Hoy toca la etapa más dura de la Transpirenaica GR11 hasta la fecha pero, seguramente, la más bonita. Entro caminando por senderos en la Alta Garrotxa, una zona húmeda, con frondosos bosques mediterráneos y luego pinares, hayedos y castaños. También con acantilados impresionantes y lagunas como las de Sant Aniol. Al anochecer llego al precioso pueblo de Beget, acampando en una iglesia, después de cenar una pizza espectacular.

Distancia: 24,5 km / Desnivel: +1.211 / -1.491 m / Duración: 8:43 h
Bien descansado (a pesar del ruido de los jabalíes por la noche) emprendo la etapa más dura hasta la fecha pero, seguramente, la más bonita del tramo catalán del GR11.
Entro caminando por senderos en la Alta Garrotxa, una zona húmeda, más alta, con frondosos bosques mediterráneos, luego pinares, y por vez primera, hayedos y castaños. Es una zona atractiva, con vistas por todos lados de impresionantes acantilados.

Tras un par de kilómetros de subida llego al Coll de la Bassegoda, desde donde toca una larga bajada hasta el refugio guardado de Sant Aniol. Es un sitio muy interesante, popular, y un poco más arriba hay varias lagunas (el Gorg fosc, Gorja Citró, Salt del Brull) a las que merece la pena desviarse para verlas y darse un chapuzón.

En el refugio empieza una subida durilla pero bonita de algo menos de 4 kilómetros, con vistas de las abruptas montañas y sus acantilados, saliendo entre bosques que parecen tropicales, por su frondosidad, verdor y calor húmedo.
En lo alto paso por varias zonas con sirgas metálicas, pues el acantilado no queda lejos y da un poco de vértigo.
El ascenso acaba en el refugio de Talaixa, donde paro a tomar un refresco (tengo la suerte de coincidir con miembros del club excursionista que lo gestiona, y que han venido a abrirlo y limpiarlo porque mañana tienen una reserva de grupo).
Las vistas desde allí son espectaculares: han puesto un banco para poder disfrutarlas con calma.

De ahí toca descenso empinado de 3 kilómetros por bosque hasta un nuevo río en el que me refresco, almuerzo y me echo una siesta.
Reemprendo la marcha. Toca una larga pero suave subida, de 8 kilómetros, con tramos por asfalto, hasta el precioso pueblo de Beget. Un pueblo de casas de piedra, con varios puentes históricos, muchas casas rurales pero poca, muy poca vida, a pesar de ser julio.

Allí quería llegar sí o sí porque me habían recomendado una panadería, que resulta tan buena como imaginaba y que además hace pizzas riquísimas.
Tras recargar agua, acampo en la entrada de una iglesia ligeramente apartada, con vistas del pueblo.
Beber: la primera fuente que encontraremos es la Font de Sant Aniol, junto al refugio homónimo. El Refugio de Talaixá tiene la fuente seca, pero venden refrescos, si están abiertos.
Un poco antes de Beget está Can Batlle, un hotel donde te podrían dar agua si necesitas. Hasta Beget no hay ninguna fuente pública, tan solo ríos que requerirían filtrado.
Dormir: Se puede dormir en el Refugio de Sant Aniol o más adelante en el refugio libre de Talaixá (sin agua), que tiene una parte gratuita muy cuidada y otra de pago, previa reserva para grupos.
El siguiente lugar es Beget, donde hay hoteles, casas rurales o la iglesia de Deu del Remei, donde yo puse mi tienda de dormir.
Comer: En el refugio de Sant Aniol tienen cocina. En el de Talaixá si hay alguien, pueden vender algún refresco y bocatas, pero no hay que contar con ello. En Beget hay algún restaurante y una panadería pizzería espectacular, llamada Ricolta. Intenta estar por allí cuando estén abiertos. Aquí tienes los horarios.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
En mi cuenta de Instagram puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 8: Beget – Molló.