La quinta etapa de la Transpirenaica GR11 resulta muy interesante, pues pasa por lugares mucho con significado histórico en la Guerra Civil: La Vajol, Can Barris o Mina Canta. En Maçanet de Cabrenys aprovecho para abastecerme nuevamente en el supermercado, comer bien y hacer la colada. Y tras la siesta, toca patear por el bosque. Me ducho en un riachuelo y acampo en una ermita, donde hice vivac a la luz de la luna llena.

Distancia: 24,7 km / Desnivel: +763 / -583 m / Duración: 7:52 h
Duermo genial, en silencio total. Al amanecer estoy en pie, y a las 7 ya estoy caminando, por una pista cómoda y bonita, hasta llegar a una carretera. Tocan varios kilómetros por asfalto, que se hacen pesados, antes de llegar a La Vajol, donde recargo agua. Las cigarras ya empiezan a poner banda sonora a la etapa, como en días anteriores.

En las afueras paso cerca de una masía, Can Barris, que fue la última sede del Gobierno de la II República Española. Y poco después paso por Mina Canta, una mina donde se creó una caja fuerte para custodiar el oro, la plata y obras de arte que se robaban a los colaboradores de Franco.
Toda esta región del tramo del GR11 por Cataluña es fronteriza con Francia y muy importante históricamente.

No sé si por eso, pero en esta quinta etapa empiezo a notar un cambio: cada vez estoy más fuerte. No me cuesta tanto cargar la mochila. Camino más rápido, me siento más optimista… parece que el cuerpo se está habituando a caminar.
Después de las dudas iniciales, veo una luz al final del túnel. Eso sí, creo que voy con algunos kilos de más (la mochila llena, sin agua ni comida, pesa 13 kilos, y cuando recargo agua y comida sube hasta los 17, que es demasiado).
En Massanet de Cabrenys, un pueblo bonito, de casas de piedra, calles empedradas, aprovecho para abastecerme nuevamente en el supermercado, comer bien sentado en un parque, tomarme un café y recargar baterías y hasta hacer la colada.

A las 5, cuando baja un poco el calor, me pongo en marcha siguiendo la GR11, que da una vuelta un poco absurda, la verdad. Eso sí, pasa por el Moli d’en Robert, un bar agradable con piscina, donde el río Arnera crea unas piscinas naturales en las que vale la pena darse un chapuzón.
Desde ahí empieza el ascenso final, por pista al principio, pero luego por sendero muy bonito, en mitad de un bosque húmedo. De hecho, en una poza aprovecho para darme una ducha que me sienta de lujo, pues llevo días sudando mucho y tenía un poco descuidada la higiene.

Cuando llego al pinar encuentro una fuente maravillosa, Font Rimalo, que sale fresca y en la que recargo para ya irme a dormir en Sant Miquel de Font Freda (a 700 metros), una ermita con vistas preciosas, con mesa y bancos y una zona pavimentada en la que hacer vivac muy cómodo.
Beber: Hoy es una etapa más fácil para el agua. En La Vajol hay varias fuentes. Antes de llegar a Macanet de Cabrenys, está la Font del bruc. Y justo antes de Sant Miquel está la Font Rimalo, deliciosa y fresca.
Dormir: En La Vajol hay un hostal, un albergue y casas rurales. También en Macanet de Cabrenys, donde también hay un camping. También se puede vivaquear en San Miquel, sin techo, pero con suelo cómodo y mesa con bancos.
Comer: En La Vajol hay una tiendita muy básica, pero en Macanet de Cabrenys hay un buen supermercado, Autorservei Carme, panadería, cafeterías…
Otra información útil:
En mi cuenta de Instagram puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 6: Ermita de Sant Miquel de Fontfreda – Refugio Sant Miquel de Bassegoda.