Monasterio de Santa Catalina, imprescindible en Arequipa

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¿Has oído hablar del monasterio de Santa Catalina de Arequipa? Cuando viajas a países de tradición católica, ya sea por cultura propia o por el paso del colonialismo, sabes que en su calles vas a encontrar iglesias, conventos y demás edificios religiosos que, en ocasiones, merece la pena visitar para entender mejor la historia del destino. Este es el caso del convento del que venimos a hablar hoy, situado en la ciudad de Arequipa de Perú y rodeado de altísimas montañas que te dejarán literalmente sin oxígeno si te atreves a subirlas.

Vistas de Arequipa desde el monasterio
Vistas de Arequipa desde el monasterio de Santa Catalina

Monasterio de Santa Catalina de Arequipa

Lo que hace especialmente interesante la visita es que el monasterio es en sí una pequeña ciudad, 20.000m2 rodeados por un muro de 4 metros de altura que separaban la vida de las monjas de clausura de la del resto de habitantes de Arequipa. Bueno, en realidad la siguen separando porque, pese a que hoy se puede visitar en su mayor parte, todavía queda una zona privada donde residen algunas monjas.

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Calles del Monasterio de Santa Catalina

Un poco de historia…

Los volcanes peruanos de Chachani y Misti cedieron sus rocas para convertirse en sólidos sillares blancos y rosados que dan robustez a la arquitectura colonial arequipeña de la ciudadela religiosa.

Claustro de las novicias
Claustro de las novicias

Fue en el siglo XVI cuando Francisco de Toledo, virrey de Perú, otorgó la licencia para la fundación de un “Monasterio de Monjas Privado de la Orden de Santa Catalina de Siena”. La obra quedó a cargo de Doña María Guzmán, mujer viuda y acaudalada que cedió su patrimonio para que la construcción del templo se llevase a cabo. Ella misma vistió los hábitos en 1580, año en el que se celebró la primera misa y se recluyó en el convento junto al resto de monjas. Muchas eran de buenas familias e incluso entraban al convento junto a sus criadas; sus familias construían celdas propias que nada tienen que ver con la sobriedad con la que las podemos imaginar. Sin embargo también se admitían viudas y “monjas pobres”, aquellas que se profesaban sin dote.

En una de las estancias
En una de las estancias

Dos años más tarde un fuerte terremoto sacudió la ciudad y causó daños en el convento que, siglo tras siglo ha sufrido reformas y cambios estructurales. Cambios que permiten rastrear sus huellas al haber conformado un estilo desordenado, arquitectónicamente hablando, muy especial.

Partes del monasterio de Santa Catalina

Cuando lo visites, seguro que tener un mapa de las zonas a visitar y conocer un poco de su historia te irá bien para sumergirte en la vida de esas mujeres que, siglo tras siglo, hicieron del convento su ciudad privada.

Visita guiada
Visita guiada

Calles con nombres tan españoles como Córdoba o Toledo, te dirigirán entre celdas y estancias comunes donde podrás ver no sólo su arquitectura, si no también el mobiliario y utensilios de la época.

Las calles tienen nombres de ciudades españolas
Las calles del monasterio de Santa Catalina tienen nombres de ciudades españolas

Desde que traspases la portada del monasterio, bajo el relieve de Santa Catalina de Siena, cada patio o estancia te contará una historia. El patio del silencio por ejemplo, donde se reunían para leer la Biblia en silencio, o el claustro de los naranjos, donde los viernes santos las religiosas recuerdan la pasión de Cristo. Y por supuesto su iglesia, donde además de los confesionarios de clausura, es curioso el altar dedicado a la Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, una de las monjas que vivió en el convento y fue beatificada por su fe y sus milagros.

Claustro de los naranjos
Claustro de los naranjos

Dos siglos más tarde de la apertura del monasterio, a principios del s. XVIII, se construyó el claustro mayor, donde verás las pinturas que servían de catequesis para las novicias.

Calles muy bien decoradas
Calles muy bien decoradas

Edificios religiosos aparte, visita la cocina, la lavandería y la huerta, la auténtica infraestructura de una pequeña ciudad donde además de rezar, había que vivir, por lo que ver cómo organizaban la cocina, o el sistema de canalización del agua, es muy interesante.

Lavandería
Lavandería

Hay otras estancias, como su pinacoteca, pero seguro que las encuentras en tu visita, te dejamos algo para que descubras sin nosotros…

Información útil:

  • Horario del Monasterio de Santa Catalina: todos los días de 09:00 a 17:00. martes y jueves cierran a las 20:00.
  • Entrada: 40 soles (unos 10€), aunque hay entrada reducida para mayores de 60 años, niños y algunos estudiantes.
  • En julio y agosto proponen visitas nocturnas teatralizadas a la luz de las velas.
  • Puedes encontrar más información en la web del convento.

Localización

4 Comentarios
  1. Lorena dice

    Me ha parecido muy interesante!!! Los lugares son preciosos y coloridos.

  2. Nando Baba dice

    Olvidé mencionar que junto a las celdas de las monjas de familias ricas había una más pequeña en la que vivía su sirvienta: «¿Desea algo más la señora?». «Sí, Paquita, creo que voy a tomar una copita de pisco».

  3. Nando Baba dice

    Cuando visité el Monasterio de Santa Catalina, pensé: «¡Qué bien vivían las monjitas!».

    1. carme dice

      La verdad es que tenían de todo allí dentro, pero a mí me daba escalofríos el lugar…

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