Esta cuarta etapa de la Transpirenaica GR11, con muy poca agua, se hizo llevadera porque tuvo momentos muy interesantes: los restos de un avión accidentado en la montaña, el museo del exilio en La Jonquera, el menú del día en Ca la Maria… Todo aderezado con el calor sofocante, el sonido constante de las cigarras en el bosque mediterráneo y una noche muy cómoda en una ermita… ¡con piscina (detrás de una valla, para mi tristeza)!

Distancia: 20,8 km. / Desnivel: +730 / -845 m. / Duración: 6:48 h.
Arranco pronto para evitar el calor: a las 7 ya estoy caminando por un pista con mi compañero japonés. Encontramos una fuente pero, aunque potable, es muy ferrosa, así que paramos en la masía de Requesens, a 2 km, para pedir agua.
Sigo ascendiendo por pista, ya solo, y me encuentro con un avión accidentado en 1986. Se ve que se estrelló apagando un incendio, muriendo los cuatro tripulantes. Es impresionante caminar por él, viendo los restos del fuselaje, el motor, las alas…

El punto más alto del día es el Coll de l’Aulleda, a 700 metros, desde el que baja un sendero entre alcornoques y brezos hacia La Jonquera. Sigue haciendo un viento fuerte, con rachas de 70 km/h.
Antes de llegar paso por la bonita Iglesia de Santa Llúçia, donde hay una fuente y se podría dormir en alguno de sus techados.

La Jonquera es un pueblo famoso, por estar en la A7, muy cerca de Francia. Por eso han hecho ahí el Museo del Exilio, en el que explican cómo decenas de miles de personas tuvieron que escapar de la represión franquista tras perder la guerra civil.
Es el pueblo más importante del tramo catalán del GR11 y está muy surtido. Almuerzo en un restaurante que me recomiendan en el museo, Ca la María, riquísimo y a buen precio, y aprovecho para recargar baterías.
En el pueblo tienen buenos supermercados y toca aprovisionarse, y aprovecho en un bazar para comprar un paraguas pequeño (contra la lluvia fina y contra el sol, pues tiene antirreflejante) y me voy a descansar a la sombra hasta media tarde. Hace un calor insoportable.

Bien cargado con agua salgo (pues hasta La Vajol, a 11 km, no hay agua fiable) por pista que asciende poco a poco, y en 3 horas llego a la Ermita de Santa Eugenia reconvertida en casa de colonias (centro de actividades para jóvenes), vacía, con excelentes soportales y vistas hacia el Cabo de Roses, en la que decido quedarme a dormir.
Para mi sorpresa, en la ermita hay una piscina y ducha, pero están cerradas por una verja que no me parece bien saltar. Duermo de lujo, a cubierto, en silencio y soledad.
Beber: en la iglesia de San Miquel de Solans hay una fuente, así como en La Jonquera. A partir de entonces hay muy poca, recomiendo coger 3 litros en esta población. Los mapas marcan alguna fuente en el camino pero están secas, hasta La Vajol.
Dormir: hay varios puntos en los que dormir. Se puede vivaquear en la iglesia de San Miquel de Solans (a cubierto, con la fuente de Santa Llúçia al lado); en La Jonquera hay varios alojamientos. Yo dormí a 6 km en la Ermita de Santa Eugenia, con buenos soportales para dormir a cubierto. Tiene una piscina (vallada) pero no es posible obtener agua, salvo que los dueños estén por ahí y nos den agua.
Comer: en La Jonquera hay muchos restaurantes. Recomiendo Ca La Maria, y su menú del día. Y supermercados, comprar ahí provisiones pues están muy surtidos
Otra información útil:
Aquí en mi cuenta de Instagram, puedes ver el resumen del día.
Puedes seguir leyendo la siguiente etapa en el artículo Etapa 5: Ermita de Santa Eugenia – Ermita de Sant Miquel de Fontfreda.