esta etapa de la Transpirenaica por Navarra empieza con una subida inicial, durilla, por un sendero cómodo, luego mucho llaneo por lo alto de la montaña y, como ayer, bajada progresiva hasta el pueblo de destino por pistas. Un día que resulta ser aburrido, feo y sin demasiado interés, comparado con otros, la verdad.
Empiezo a caminar con energías renovadas tras dormir super tranquilo a pesar de que en la zona hay 4 o 5 furgonetas. Soy el primero en despertar y arranco al amanecer pues hay previsión de bastante calor nuevamente.

Empiezo subiendo por bosque hasta la zona de bordas, a 3 km del inicio, situadas al pie de la montaña. Es una zona llena de rebaños de ovejas que hacen el famoso queso de la zona, del valle del Roncal. Sigo subiendo y aparece de nuevo el bosquecillo, seco por la falta de agua, y subo 3 km hasta la cima de la montaña.
Desde lo alto se ve bien como las grandes montañas van desapareciendo. Al suroeste aún puedo ver el Ezkaurre (que no pude subir en la etapa 37). Hacia el norte está el bosque de Irati, uno de los hayedos más grandes de Europa. Y hacia el sur varias cadenas montañosas menores, enturbiadas por los incendios.

Me paro en un pequeño refugio en la cresta de la montaña a picar algo, antes de seguir llaneando por ella hacia el oeste. En la cumbre de la colina, está todo muy seco, sin árboles que me protejan del sol.
Tampoco ni una gota de agua en todo el recorrido. En algunos tramos orientados al norte, hay bunkers, y también muchos restos megalíticos, a los que no presto mucha atención, la verdad.

El camino se mantiene en lo alto, más o menos llano durante 7 kilómetros, con alguna bajada pronunciada. Me parece aburrido. Por suerte, tras dos horas de camino caluroso retomo el bosque, hayedo nuevamente, donde se nota más frescor.

En la bajada, a los 16 kilómetros del inicio de la caminata, por fin encuentro una fuente, la primera, y bebo casi un litro de agua del tirón. Me sorprende lo seco que está todo, y me recuerda a Castilla.
Queda muy poco hasta Hiriberri / Villanueva de Aezkoa, el final de la etapa clásica, pues tiene un albergue en el que comer y dormir.

Pero yo, después de tomarme un café y un pacharán en el único bar del pueblo, continúo camino (desviándome de la GR11) hasta Aribe, donde me voy a encontrar con un amigo y pasar un par de días con él recorriendo el bosque de Irati y la zona.
Beber: Otro día con poquísima agua, así que conviene llevar 3 litros si hace calor. La primera fuente desde Ochagavía está a 18 km. Antes, a 6km, hay un riachuelo pero puede haber ganado, así que es imprescindible potabilizar en caso de necesitar beber de ahí.
Dormir: A 7,7 kilómetros, justo antes del paso de las Alforjas, hay un refugio muy básico para pasar la noche o protegerse de la lluvia. En Hiriberri/Villanueva de Aezkoa hay un albergue, como único alojamiento.
Si se quiere dormir en el pueblo a lo espartano, el frontón cubierto está abierto y nadie dirá nada por echar la colchoneta en un rinconcito al anochecer. Además tiene baños al lado.
Comer: El único bar de Hiriberri/Villanueva de Aezkoa es básico pero bien atendido. En Aribe (a 4 km) hay un supermercado decente, en caso de necesidad.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
Aquí en mi cuenta de Instagram, puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 40: Hiriberri – Auritz.