Shanghái y Pekín son las dos grandes urbes de China. La primera es la indiscutible capital financiera, mientras que la segunda posee el corazón histórico y político de la nación. Y aunque están separadas por casi 1.300 kilómetros, pueden estar muy cerca si sabes cómo ir de Shanghái a Pekín en tren o en avión.

Entre las dos ciudades hay algo menos de 1.300 kilómetros, y puedes viajar desde Shanghái hasta Pekín en avión en algo más de dos horas por menos de cien euros, en tren de alta velocidad en más o menos cinco horas por alrededor de 75 euros, o de forma más pausada en tren nocturno o autobús, trayectos de 30 y 50 euros y se demoran entre 11 y casi un día entero.
Si quieres ir rápidamente de Shanghái a Pekín el avión es lo fácil. El vuelo dura en torno a unas dos horas y cuarto, es cómodo y la frecuencia es enorme. Hay compañías lowcost, pero igualmente las nacionales son económicas. Si reservas con antelación los precios son asumibles.

El principal inconveniente son las distancias hasta los aeropuertos. En Shanghái tienes dos opciones, la más importante es Pudong (PVG), que es el aeropuerto grande e internacional, pero está lejos del centro. La otra opción es Hongqiao, más accesible.
Al aterrizar en Pekín desde Shanghái también hay dos aeropuertos: Beijing Capital (PEK) y Beijing Daxing (PKX).
Daxing es moderno pero muy lejano. Si llegas a él, puedes viajar al centro mediante el tren de alta velocidad que cuesta unos cuatro euros y tarda 40 minutos, aunque antes tendrás que llegar hasta la estación de Caoqiao para hacer un transbordo en metro.
Si llegas a Beijing Capital, la distancia es menor y lo más práctico es el Autobús Exprés que te llevará a la céntrica estación de Dongzhimen.
Una recomendación: ten en cuenta que los aeropuertos chinos suelen requerir tiempo extra. Los controles de equipaje son pesados y extenuantes además de estrictos. Por ejemplo, las baterías portátiles deben tener la certificación 3C, no tan habitual, y muchos viajeros han de deshacerse de las suyas.
Aunque el avión sea más rápido, el método más conveniente para llegar a Pekín desde Shanghái es el ferrocarril de alta velocidad. Los trenes bala recorren los casi 1.300 kilómetros en un tiempo entre cuatro horas y media y seis, según el servicio.
Los trenes bala en China son amplios, limpios, muy puntuales y extremadamente cómodos. Los precios no suelen fluctuar mucho: entre 70 y 90 euros en la mayoría de horarios. Lo ideal es comprar el billete por anticipado, pero recuerda que solo se venden dentro de las dos semanas previas al viaje.

La manera más sencilla de comprarlo es mediante Trip.com. Recuerda que en China no existe un billete físico o digital al uso: tu pasaje es tu nombre y tu número de pasaporte.
Y es posible llegar a la estación con pocos minutos de antelación, pero lo recomendable es estar al menos una hora antes por si hay retrasos en los controles de seguridad.
Todos los trenes bala salen de la estación de Shanghai Hongqiao Railway Station, junto al aeropuerto y perfectamente conectada por metro con las líneas 2 y 10. En Pekín llegarás a Beijing South Railway Station (Beijing Nan), y allí puedes tomar la línea 4 de metro.
La opción clásica y con sabor viajero es el tren nocturno y lento entre Shanghái y Pekín. Es auténtico, pausado y muy distinto a la alta velocidad, aunque no es la opción más óptima si tienes prisa.
Hay varios trenes lentos con literas que viajan de noche y tardan entre 12 y la friolera de 22 horas. Los precios varían según la duración del trayecto y si eliges cama o asiento. Y sin duda te recomendamos la cama.
Estos trenes tradicionales cuentan con cabinas de cuatro personas en primera clase, y con cama blanda, mientras que en segunda la cama dura se reparte en zonas de seis literas.

Los trenes lentos entre Shanghái y Pekín más habituales funcionan así:
Los horarios y precios pueden variar, por lo que te recomendamos reservar previamente en Trip.com.
¿Merece la pena? Económicamente, no tanto, porque la diferencia respecto al tren bala es pequeña. Pero si te gustan los viajes lentos, el paisaje y la experiencia ferroviaria clásica china, puede ser una opción muy atractiva.
Con una distancia de casi 1.300 kilómetros, es difícil recomendar el viaje en autobús desde Shanghái hasta Pekín. El trayecto con paradas puede llegar a las 26 horas, y con suerte, si todo va bien, no baja de 20 horas.
Los precios tampoco son tan baratos, y rondan los 40 euros. Entonces, ¿por qué puede ser una opción? Sin duda solo si se han agotado las opciones de tren. Y es que de todas las opciones de cómo ir de Shanghái a Pekín esta es sin duda la menos conveniente… a menos que te apasione el viaje por carretera.