La octava etapa de la Transpirenaica GR11 decido que sea corta, ya que la previsión del tiempo da mucha lluvia para primera hora de la tarde, así que planeo quedarme a dormir en Molló, donde además tengo una recomendación de un albergue a voluntad.

Distancia: 12,1 km / Desnivel: +785 / -137 m / Duración: 4:47 h
Nuevamente me despierto a las 6, poco después del amanecer. Tengo algo de “prisa” porque la previsión es de mucha lluvia por la tarde y quiero avanzar hasta Molló para que no pille la tormenta en ruta.
Pero antes toca disfrutar de una mañana muy húmeda, bonita, subiendo por bosques cerrados, casi tropicales, y riachuelos con mucha agua. De verdad que en ocasiones me parece estar en otras latitudes, en bosques húmedos del sudeste asiático, algo que no esperaba en esta parte del tramo catalán del GR11.

Al final de la mañana el sendero deja atrás los bosques para internarse por campos de cultivo y ganaderos, que anuncian que nos estamos acercando a la población. En el horizonte se ven los restos del Castell de Rocabruna, en lo alto de una montaña.
Paso por algunos mases reconvertidos en casas rurales (Casa Etxalde) antes de adentrarme nuevamente en bosques llenos de hayedos, castaños y avellanos.

Tras pasar un collado, toca descender al río Ritort, cruzarlo por un puente de piedra medieval con molino restaurado, y encarar la última subida para entrar en la pequeña población coronada por varias iglesias.
El pueblo de Molló está en ebullición: está en fiestas, en honor a la Mare de Deu del Roser, con un programa de festejos de cuatro días.

Tras tomarme un café y comprar en el supermercado, localizo el albergue de Cecilia y Santiago, que aunque están de viaje, me dan indicaciones para subir a la habitación con litera en la que me quedaré, con otros 3 senderistas que aparecen a lo largo de la tarde.
Me encanta la filosofía del lugar: es gratis y funciona a donativo. Yo dejo 10 euros en una hucha, para el mantenimiento.
Después de comer aprovecho la tarde para hacer colada, descansar y leer mientras descarga la buena tormenta que se preveía. De hecho, nos saltan alertas en el móvil avisando de los riesgos por tormentas en la zona.

Al parar la lluvia, salimos a visitar el pueblo: la Font Vella, la iglesia de Santa Cecilia, comemos frambuesas silvestres… pero cenamos pronto y a las 10 ya estamos en la cama, pero podemos escuchar el concierto de las fiestas desde lo lejos…
Beber: a 5 km de Beget, en Can Pujol, hay una fuente y casas para pedir si hiciera falta. El siguiente lugar con agua es Molló. La Font Vella es especialmente bonita.
Dormir: a 4,5 km Beget hay un hide para ornitólogos, en el que refugiarse de la lluvia. En Molló hay un hotel bueno (Calitxó), varias casas rurales en los alrededores y un hostal a voluntad (en julio de 2025): una habitación con literas para senderistas, con baño y lavadora, en la que hospedarse a cambio de una contribución voluntaria. La gestionan Cecilia Pastoret y Santiago (+34608591930) en Carrer de la Guardiola 18.
Comer: En Molló encontrarás cafeterías, un par de restaurantes y un supermercado básico. También en la carnicería Can Parruc venden alimentos varios.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
En mi cuenta de Instagram puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 9: Molló – Cabaña de Tirapits.