Hay una mirada muy especial en Asia que es la de esas aldeas que hemos visto representadas con casas de tejados grises y curvados, siempre en calles empedradas repletas de vida. Es la imagen de la China tradicional, con sus farolillos rojos y esa estética de barrios que hemos visto en tantísimos libros y películas.

En esa China cargada de tradiciones a través de aldeas con canales y ciudades ancestrales es posible ver cómo era la vida en el país del centro. Y a día de hoy, dichos lugares se han conservado de una manera especial. Solo hay que asumir que muchos de ellos han sido engullidos por el turismo local. Pero mantienen su esencia y son una bellísima forma de recorrer China.
La enorme extensión de China hace que encontremos pueblos y aldeas del pasado en cualquier lugar. Algunos son muy turísticos. Otros, en cambio, son remotos y auténticos. Pero con la complejidad que requiere el idioma y conocer el lugar, como viajero hay muchas grandes opciones donde ver el pasado antiguo y tradicional de China. Ya que el país ha conservado, mejorado y adecentado sus ciudades y aldeas más icónicas.
Localizada en la provincia de Shanxi, Pingyao es una de las ciudades amuralladas mejor conservadas de China y una joya del patrimonio histórico, ideal para sumergirse en la China milenaria. Para muchos, es una de las paradas imprescindibles si quieres conocer el pasado del país.

Su casco antiguo conserva intacto el trazado urbano de la dinastía Ming, con calles empedradas, tejados de tejas grises y viviendas tradicionales. Por la noche la ciudad se ilumina con faroles rojos que le dan un aire mágico, y resulta perfecta para un par de días tranquilos.

Es fácilmente accesible desde Xi’an al poder llegar a ella en tren de alta velocidad en cuatro horas por menos de 20 euros. Y puedes dedicarle dos días.
A una distancia muy asequible de Shanghái se encuentra una de las ciudades más elegantes de toda Asia. Una joya milenaria sobre canales que en el pasado fue conocida como «la Venecia de Asia», y que a día de hoy refleja cómo era el comercio chino de hace más de mil años. Suzhou exhibe puentes de piedra, una red de canales y barrios históricos en una ciudad que fue un pilar en la ruta de la seda.

Suzhou es ideal para pasear por calles empedradas o recorrer sus canales en barco, especialmente a través de la romántica calle Shantang. Curiosamente, Suzhou tiene una parte histórica especial, sobre todo en el barrio histórico de Pingjiang. Y sin embargo, fuera de su zona histórica con más de 2.500 años de historia, es uno de los grandes motores económicos de China.
A unos 400 kilómetros de Shanghái y ya en la provincia de Anhui aparecen dos de los más espectaculares pueblos de China. Hongcun y Xidi son una pareja de las mejores muestras de la arquitectura rural de la dinastía Ming y Qing. Comparten esencia, pero ambos cuentan con su propia personalidad.

Se alojan en las faldas de las montañas Huangshan, y ambos pueblos conservan un entramado de callejuelas estrechas, casas de paredes blancas y tejados de tejas negras. Los patios interiores de madera negra han inspirado a muchas películas de época, y son parte de la cultura tradicional de la China ancestral.
Más conocida como la ciudad del Fénix, Fenghuang es posiblemente una de las localidades más pintorescas de China. Todo rezuma un aire ancestral, con sus casas de madera colgantes alineadas sobre el río, reflejando sus siluetas en el agua. Hay callejones empedrados, puentes de piedra y faroles rojos que ofrecen una estampa muy mágica al anochecer.

Eso sí, aunque a nivel visual Fenghuang sea un lugar donde perderse en la China profunda, hay que tener en cuenta que es uno de los dos pueblos turísticos más populares de China. Y eso hace que esté llena de restaurantes, karaokes y bares. Para bien y para mal.
Uno de los lugares más bellos de toda China son las montañas de Yangshuo en la provincia de Guilin, una maravilla natural que seguro habrás visto en otros lugares. Pero en ella se aloja una ciudad antigua de excepción: Xingping.

Además de la belleza de Xingping, con sus aceras empedradas y sus casas tradicionales, en Yangshuo también existe la ciudad central con una gran importancia: fue la primera ciudad histórica en reconvertirse al turismo masivo. Esta pequeña localidad que ahora tiene unos 300.000 habitantes estaba habitada por muy poca gente en los años 90, cuando empezaron a llegar algunos escaladores extranjeros buscando un paraje recóndito en el mundo.

Ahora mismo los bares, las casas de masaje, los mercados nocturnos y las tiendas de souvenirs han invadido su calle central, la West Street, donde los mochileros históricamente se alojaban. Pero sigue siendo un sitio especial desde donde alquilar una moto eléctrica y visitar las aldeas a su alrededor. Esas están vacías y no son turísticas. Y si buscas algo más tranquilo, puedes refugiarte en Xingping.
Yunnan es una de las regiones más impresionantes de China, y a su vez de las que resultan muy diferentes. Y en ella brilla con luz propia Lijiang, cuyo casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad. En él es posible recorrer un entramado de calles empedradas y canales con la Montaña Nevada del Dragón de Jade de fondo.

Al anochecer tiene un aire especial al encenderse los farolillos en sintonía con las modernas luces de LED y los neones. Aun así, lo más bello es la arquitectura de montaña, con casas de madera y patios interiores.

Lijiang, eso sí, es muy visitada debido a que es la puerta de entrada a paraísos naturales como la Garganta del Salto del Tigre. Eso la vuelve muy turística y tiene de todo para el visitante. Pero sigue siendo preciosa como pocas.
Entre Kunming y Lijiang hay otra ciudad antigua en Yunnan que merece la pena visitar. Por historia y cultura, además de por naturaleza. Dali es una ciudad antigua, rodeada por murallas y vigilada por impresionantes montañas.

Es menos turística que Lijiang y eso le da un encanto particular. Y además de sus bellas calles empedradas y las casas tradicionales, es muy bohemia. Igualmente, es parada casi obligatoria en Yunnan si quieres ir a Lijiang o Shangri-La al estar a una altura sobre el nivel del mar razonable, ideal para acostumbrarse a la diferencia de oxígeno en esta parte de China.
En las redes sociales se ha popularizado Chongqing como una ciudad ciberpunk del futuro. Y no es para menos con sus rascacielos en las montañas. Pero hay un lugar de la China más tradicional, el barrio de Shibati. Un lugar para entender el alma de la antigua ciudad de montaña construida sobre empinadas laderas.

En Shibati se refleja cómo era el pasado en una ciudad de montaña tan complicada, con subidas y bajadas. Afortunadamente, su arquitectura tradicional ha sido conservada y reconstruida, si bien ahora se combina con tiendas y restaurantes.
Sin duda, Pekín puede serlo todo en China. La mega-urbe es imperial, futurista, sagrada y monumental. Pero por supuesto tiene una parte tradicional que es recordada por todos aquellos que la visitan. Se trata de la zona de los hutongs, los antiguos barrios donde vivían los pequineses en el pasado.

Estas viviendas tradicionales de la capital china cuentan con un estilo propio de ladrillos grises azulados y unos techos decorados que son fácilmente reconocibles. Los patios interiores y los baños públicos de los hutongs crearon la gran comunidad que hoy es Pekín. Pura historia de la China tradicional en plena capital.
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