CON MOCHILA

¿Pagar más? Bueno, vale, pero ¿cuánto más?

Si te pregunto por la cosa que más te fastidia cuando viajas, no me extrañaría que me dijeras que es que te quieran cobrar más que a los locales.

Estoy seguro de que te timen, que te engañen o que se aprovechen de tu desconocimiento del país, de los precios o de la cultura, para sacarte más dinero del que piden a los locales… hace que te hierva la sangre.

Al menos a mí es de las que más me fastidia, no te voy a engañar. Por lo menos cuando es sistemático.

Pienso en esas situaciones en que aprovechando que los precios no están escritos (o que no están claros) nos piden lo que quieren o lo que creen que podemos pagar, que normalmente está muy por encima de lo que piden a sus compatriotas.

De esa manera, intentar pagar lo mismo que los autóctonos se convierte para nosotros en un reto, en un desafío en el que solo importa ganar: pagar lo mismo que ellos en los taxis, en los puestos callejeros, en los mercados…

De ahí que el precio local de las cosas se suele convertir en una conversación recurrente en los hostales, en los bares de mochileros, en los grupos de Whatsapp o las redes sociales. ¿Sabes cuánto cuesta esa cosa? ¿Cuánto pagaste tú en tal sitio? ¿Viste cuánto pagó aquel el otro día? Nos vamos preguntando unos a otros.

¿Pagar más significa que nos timan?

Sin embargo, hay ocasiones en las que los precios son transparentes, públicos, oficiales, y, a la vez, claramente discriminatorios en favor de los locales.

No hay secretismo, no hay malicia, no hay engaño. 

Te lo dicen bien claro: llegas a la taquilla y el cartel lo pone bien grande.

Ellos pagan 1. Tú pagas, como extranjero, 5, 10 o a veces 20 veces más. Así de claro, sin tapujos ni rodeos ni trucos raros. Es así, y punto.

Tanto es así que no hay margen para la negociación, si acaso para la queja, pero es tan oficial y tan público, que o lo tomas o lo dejas.

Lista de precios de un jardín botánico en Sri Lanka
Cartel con los precios para no residentes

Compras o no. Entras o no. Pero no puedes quejarte de que te estén timando, porque no lo es. Es un sistema de precios discriminatorio, a su favor, pero nadie se quiere aprovechar de tu desconocimiento, tal vez sí de tu presumible mayor capacidad financiera.

Normalmente pasa en países más pobres que los nuestros y fastidia constatarlo, pero también lo sufrimos en países más caros. Y ahí duele el doble: por tener que pagar más, sí, pero sobre todo porque nos resulta más caro aún de lo que costaría en nuestro país.

Ejemplos alrededor del mundo 

Recuerdo sufrir grandes diferencias en uno de mis últimos viajes a Pakistán. Para entrar en el Parque Nacional de Deosai yo tuve que pagar 20 veces más que los nacionales de ese lugar. ¡20 veces más! Pasaba algo parecido cuando acudí a un par de museos y monumentos de aquel país.

También en Sri Lanka. Recuerdo ir al jardín botánico de Peradeniya. Allí los extranjeros pagábamos 15 veces más. O al entrar en algunos templos o monumentos, en los que ellos no pagaban nada y nosotros pasábamos por taquilla.

En mi viaje por Argentina también: allí los extranjeros pagamos 3 veces más por entrar en los parques naturales, en algunos monumentos, etc.

Y más recientemente me ha pasado en Estados Unidos. Allí el bono anual para visitar los parques nacionales nos cuesta 3 veces más a los extranjeros, independientemente de la nacionalidad.

¿Es una cuestión de dinero?

Pueden ser varias las razones por las que se pide pagar más a los extranjeros. 

La más evidente, diría yo, es que se asume que el extranjero puede pagarlo y está dispuesto a ello: si ha podido pagarse un visado, un billete de avión y cruzarse medio mundo para visitar su país, podrá pagar la diferencia, porque ¿cómo se va a volver sin visitar el monumento tal o cual? En Economía se dice que la demanda de visitar esos lugares es inelástica, o muy baja: por mucho que varíe un precio hacia arriba, la demanda o consumo se mantiene. 

Lista de precios de un parque nacional en Pakistán
Lista de precios de un parque nacional en Pakistán

Otra razón es porque se asume que los extranjeros somos más ricos que los nacionales. Y es verdad que cuando comparamos la renta media española con la de, por ejemplo, Pakistán salen grandes diferencias. En España el PIB medido por la paridad del poder adquisitivo (que pondera la cifra teórica con el coste de vida real) es de $59.867, mientras que el de Pakistán es de solo $1.570. ¡La diferencia es de más de 40 veces! Parece que entonces, que me cobren 20 veces más que a un pakistaní no debería importarme. Parece que hasta se quedan cortos.

Si seguimos con ese análisis, con Sri Lanka la diferencia es menor ($18.250) “solo” 3 veces, algo parecido que con Argentina, pues están en $14.400, lo que supone una diferencia por debajo de “solo” 4 veces. En esos casos ¿es razonable que se nos cobre 10 veces más? ¿O cuatro sería aceptable?

Pero no siempre es así: estas discriminaciones suceden también en países con renta muy superior. Por ejemplo, en EE.UU. usando el mismo indicador anterior, está muy por encima, en $90.000, el doble que España. Ahí se podría decir que las motivaciones son políticas: deliberadamente se discrimina a los extranjeros (o beneficia a los nacionales) haciéndoles pagar más a los turistas, siendo uno de los países más ricos del planeta.

Entonces, ¿es razonable que nos cobren más y cuánto?

La pregunta del millón es si esta discriminación es razonable y qué cosas pueden justificarla.

A veces pienso que sí, que es justo, que la gente de los países que visitamos normalmente ya pagan sus impuestos para que esos lugares funcionen, y que por ello deben disfrutarlos a un precio mucho más asequible que para los que venimos de fuera. Porque nosotros no hemos contribuido económicamente a mantenerlos hasta que pasamos por la taquilla.

Otras veces también pienso que es gracias al turismo que aquellos lugares se pueden mantener, o al menos hacerlo con un presupuesto más holgado, y cobrar más a los guiris permite que los locales puedan disfrutarlos a precios irrisorios (para nosotros), lo que es de justicia por ser “suyos”.

Pero otras veces pienso que no, que se les va la olla. Que no es razonable lo que nos están pidiendo pagar de más, aunque no tengo muy claro qué sería lo razonable.

Y aunque es verdad que en ocasiones la diferencia en la renta de los países, como explicaba más arriba, sea de 10 veces, o 20 veces, me parece una barbaridad pagar esa diferencia, sobre todo cuando son lugares de naturaleza que, sinceramente, no creo que pertenezcan a nadie. Que son patrimonio de la humanidad, que deberían ser accesibles para todos a precios razonables.

Claro que lo que es razonable o no es muy subjetivo, cada uno lo entenderemos de una manera diferente. 

Seguramente los gestores de esos lugares piensen que lo son, que sí son razonables y que como tenemos más dinero que paguemos más. 

En tal caso me encantaría saber cómo han llegado a decidir cuánto más cobrarnos a los extranjeros, qué justificación de la diferencia hay, si es que hay un estudio sesudo detrás. ¿Han usado el PIB per cápita, la renta media de los países, el poder de paridad de compra…? ¿Cómo han llegado a esa diferencia? Porque en ese caso, me parece injusto que me cobren a mí, lo mismo que a un noruego o estadounidense, que tienen rentas muy superiores, en término medio que nosotros. 

Entonces… ¿habría que hacer una tabla de precios por nacionalidades? Sería bastante complicado, porque incluso dentro de cada nacionalidad, las diferencias de renta son abismales entre los ricos y la clase trabajadora. 

Aunque en ciertas cosas sí se discrimina por nacionalidad. Por ejemplo, en los visados. Claro que ahí, más que una cuestión económica, parece una cuestión ideológica o de relaciones internacionales entre los países.

Pero… ¿y en países como EE.UU., Noruega, Islandia…? Son países más ricos que el mío, que casi los de todos, pues son alguno de los países más ricos del planeta. ¿Es justo que nos cobren más a los que no tenemos tanto dinero? Seguramente piensen igual: que si hemos podido permitirnos viajar allí, podemos permitirnos pagar más por lo mismo.

¿Tú qué opinas?

Acabo este artículo con más preguntas que respuestas.

Con ganas de leer tu opinión, de saber qué piensas.

¿Es razonable que nos cobren más a los extranjeros por visitar ciertos lugares?

Si te lo parece ¿qué cantidad es razonable para ti? ¿el doble lo es? ¿El triple? ¿Cinco, diez, veinte veces más?

¿Cómo debería calcularse esta diferencia? 

¿Todos por igual? ¿Por nacionalidades? ¿Por nivel de riqueza? 

Te leo con muchas ganas.

Con los pies en la tierra, de Pablo Strubell
Con los pies en la tierra, de Pablo Strubell
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Pablo Strubell

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