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Nuwara Eliya, el invierno tropical

Nuwara Eliya nació como un refugio para los británicos que no podían soportar el calor de la costa. En 1818, el Dr. John Davy fue el primer colono británico en llegar hasta aquí e, impresionado por el clima templado, sugirió su uso como estación de verano. En 1846, el explorador Samuel Baker fundó aquí la ciudad porque la altitud (1.868 msnm) le concedía un clima similar al de las islas británicas. De ahí su apodo: «Pequeña Inglaterra».

Nuwara Eliya, la “Pequeña Inglaterra” de Sri Lanka
Nuwara Eliya, la “Pequeña Inglaterra” de Sri Lanka

Los colonos británicos transformaron Nuwara Eliya en su refugio predilecto. Con menos calor que en otros lugares del país, aquí podían dedicarse a sus pasatiempos favoritos como el polo, el golf y el críquet, además de la caza (aquí, además de ciervos y zorros, podían cazar incluso elefantes).

Nuwara Eliya está rodeada de campos de té
Nuwara Eliya está rodeada de campos de té

La historia de la ciudad está ligada a las plantaciones de té. Lo que comenzó como un desahogo para los colonos, se transformó en un importante motor económico para Sri Lanka. Tras fracasar con el cultivo del café, en 1875 florecían las primeras plantaciones de té.

A finales de siglo, Nuwara Eliya era uno de los principales distritos productores de té de la isla. Se empezó a reconocer que producía algunos de los mejores tés del mundo, una reputación que ha conservado desde entonces.

¿Es de verdad una pequeña Inglaterra?

Sean o no británicos, quienes más sufren el calor respiran al llegar a Nuwara Eliya. El calor húmedo de la costa desaparece y es reemplazado por un aire frío que obliga a ponerse una chaqueta. Para quien llega desprevenido, son varias las tiendas que venden ropa de abrigo, algo inusual en el resto del país.

Tienda de abrigos en Nuwara Eliya
Tienda de abrigos en Nuwara Eliya

Muchas calles están bordeadas de casas de estilo victoriano, pintadas en colores pastel que se van desluciendo con la humedad. Los tejados de tejas rojas contrastan con el verde intenso de los jardines y las montañas que la rodean.

Los británicos trajeron no solo su arquitectura y su amor por el té, sino también una cultura de jardinería y orden que se fundió con las montañas cubiertas de niebla y té.

Aunque en los últimos años el auge de la construcción ha empañado un poco el paisaje y el bullicioso centro ya es una maraña urbana típicamente ceilandesa.

La torre del reloj en el centro de Nuwara Eliya
La torre del reloj en el centro de Nuwara Eliya

Lo que la hace única es precisamente ese contraste. Mientras el resto de Sri Lanka vive con temperaturas altas y una atmósfera tropical densa, Nuwara Eliya respira aire frío, casi invernal, donde a veces se pueden ver nieblas matutinas que envuelven los jardines y los campos de té.

Lugares que explican Nuwara Eliya

La ciudad está volcada en la producción y venta de té, pero tiene otros atractivos que ayudan a entender mejor el lugar. Dicho esto, empecemos hablando, precisamente, del té.

Las plantaciones de té

Nuwara Eliya es el lugar donde se concentran muchas de las plantaciones de té más conocidas del país. En ellas se puede observar cómo las hojas se marchitan, se enrollan y se secan, dando forma a uno de los productos más representativos de Sri Lanka.

Algunas plantaciones de té se pueden visitar
Algunas plantaciones de té se pueden visitar

Pero más allá del proceso, lo que define estos espacios es el paisaje: colinas cubiertas de arbustos perfectamente alineados, aire limpio y una atmósfera tranquila que forma parte del carácter de la zona.

El lago Gregory

El corazón de la ciudad es el lago Gregory, un estanque artificial creado en 1873. Es un espacio donde se concentra buena parte de la vida local, con gente que se acerca a sus orillas a pasar el rato mientras la niebla se eleva del agua.

El Lago Gregory
Paseos en barca en el lago Gregory

No nos pareció especialmente bonito, pero no deja de ser un lugar que ayuda a entender cómo se vive la ciudad.

El parque Victoria

El Parque Victoria, en pleno centro de la ciudad, es un espacio verde muy frecuentado. Su vegetación densa lo convierte en un lugar donde se pueden observar distintas especies de aves, lo que lo hace especialmente interesante desde el punto de vista natural.

Parque Victoria en Nuwara Eliya
Parque Victoria en Nuwara Eliya

Edificios coloniales

Haciendo honor al apodo “Little England”, en Nuwara Eliya se conservan varios edificios que mantienen elementos de la época colonial y refuerzan ese aire británico.

Ejemplos de esta arquitectura son la Oficina de Correos, el Grand Hotel, el Queen’s Cottage, St Andrew’s Hotel, la General’s House o el Hill Club. Además, muchas casas particulares conservan los jardines de estilo inglés.

Nuwara Eliya conserva edificios de la época colonial británica
Nuwara Eliya conserva edificios de la época colonial británica

El Club de Golf

Entre los espacios heredados del pasado colonial está el Club de Golf. Fundado en 1889, es uno de los más antiguos de Asia y refleja bien el estilo de vida que los británicos desarrollaron en esta zona ligada al cultivo del té.

El centenario Club de Golf de Nuwara Eliya
El centenario Club de Golf de Nuwara Eliya

Jardín Botánico de Hakgala

A 8 km de Nuwara Eliya se encuentra este jardín botánico creado en 1861 durante la época colonial británica. Tiene una extensión de unas 28 hectáreas y, además de una colección de orquídeas y rosas, alberga muchas especies endémicas de Sri Lanka.

Uno de los jardines del Jardín Botánico de Nuwara Eliya
Uno de los jardines del Jardín Botánico de Nuwara Eliya

Cascada Lover’s Leap

La cascada Lover’s Leap, en las afueras de Nuwara Eliya, es un salto de agua rodeado de densa vegetación y niebla. Con este nombre que evoca leyendas locales de amor trágico, forma parte del paisaje montañoso que rodea la ciudad.

El salto de agua Lover's Leap
El salto de agua Lover’s Leappara un baño refrescante

Nuwara Eliya dentro del viaje

Nuwara Eliya es una de esas paradas que cambian el ritmo del viaje. Después del calor y la intensidad de otras zonas de Sri Lanka, aquí todo se vuelve más pausado: el clima, el paisaje y hasta la forma en que se vive el día a día.

Su pasado colonial, su relación con el té y su entorno montañoso la convierten en un lugar distinto dentro de la isla. No tanto por lo que se hace, sino por lo que transmite. Es un espacio donde se entiende mejor una parte concreta de la historia del país y cómo esa herencia sigue presente en su forma de ser.

Dentro de un recorrido por Sri Lanka, Nuwara Eliya aporta contraste. Ayuda a ver que el país no es uniforme, sino una suma de identidades, climas y ritmos muy diferentes entre sí.

Para entender mejor cómo encaja dentro del conjunto del viaje y cómo se relaciona con otras zonas de la isla, puedes verlo con más perspectiva en nuestra guía de Sri Lanka.

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Itziar Marcotegui

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