Los gibones que aúllan en Madrid, ¿los has oído alguna vez?

Poca gente sabe que en las cercanías de Madrid se puede escuchar el canto de los gibones: a algo más de media hora del centro de la capital se encuentra el santuario de primates más antiguo de España.

Rainfer, un santuario para primates

Hablamos de un centro que se encuentra en una localización desconocida cerca de dicha ciudad, ya que muchos de los animales que residen en este santuario, son especies codiciadas por el tráfico ilegal de especies, y tristemente muchos vienen de un pasado traumático como mascotas, por lo que volver a lo mismo debe ser evitado a toda costa.

Rainfer fue fundado en 1995, por lo que cuenta con más de 20 años de historia y más de un centenar de primates a su cargo. Su visita es una opción muy ética para contemplar a estos bellos animales, pero sobre todo para conocer sus historias y promover su protección y rehabilitación.

Calum, uno de los gibones rescatados de Rainfer
Calum, uno de los gibones rescatados de Rainfer

Con casi cuatro hectáreas, Rainfer conforma un oasis único para animales que no esperarías ver en el centro de la península: gibones, macacos, monos capuchinos o chimpancés viven en las diferentes áreas del centro, donde las visitas son cuidadosamente controladas para que el impacto sea el menor posible.

Fundado por Guillermo Bustelo, Rainfer cuenta con un gran equipo humano de profesionales, que junto a los voluntarios, pasan toda la jornada pendientes de los animales del centro, una labor sin la que estos primates no podrían sobrevivir en cautividad.

La necesidad de rescatar primates

Los santuarios de primates son algo bastante común en Europa: en España existen otros dos centros situados en las cercanías de Alicante (Primadomus) y Girona (Fundación MONA). Y es que este grupo de animales tienen unas características específicas que hacen que su rehabilitación sea especialmente compleja.

Los primates son seres altamente sociales, con un período de infancia y socialización muy largo e importante. Esto es vital, ya que el maltrato, el mascotismo o la experimentación pueden tienen un tremendo impacto en estos períodos, haciendo a los animales arrastrar secuelas de por vida.

Rafi, el líder del grupo de macacos del centro
Rafi, el líder del grupo de macacos del centro

Además, España se convierte en una puerta para el tráfico de mamíferos exóticos, y los primates no se libran de ello: el macaco de Berbería es sustraído de su hábitat natural en Marruecos para ser el mamífero más traficado en Europa, gran parte de ellos pasan por España, como es el caso de alguno de los macacos que habitan en Rainfer.

Alguno de los habitantes de Rainfer

Otros animales, como los chimpancés, han sufrido especialmente a mano de circos y de la experimentación. Rainfer cuenta con tres grupos de chimpancés, uno de los cuales es el que los visitantes pueden contemplar con bastante cercanía. Un grupo que cuenta con una particularidad, y es que es liderado por una hembra, algo poco común en esta especie.

Manuela es uno de los animales más conocidos en Rainfer: nacida en 2002, es uno de los pocos habitantes de Rainfer que ha podido vivir su infancia en el centro, aunque ello no hace que su pasado sea menos traumático, al haber vivido en un mini-zoo en pésimas condiciones.

La mirada penetrante de Manuela, una de las chimpancés de Rainfer
La mirada penetrante de Manuela, una de las chimpancés de Rainfer

Gracias a haber vivido su infancia entre los suyos, Manuela no solo se ha podido desarrollar bien físicamente: también es un animal extremadamente curioso e inteligente, que suele acercarse para observar a los visitantes con su penetrante mirada. La diferencia entre esta vida y la que llevaron algunos de sus compañeros, rescatados de varios circos, es una prueba palpable de las consecuencias de la explotación en estos animales.

Los capuchinos son otros de los habitantes más conocidos de Rainfer, ya que son animales bastante expresivos y muy conocidos por su uso en películas, una actividad que tiene las mismas desastrosas consecuencias que el mascotismo. Desgraciadamente, esto les ha hecho ser populares como mascotas, por lo que el pasado de muchos capuchinos de Rainfer es bastante duro: un ejemplo es Willow, que debido a haber vivido en una pequeña jaula presenta deformidades en la espalda.

Willow, el capuchino de cabeza dura, observa al resto del grupo en la distancia
Willow, el capuchino de cabeza dura, observa al resto del grupo en la distancia

Otro de los habitantes más conocidos del centro es Boris, un orangután de Borneo que fue usado en el mundo del espectáculo, viviendo gran parte de su vida en soledad. En 2008 es rescatado por Rainfer y posee varias enfermedades crónicas que requieren de importantes gastos para el centro. Por suerte, el trabajo de las cuidadoras y la compañía de Ximene y Calum, dos gibones, hace que los días de Boris sean mucho más placenteros.

He tenido el placer de conocer a muchos de estos animales en mi estancia allí como voluntario. De ellos aprendes la importancia que tiene para nosotros y para el resto de primates los vínculos sociales con otros individuos, y la necesidad del altruismo y la colaboración en nuestras sociedades.

¿Se puede visitar Rainfer?

Este centro sobrevive gracias al altruismo de sus visitantes y simpatizantes, y es que las ayudas existentes para esta clase de centros en nuestro país son prácticamente nulas, por lo que el hecho de que visites este centro puede ayudar mucho a los primates que allí alberga.

Durante gran parte de los fines de semana del año, existe la posibilidad de realizar una visita solidaria a Rainfer, cuyos ingresos van dirigidos a mantener a los primates del centro. Por supuesto, la localización del centro se informa a los visitantes una vez han concertado la visita.

Boris observa tímido a los visitantes, durante una de las visitas guiadas
Boris observa tímido a los visitantes, durante una de las visitas guiadas

Las visitas son estrictamente controladas, con muy poca gente y siempre en compañía de un guía. Durante aproximadamente dos horas y media por la mañana, podréis realizar esta clase de visitas en las que conoceréis más de cerca las historias de los primates del centro y la labor de Rainfer.

Personalmente, he realizado la visita en múltiples ocasiones, y es una actividad muy entretenida para aquellos que podáis acercaros a este santuario. En su web tenéis toda la información para realizar la visita, además de otras opciones para colaborar, como la opción de hacer un voluntariado o apadrinar uno de los animales que vive en el centro. ¿Quién iba a pensar que se podía escuchar el canto de unos gibones en Madrid?