Gibones y turismo en Tailandia, la realidad que nunca te cuentan

Gibones y turismo en Tailandia, la realidad que nunca te cuentan
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Aunque algunos ya lo sabréis, y a los que no os lo cuento enseguida, durante un par de semanas estuve de voluntaria en un centro de rescate de fauna salvaje de Tailandia. 15 días trabajando para los animales que fueron suficientes para conocer de cerca los problemas a los que se enfrentan muchas especies de animales en este país. Osos, loris, macacos, tigres, gibones, langures o elefantes son solo algunos de los ejemplos de las especies explotadas a diario para entretener a turistas inconscientes y llenar los bolsillos de quienes carecen de escrúpulos.

A los gibones les dediqué la mayor parte del tiempo de mi estancia en el centro, es por eso que en este post hablaré de ellos. Desgraciadamente los problemas que a continuación explicaré se pueden extrapolar a otras especies.

Los gibones son unos primates de unos 80 cm de altura que se caracterizan por sus largos brazos, mucho más que sus piernas, que les permite desplazarse por braquiación, aunque también pueden usar sus extremidades posteriores para andar. Al saltar de rama en rama (pasé horas mirando las espectaculares acrobacias que son capaces de hacer) se encuentran casi siempre en las partes más altas de los árboles, siendo originarios de las selvas tropicales y subtropicales del sudeste asiático. Son, además, animales sociales que viven en familias pequeñas formadas por una pareja y sus hijos y se comunican mediante un canto muy peculiar que a menudo se compara con la sirena de una ambulancia.

Gibones en libertad ©Terry Whittaker
Gibones en libertad ©Terry Whittaker

Aunque la posesión de animales salvajes como mascotas es ilegal en Tailandia, el desconocimiento de la ley y la poca mano dura hacen que todavía se puedan ver gibones como animales de compañía en los hogares del país. La cabeza pequeña y la expresión de su mirada hacen de éste un animal con aspecto muy tierno, más todavía cuando tienen pocos meses. Pero todos los animales crecen, necesitan espacio, relacionarse y empiezan a vocalizar. Cuando son demasiado grandes, agresivos y ruidosos se tornan molestos y demasiadas veces son condenados a vivir en pequeñas cajas durante el resto de su existencia, sin la alimentación adecuada, sin contacto con los suyos o su entorno y sin ningún tipo de estímulo. Muchas otras veces se les abandona en zoos, templos o pequeños santuarios con falta de espacio.

Soy de las que piensa que con la palabra cultura no puede justificarse cualquier atrocidad, por supuesto que no, pero puesto que el blog es de viajes me centraré en cómo los turistas colaboramos, muchas veces sin que sea nuestra intención, en el maltrato hacia algunos animales.

Fotografías con animales por las calles del país

¿Quién no ha visto alguna vez a alguien con un animal cerca de un lugar turístico ofreciendo hacerte una foto a cambio de unas monedas? Algunas especies como los langures y los gibones, y en concreto sus bebés, son tan bonitos que la tentación de tener un «tierno» retrato con ellos es enorme, pero… ¿de dónde vienen estos animales? y sobretodo ¿dónde está la madre de la pobre criatura? Como siempre, hay una parte que no se nos cuenta a los turistas.

Sonríe! Acabas de matar a mi madre @right-tourism.org
Sonríe! Acabas de matar a mi madre @right-tourism.org

Los animales usados con este fin son capturados y separados de su madre a los pocos meses de nacer. Ya sabemos lo grande que puede llegar a ser el instinto maternal, así que la mayoría de las veces la madre es asesinada para poder coger el bebé y con ella el resto de la familia que intente defenderles.

"El camino más simple para coger un gibón es matando a su madre" ©phamaiphotos
«La forma más fácil de capturar un gibón bebé es matando a su madre» ©phamaiphotos

La vida que les espera desde ese momento como «monos de feria» no tiene nada que ver con la de cualquier ejemplar en libertad. Además de vivir alejados de los de su especie, se les obliga a permanecer en entornos poco saludables como bares atestados de gente y con atmósferas nocivas por el humo del tabaco o expuestos al sol. Además se les mantiene despiertos muchas horas al día, recurriendo a veces incluso a las anfetaminas, pasando de brazos en brazos y causándoles estrés. Para hacer de ellos animales dóciles en ocasiones se usan otros fármacos como sedantes. La privación de comida es también usual, ofreciendo después la oportunidad de alimentar al gibón con alimentos que para nada forman parte de su dieta natural como caramelos y chocolatinas ocasionándoles problemas dentales o enfermedades como diabetes (permitidme dudar de si en caso de llegar a producirse el animal será atendido por un veterinario). En definitiva, el animal debe estar siempre preparado para la foto aunque tenga hambre, sueño o esté estresado.

Como los gibones, otras muchas especies son utilizadas a diario para entretener a turistas y sacar rendimiento económico de ellos. Por supuesto estas prácticas están prohibidas y las autoridades deben confiscar el animal y poner una denuncia. Pero estas multas son pagadas con el dinero de los que se han hecho la fotos y otro ejemplar será capturado para el mismo fin, con la consecuente muerte de su familia. Así que tengamos presente que si pagamos por hacernos fotos con los animales somos responsables directos del comercio ilegal y de la muerte de los animales. ¿De verdad queremos eso cuando nos estamos fotografiando con el bonito animal? Estoy segura de que no, seamos responsables de nuestros propios actos pues mientras haya demanda, habrá muerte y sufrimiento.

No corren mejor suerte los animales usados como meras «figuras decorativas» para atraer a la gente a bares, restaurantes u hoteles, pues pasan la vida encerrados en cajas donde sus movimientos son muy limitados para que el turista pueda verlo en todo momento.

Los animales que han pasado demasiados años en cautividad y no han aprendido de sus madres a sobrevivir en libertad no podrán volver a su hábitat. Los más afortunados llegarán a un centro de rescate donde, a pesar de que las condiciones intentan asemejarse lo máximo a su hábitat natural y se realizan actividades de «enriquecimiento ambiental» *, seguirán viviendo encerrados.

Gibón en el centro de rescate
Gibón en el centro de rescate
Alimentando a uno de los ejemplares del centro
Alimentando a uno de los ejemplares del centro

Lo más triste de todo esto es que, sin saberlo, los mismos que quieren a los animales son cómplices del maltrato. Se aprovechan de nuestra curiosidad y nuestras ganas de acercarnos al mundo animal. Es por eso que antes de acudir a cualquier espectáculo, centro o participar en cualquier actividad en la que los animales sean los protagonistas, infórmate. Pregúntate de dónde provienen esos animales, si están en su entorno natural, si tienen contacto con otros animales o si son libres de expresar su comportamiento. Seguramente ni tan siquiera reciban los cuidados necesarios o atención veterinaria. Solo en el momento que tengas las respuestas dejarás de ver un tierno animal y verás a través de su mirada el sufrimiento.

¿Qué ves ahora a través de su mirada?
¿Qué ves ahora a través de su mirada?
... yo solo veo tristeza
Yo solo veo tristeza …
... y desesperación
… y desesperación

La falta de escrúpulos alcanza límites inimaginables y muchas veces tampoco los centros que dicen ser de rescate lo son. En la página de FAADA turismo responsable encontrarás un listado de centros recomendables y otros no recomendables, además de descubrirnos la triste realidad que hay detrás de las actividades y espectáculos con animales a través de interesantísimos artículos. También puedes echar un vistazo a la web de Right Tourism (en inglés). Los animales (y yo) te agradeceremos que antes de participar en estas actividades le eches un vistazo.

* Enriquecimiento ambiental: Proceso mediante el cual se estimula a los animales a través de una serie de actividades que simulan conductas parecidas a las que realizarían de manera natural en libertad. Con ellas se pretende mejorar la calidad de vida tanto física como emocional pues realizan ejercicio y evita la aparición de conductas repetitivas (estereotipias)

2 Comentarios
  1. Ari dice

    Hola!! Acabo de leer tu post y queria saber si podrias ayudarme un poquito. Estoy mirando voluntariados en tailandia con una amiga y no consigo decidirme por cual es mejor o si en alguno hay alguno engañoso. Puesto que tu has echo alguno, podrias decirme con que organizacion fuiste?? Muchisimas gracias!

  2. Fabio Aponte dice

    Soy de la Republica Dominicana, y lamento tanto el mal trato que le dan a los caballos trabajando en las calles de Santo Domingo, con cargas enorme sobre sus cuerpos desnutridos, ademas de las cargas para vender tienen que cargar con dos o tres hijos de P.
    Ningun gobierno se preocupa por eso.
    Existe una ley pero nadie la hace cumplir.
    GRACIAS FABIO APONTE

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