Hoy siento que estoy ante la etapa reina de la Transpirenaica GR11, con potentes desniveles y tramos técnicos. Empecé con una dura bajada por bosques, pasando por refugios de La Larri, el Parador y La Pineta, donde comí y recargué agua. Luego tocaba el reto: una pared de 1.200 metros de desnivel hasta el collado de Añisclo.

Continué por la variante Faja de las Olas, con tramos aéreos equipados con sirgas y cadenas. Tras un tramo final por el GR11 llegué al Refugio de Góriz, donde me tocó una placentera ducha, una cenita con vino y disfruté de un cielo estrellado maravilloso.
Distancia: 18,7 km / Desnivel: +1.717 / -1.616 m / Duración: 10:00 h
Despertar con las vistas del valle de Pineta es una de esas imágenes que no se me olvidarán nunca. Además, he dormido bien y, sabiendo que tengo un desafío delante, probablemente el más importante de la Transpirenaica por Aragón, empiezo pronto a caminar.

Arranco con una dura bajada por un sendero entre pinos, hasta el refugio libre de La Larri, más sencillo pero en buen estado. Sigo bajando por el sendero empinado, pero ahora por un bosque denso de hayas, abedules y abetos bien bonito.

Al llegar al fondo del valle, empieza el jaleo: hay un estacionamiento y hay mucha gente, pero el sendero hasta el Refugio de La Pineta es tranquilo. Llevo dos horas caminando cuando llego, y me tomo una pausa para comer algo y recargar agua en la fuente.
A partir de ahí empieza el ascenso hasta el collado del Añisclo. Tras atravesar el río, toca ascender 1.200 metros de subida en apenas 3,7 kilómetros.

Empiezo subiendo por bosques de hoja caduca, con algunas caídas de agua y zonas muy empinadas, que hacen que suba a un ritmo de un kilómetro por hora. A partir de la cota 1.850 se acaba el bosque.
El sendero está bien marcado, pero tiene algunos tramos complicados, que obligan a trepar por las rocas (a veces ayudados por sirgas metálicas) y hacer equilibrios, cosa que con la mochila no es tan cómodo. Siento que bajarlo es más complicado.
Hago varias paradas en el camino, para comer y descansar. A partir de los 2.000 m el camino se vuelve muy pedregoso, pero con paciencia, tranquilidad y subiendo con cuidado al final tardo 3:15 horas hasta el collado, que me parece hasta poco.

En el paso, a 2.453 m, me siento a comer y disfrutar de otras vistas maravillosas. Lo hago debajo del paraguas: el sol está pegando fortísimo y se agradece tener esa protección adicional.
Tras comer, decido tomar la variante 11.9, que promete ser complicada. Es la que va por la Faja de las Olas, y que permite llegar al Refugio de Góriz sin bajar al valle y tener que volver a subir. Admito que la empiezo con nervios: me han dicho que hay zonas difíciles, voy solo y por lo que sé poca gente la utiliza.

Sin embargo, cuando llego a las zonas complicadas veo que están equipadas. En unas losas enormes hay sirgas para no resbalar; en una pared de 4 metros que hay que destrepar hay cadenas; y, aunque el camino a lo largo del cañón (un desfiladero brutal y con grandes desniveles) es estrecho, por suerte no va pegado al desfiladero, así que con prudencia y calma las supero sin percances.
Después de tres horas por la faja, desciendo junto a una cascada para refrescarme y poco después me uno de nuevo al GR11 clásico, en el collado alto de Góriz, desde dónde queda solo una hora para acabar.
De haberlo sabido hubiera hecho vivac allí (como explico un poco más abajo), porque en esa zona sí está permitido.

Camino por un sendero cómodo y trajinado hasta el refugio de Góriz, donde me sorprende la cantidad de gente que hay sentada viendo el atardecer, como si fuera una isla del Mediterráneo.
A pesar de que en la web el refugio figuraba completo desde hace días o semanas, por aforo sí puedo acampar sin problema y tras pagar 18 euros, instalo mi campamento en una de las zonas preparadas para ello, bien alejado del refugio y de todo el jaleo.

Tras una reparadora ducha caliente de 4 minutos, cenar rico cous cous con sardinas con un vino aragonés (que compro en el bar), me voy a dormir feliz bajo un cielo estrellado increíble.
Beber: la primera fuente la encontramos en el Refugio de Pineta, ideal antes de la subida a Añisclo. En la subida hay un único manantial en la cota 1.950 m que puede pasar desapercibido, pero que vale la pena buscar.
Si se toma la variante de la Faja de las Olas, en el ascenso hay unas cascadas donde se puede coger agua, pero mejor a 2 km del collado del Añisclo hay un manantial que brota potente de la pared de la montaña, fresquísimo.
En el descenso hacia el Collado superior de Góriz hay una cascada de donde se podría coger agua, antes de llegar al Refugio (a 2,2 km).
Dormir: A 3,3 km de La Estiva hay otro refugio libre en buen estado, La Larri. Y un poco más abajo, para presupuestos holgados, hay un Parador Nacional. Y aunque creo que no es legal, el bosque anterior al Refugio de Pineta es estupendo para pasar la noche.
A partir del collado de Añisclo entramos en el Parque Natural donde está prohibido dormir, acampar o vivaquear salvo en los Refugios o zonas concretas, como detallo un poco más abajo.
Comer: Se puede tomar algo a partir de las 11 en el bar del Parador o en el Refugio de la Pineta, aunque la cocina suele cerrar durante unas horas por limpieza durante la mañana. Y luego en el Refugio de Góriz, que tiene un bar restaurante.
Otra información útil:
Te dejamos un mapa con la ruta realizada. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de Mapy]
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Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 30: Refugio de Góriz – Refugio de Bujaruelo.