Primer día en Aragón, con Xavi marcando el ritmo. Subimos por la GR18, exigente por pendientes del 20% y viento fuerte, entre pastos y rebaños, que me recuerdan a Kirguistán. La subida se endureció entre cascadas y flores de edelweiss hasta el embalse de Llauset, donde almorzamos.
Un sendero de pura roca nos lleva en una hora hasta el refugio Cap de Llauset, impresionante, conectando de nuevo con la GR11 original. Tuvimos suerte y había plazas libres, y resultó un refugio “de lujo”: cómodo, con habitaciones de 6 con baño y ducha, perfecto para descansar y cenar tras la dura jornada.

Distancia: 10,1 km / Desnivel: +920 / -156 m / Duración: 5:34 h
Hoy es el primer día de mi Transpirenaica caminando por Aragón. Para hoy y mañana el planteamiento de las etapas es diferente: quiero que Xavi disfrute y que sea él quien marque los tiempos y los ritmos, especialmente porque nos toca subir al macizo del Aneto y no será fácil para él.
Hemos dormido bien pero el viento sigue, al amanecer bastante frío, así que nos ponemos en marcha sin desayunar.

Empezamos subiendo por la GR18, desde las Bordas de Nestuí por un camino de tierra entre pinares con pendientes medias del 20%, bien señalizado pero exigente para Xavi, que no lleva mi rodaje. Hay tanto viento que incomoda en ocasiones.
El paisaje con montañas onduladas, de pastos secos, con multitud de rebaños de ovejas, me recuerda a Kirguistán. Desayunamos cuando el sol calienta con vistas espectaculares. Encuentro edelweiss, esa flor tan poco habitual.

A 4 km pasamos nos cruzamos con una pista que sube al embalse de Llauset (donde está la fuente de Bouls), pero nosotros seguimos por el camino que, a partir de ahí desciende hasta debajo de la presa, para volver a subir con fuerza durante un kilómetro y medio.

Tras 4 horas de subida desde el inicio y tras pasar por un túnel excavado en la roca, llegamos felices al embalse de Llauset, donde comemos observando cómo planean quebrantahuesos por encima de nosotros.
Las montañas son coloridas, rojizas, contrastando con el verde de la hierba y el azul del cielo, y están llenas de flores a pesar de estar a finales de julio.

Rodeamos el lago, lleno de chorreras que descargan en él, antes de emprender la subida final. Tardamos una hora más de ascenso, durillo por un sendero con mucha roca grande, en llegar al impresionante refugio de Cap de Llauset, donde nos conectamos de nuevo con la GR11 clásica.
Viendo que hay plazas libres, que estamos cansados y que el edificio es cómodo y bonito, decidimos quedarnos, pues la alternativa era seguir subiendo sin idea muy clara de dónde acampar.

Y en este caso quedarnos aquí significa dormir bien (habitaciones de 6 personas, con baño y ducha), recargar baterías y cenar rico, rodeados de otros 60 montañeros. Aunque es cómodo, para mí nada reemplaza la belleza de acampar al aire libre.
Beber: Poco después de iniciar el ascenso hay una fuente junto a la pista que asciende al embalse y poco después en la Fuente dels Bouls. La fuente de Llauset no tenía agua. Hay manantiales cayendo al Embalse de Llauset, poco antes del Refugio.
Dormir: Junto al Ibón de Bortonés hay está la cabaña de Botornás, abandonada y sucia. En cambio, no es mala zona para acampar. Un poco después nos encontramos el maravilloso Refugio de Cap de Llauset, moderno, con habitaciones de 6 con baño.
Comer: El único lugar donde comprar comida es el Refugio de Cap de Llauset.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
Aquí en mi cuenta de Instagram, puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 24: Refugio Cap de Llauset – Benasque.