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Colabora Birmania: ong de ayuda al inmigrante birmano en Tailandia

En clase
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Hace ahora un par de años que contactamos por primera vez con Marc, miembro fundador de la ONG Colabora Birmania. Era la primera vez que viajábamos de lleno por Tailandia y mis conocimientos acerca del país vecino, Myanmar, se reducían a haber leído algunos artículos, el relato en primera persona de Toni de la revolución azafrán en 2007 y anécdotas que me contaban los mahouts de Elephants World.

Los encargados de cuidar a los elefantes del santuario son de etnia Karen y allí mismo han construido su pequeño poblado, lugar al que en algunas ocasiones nos invitaban a unirnos a sus actividades. Las muchas horas que pasamos juntos voluntarios y trabajadores me hicieron darme cuenta de la melancolía con la que estos birmanos, todos ellos jovencísimos, hablaban de su país, y en alguna de las fiestas que hicimos por Kanchanaburi pudimos comprobar el desprecio con el que pueden llegar a ser tratados el algunos locales.

Mi curiosidad acerca de Myanmar iba en aumenta al ritmo que mientras viajábamos por Tailandia descubría rostros empolvados en tanaka detrás de barras de bar o limpiando habitaciones. “Son trabajos que no quieren los tailandeses” -recuerdo que decían acerca de los mahouts.

Niña con tanaka
Niña con tanaka

Resultó que durante aquella época los niños tenían vacaciones y Marc nos dijo que, aunque estábamos invitados, era una lástima ir y no poder ver el trabajo que se realiza en las escuelas que tienen allí. En nuestra mente estaba Myanmar como uno de los destinos próximos así que pensamos que sería mejor aplazar la visita para cuando ya hubiésemos visitado el país y así lo hicimos finalmente. Las casualidades de la vida hicieron que durante este intervalo de tiempo intermedio Toni participase con algunas imágenes en el proyecto solidario “El Viaje”, un libro de fotografía cuyos beneficios van destinados a esta ONG. A partir de entonces nuestras ganas de visitar Colabora Birmania aumentaron todavía más.

Fue hace algo más de tres meses, tras pasar un mes recorriendo y conociendo Myanmar, cuando cruzamos la recientemente abierta frontera terrestre con Tailandia por Mae Sot y Marc nos abrió las puertas de la ONG y sus brazos para mostrarnos su trabajo. Nuestro pequeño grano de arena y forma de agradecer que nos dedicasen su tiempo es escribiendo hoy este humilde artículo que tan solo pretende ser otra voz más dando a conocer el valiosísimo trabajo de Colabora Birmania.

Colabora Birmania
Colabora Birmania

LA ONG

Carmen, Javi, Marc, Mery, Sara y Rebeca son seis españoles a los que, tras pasar un tiempo viajando alrededor del mundo, el destino les unió haciendo un voluntariado con inmigrantes birmanos en Mae Sot. Tras conocer de cerca la realidad que viven los habitantes de Myanmar decidieron dejar todo lo que les ataba en España y empezar de nuevo con este maravilloso proyecto que trabaja con inmigrantes ilegales birmanos desde octubre de 2009.

Hacía un par de días que habíamos cruzado la frontera entre Myanmar y Tailandia. Dos días en los que habíamos podido descansar y empezar a conocer un poco Mae Sot, una tranquila ciudad alejada del masivo turismo al que nos tiene acostumbrados el país. Por la mañana Marc nos vino a recoger a la guesthouse y nos llevó a la oficina. Allí nos presentó a sus compañeros Javier y Sara y con unas imágenes en power point nos explicó qué es Colabora Birmania, con quien trabaja y cuales son sus proyectos.

El trabajo de Colabora Birmania

Para entender el trabajo de la ONG hay que conocer cual es la realidad de un país que desde 1962 está sometido al poder de la junta militar, una dictadura que oprime a su pueblo y vulnera constantemente los derechos humanos.

A pesar de las protestas de la población y elecciones en las que ganó la Liga Nacional para la Democracia, y a la que se negó el poder (y otras amañadas en las que simplemente se vetó la participación de la algunos partidos de la oposición), el país sigue cerrado a calicanto. Nosotros mismo pudimos comprobar como viajar por Myanmar sigue siendo un paseo por el que tan solo se puede ir por el camino marcado, habiendo sitios a los que nuestro acceso está totalmente restringido. Que parezca que se han abierto al mundo, pero no demasiado, por si acaso…

53 años de dictadura cuyo lastre son tierras confiscadas, trabajos forzosos, torturas, ejecuciones, violaciones… en definitiva un país en el que el nivel de vida es el de uno de los países más pobres del mundo, con altas tasas de mortalidad infantil y difícil acceso a la educación. Todos éstos y mucho más datos podéis leerlos en la web de la ong.

Ante tal situación, seguro que no os extraña que dos millones de birmanos, muchos de ellos ilegales, se busquen la vida en Tailandia, o que haya hasta 160.000 refugiados en la frontera entre Tailandia y Birmania. Y aquí es donde empieza el trabajo de la ONG colabora Birmania, con esta gente que, obligada por la situación de opresión y sus circunstancias personales, viven o malviven en el país vecino ignorados por el gobierno tailandés y en muchas ocasiones no siendo reconocidos ni teniendo derechos. Es por eso que el papel de las ONG aquí es fundamental, ayudando a los hijos de los desplazados ofreciéndoles educación, comida y papeles.

LA VISITA

Tras la presentación y las explicaciones nos despedimos de sus compañeros en la oficina y salimos a visitar un par de centros en los que trabajan.

La primera parada fue la Chicken School, una guardería situada a 10 km de Mae Sot en la que hay alrededor de 100 niños hijos de inmigrantes ilegales registrados, aunque a pesar de los esfuerzos no todos los niños asisten siempre. Para conseguir que los niños asistan a las clases, además de clases impartidas por personal local cualificado, a los niños también se les ofrece comida diaria. Cubriendo sus necesidades básicas se pretende una mayor asistencia a clase así a los padres no tendrán que hacerse cargo de estos gastos mientras los niños estén en la guardería, gran ayuda ésta teniendo en cuenta los bajísimos sueldos de estas personas.

A nuestra llegada los niños nos miraron con algo de curiosidad, pero en menos de un minuto siguieron haciendo lo que más les gusta, jugar. Corrían de arriba a abajo en el patio con columpios, hacían muecas ante Toni que disparaba con la cámara y se colgaban de nuestras piernas. El cariño hacia los fundadores y colaboradores quedó reflejado en los innumerables abrazos que recibieron Marc y Rebeca y la atención que les intentaban llamar acercándose a ellos, colgándose de sus brazos o simplemente acercándose a saludar. Los rostros de felicidad de los niños conseguían eclipsar las duras historias de cada uno.

Los niños en Chicken School
Los niños en Chicken School
Marc y Camre con los pequeñajos
Marc y Camre con los pequeñajos
Disfrutando de los columpios
Disfrutando de los columpios
La profesora en clase
La profesora en clase
Y todos atendiendo y haciendo deberes
Y todos atendiendo y haciendo deberes

Y cuando la clase terminó, ordenadamente pasaron al interior de la guardería y comprobamos cómo los más mayores preparaban la mesa mientras los más pequeños, muy disciplinadamente, se iban sentando alrededor de ésta. Eso sí, antes nos dieron una calurosa bienvenida en forma de canciones con coreografía.

Un poco de coreografía antes de comer
Un poco de coreografía antes de comer
Todos juntos comiendo
Todos juntos comiendo

Nos fuimos de allí con el mejor sabor de boca viendo el gran trabajo de la ONG y sus colaboradores, pues estos niños reciben educación y son felices en un contexto muy difícil.

Volvimos a subir al coche y nos desplazamos esta vez hasta la Km 42, una escuela con alrededor de 400 niños escolarizados que dispone de varias aulas además de habitaciones de descanso para los niños. En esta ocasión fue Rebeca quien nos enseñó entusiasmada todo el recinto. Su grado de implicación es tal que incluso se ha quedado a vivir en una humilde cabaña allí mismo.

El proyecto-escuela Km42
El proyecto-escuela Km42

Vimos las aulas con los alumnos atentos a sus profesores, niños jugando en el patio y otros descansando en los dormitorios. Además, existe un proyecto de autoabastecimiento con una huerta propia en la que están aprendiendo a producir sus propios vegetales y también tienen algunos animales. Si la guardería ya había conseguido sorprendernos aquello nos dejó con la boca abierta, comprendiendo como una ONG llega a ser esencial. Sin su presencia allí ninguno de aquellos niños que veíamos atentos en clase tendrían esa oportunidad pues ni el gobiernos de Myanmar ni el de Tailandia se hace cargo de estas personas.

Los niños en clase atendiendo al profesor
Los niños en clase atendiendo al profesor
En clase
En clase
En clase
En clase
Haciendo la siesta
Haciendo la siesta

Nos hubiese encantado conocer todos los proyectos, pero la tarde se nos echaba encima y además hubiésemos necesitado varios días, por lo que dedicamos el tiempo que nos quedaba para tener una breve entrevista con los colaboradores y en especial con un birmano, del que os contamos un poco más adelante y con el que estuvimos hablando sobre su visión del país desde que tuvo que huir de allí por motivos políticos.

Htike Thu Aung se crió en la ciudad de Yangón con una familia de lo que se podría decir clase media, con la capacidad económica suficiente para que él y sus hermanos pudieran asistir a la universidad. Al igual que su familia, Htike Thu Aung ha estado envuelto en manifestaciones y actividades de protesta política en su vida universitaria.

Tras las ultimas revueltas universitarias fue apresado y al cabo de pocos meses puesto en libertad. Fue cuando escapo a Tailandia. Sigue en las listas negras de Birmania y volver a su país sería un riesgo para él. Hoy por hoy, de su familia, solo queda viva su madre que dirige un orfanato en Yangón.

Él, desde que llego a Tailandia, se ha convertido en un líder social muy reconocido y respetado entre la comunidad birmana en Tailandia por su gran corazón e implicación en la problemática de los desplazados birmanos en Tailandia.

Hoy es el director del Km42, la escuela de educación primaria para inmigrantes birmanos apoyada por las ONG y el gobierno tailandés. El cole hace a su vez de centro social a través del cual se aplican numerosos programas educativos, sociales y sanitarios para todas las comunidades de alrededor. En Mae Sot, Htike Thu Aung forma parte del comité de protección infantil y derechos humanos formado por integrantes de ONGs, el gobierno tailandés y las Naciones Unidas, uniendo entre todos fuerzas y recursos para garantizar los derechos humanos de los inmigrantes birmanos en Tailandia.

Hablando sobre Myanmar con Htike Thu Aung
Hablando sobre Myanmar con Htike Thu Aung

Cómo colaborar con la ONG

Si tienes ganas de conocer la increíble labor que realizan, en la web de Colabora Birmania puedes leer al detalle cada uno de los proyectos. Además puedes colaborar de varias formas: haciéndote socio, haciendo una donación puntual o comprando un tarjeta solidaria. Si en cambio eres una persona con habilidades sociales no te lo pienses y ponte en contacto con ellos para organizar un evento solidario cuyos beneficios vayan a la ONG.

Desde conmochila os animamos a colaborar y damos las gracias a todo el equipo por tan agradable visita que le hace a uno recuperar la fe en la humanidad. ¡Seguid así!

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