Aviso: Se advierte a los ciudadanos de nuestra “avanzada” sociedad que respirar (aire sazonado de metales) puede matar; caso parecido al de comer (bazofia llena de conservantes: adiós espermatozoides), beber refrescos (artificiales y endulzados: ¿Diabetes, qué diabetes? ¿Obesidad? ¿Qué Obesidad?), o agua (que continúa siendo venosa después de haber sido “purificada” porque el agua tiene memoria). Asimismo, correrán el peligro de sufrir una depresión crónica quienes piensen (en “lo bien que vamos”), sientan (pena ante el desaguisado que hemos montado), y/o voten compulsivamente en la elecciones democráticas (entre un partido que es malo y otro que es peor).

Faunópolis: A pesar de que no encuentro al rinoceronte bebé y me he quedado por el momento sin su dulce compañía, la relación con el elefante se está convirtiendo en algo maravilloso. ¿O acaso no lo es el hecho de tener a uno de su especie que acude a mi llamada como si fuese un perrito? ¿Os lo imagináis? ¡Gustazo, oiga!

Necrológicas

  • Una enfermedad desconocida se ha cargado a once osos panda rojos.
  • El mundo “modelno” echa una mano a la naturaleza: Los animales del parque creyeron que había llegado el Apocalipsis al ver aparecer en escena varias excavadoras, pero después se alegraron (sobretodo los rinocerontes) al comprobar que su propósito era el de cavar diferentes fosos que los monzones convertirán en lagunas.
  • En Chitwán constan censados la barbaridad de ciento cincuenta y cinco tigres (un tigre, dos tigres, tres tigres…), y después de leer el libro de la señora Padel acerca de estas panteras, recomendaría que, en vez de intentar contarlas (o inventarlas…), comprobasen si la población de animales herbívoros puede aportar el número de presas que ellas necesitan para alimentarse, pues la desaparición de los depredadores está directamente relacionada con la pérdida del hábitat que los alimenta, y es absurdo asegurar que “están allí” si se ha cerrado el mercado, ¿no?
  • Nunca te acostarás sin…: Yo iba paseando a mi aire hasta que dejé de estar solo al juntarse conmigo una perra que me ha adoptado sin pedirme permiso. Al poco nuestro dúo se convirtió en trío cuando nos dio alcance una elefanta que iba al curro, y me encontré andando en medio de tales féminas. Hasta aquí, todo bien, de no ser porque, sin que un servidor pudiese sospecharlo, entre las dos señoras se habían dado con anterioridad sus más y sus menos, y en cuanto el paquidermo se halló en la posición adecuada nos soltó una coz que me dejó atónito tanto por su rapidez como por ser inesperada. Si lo cuento tan tranquilo es porque no dio en el “blanco” gracias al jinete, quien, al saber de qué iba la historia, me avisó justo a tiempo.
  • Ha aparecido otro leopardo aficionado a la carne humana que durante los últimos ocho meses se ha zampado a diez niños.

La cosa monzónica

  • La última semana ha sido realmente monzónica, y ello ha comportado que las imágenes de los casi cien elefantes domésticos de Sauraha incluyesen los paraguas de sus jinetes.
  • Una tormenta monzónica puede soltar una cortina de agua tras las ventanas de la cabaña que dan a oriente mientras en las de occidente ni tan siquiera gotea.
  • Ayer, de mañanita, la opinión de unos y otros fue unánime: “Han terminado los monzones”. Aunque podrían estar equivocados, la pura realidad es que, debido al “número” que se montó la naturaleza, parecía que fuese así; ya que por un lado el espectacular manto de nubes se había desplazado hacia el sur quedándose en la frontera india, y por el otro descendía del Himalaya un aire agradable, fresco y seco. Un trazo más: Las montañas blancas resplandecían con un inmaculado cielo azul de fondo, y nosotros estábamos en medio como un bocadillo de verdor.

Talibania

  • Los medidores de polución de la muy poluta ciudad de Katmandú han estado estropeados, o sea fuera de servicio, desde el año 2007.
  • Barbaridades medicinales: Aparte de que en las farmacias indias se venden muchos productos que no han sido debidamente probados, se ha descubierto que algunas organizaciones caritativas estaban entregando medicamentos caducados a los necesitados.
  • Solamente ahora el parlamento indio ha aprobado la primera ley “antimolestación” en los puestos de trabajo. En realidad, se hartan de inventar leyes sin tener la menor idea de cómo implementarlas, y sirva como ejemplo que también está prohibida la barbaridad de la dote que los padres han de pagar para casar a sus hijas.
  • Asesinó a su vecino, un respetable “gurka” de ochenta años, porque le había echado “mal de ojo”.
  • Acusó a sus hermanos de violarla para librarse de su molesta presencia.
  • Acerca de tal tema, creo que estos hermanos justicieros que matan a sus hermanas para defender el “honor” familiar (“¡Ah, pues sí, estoy encantada de la vida, el niño pegó treinta puñaladas a su hermana y ahora está en el corredor de la muerte! ¿Qué bien, no?”), se dejan llevar por los celos y los deseos frustrados: El peor insulto entre los indostanos, y ellos sabrán porqué, es el de “follahermanas”.
  • Mató a su madre porque iba corto de dinero y quería venderse la casa familiar.
  • Le ofrecieron un empleo doméstico a una chica “dalit” (intocable… supuestamente) y la mantuvieron encerrada y esclavizada durante varios años.
  • En la frontera existen varias bandas de mafiosos que se dedican exclusivamente a darles el palo a los nepalíes que regresan de la India con el sueldo de varios meses en el bolsillo. El sistema es el mismo que se usa en Sudamérica: “¿Te apetece un caramelo o una cerveza con suficiente anestésico para dormir a un caballo?”.
  • Organizaron una manifestación para quejarse de un transformador eléctrico que había dejado de funcionar en invierno, y la policía se metió de por medio repartieron palos; como resultado murió el típico “afortunado” que había salido de casa para comprar tabaco: Fumar es perjudicial para su salud.
  • Me lo contó el señor Tolstoi: Los presos de las cárceles rusas disponen diariamente de cinco minutos para cagar.
  • Un bebé se tomó un “biberón” de esmalte para las uñas, y el médico, ante los sarpullidos (auténticos bultos) que aparecieron sobre su cabeza, les recetó una pomada.
  • Cierta familia respiró aliviada al ver como una avalancha de barro pasaba junto a su casa sin tocarla y se llevaba por delante el corral donde mantenían encerrada a la nuera porque tenía la regla (impura como lo es la mujer que acaba de parir y la comadrona que ha colaborado en tal “barbaridásss”).
  • Un desprendimiento de tierras (junto a un precipicio totalmente vertical) se llevó una vivienda de nueva construcción (de dos plantas) en la que dormía una extensa familia; fue una caída de “solamente” cien metros que, milagrosamente, se dio lentamente y sin que el edificio y sus moradores sufriesen el menor daño.
  • Desvergonzadamente: Hay una nueva empresa dedicada a la producción de cemento que se llama “Ecocement”. Umm.
  • A las 4´30 de la madrugada unas monjas llamaron inmediatamente a la policía después de que unos bandidos asaltaran e incendiaran su convento (cristiano, por supuesto), pero los agentes del orden no hicieron acto de presencia hasta las 10 de la mañana (“¡Hombre, no nos podríamos a currar sin haber desayunado, ¿verdad?!”)

La bisabuela de Narmada (y tatarabuela de sus hijos, que dentro de poco se convertirá en centenaria) anda un poco despistada (creo que sufre Alzheimer), y el otro día la encontraron a varios kilómetros de distancia. Según dijo, se dirigía a la aldea de su hermana (más lejos imposible) para conseguir un nuevo marido porque el suyo la engañaba con otra. Reafirmándose en tal creencia, aquella noche, cuando el tatarabuelo regresó de la jungla con sus búfalos, ella estuvo apunto de romperle una pierna al pegarle un batacazo porque, como sabía todo el mundo, iba al bosque a encontrarse con su amante.

Es raro el día en que no me maraville ante el trato que los indostanos y los nepalíes dan a los bebés, uno que incluye tanta atención y cariño como para que esos “recién llegados” se crean en la gloria, y no pierdan ni un momento la placidez, porque no aprenderán la asignatura del llanto hasta haber cumplido los cinco años. Es así debido al amor compulsivo que lleva a los adultos a pelearse por tenerlos en brazos y jugar con ellos. Y no me refiero solamente a los familiares, sino también a los vecinos, que se olvidarán de todo en cuanto vean aparecer a la “estrella” en escena.

¿Un ejemplo? Estando de mañanita con el chai en la mano y rodeado de la extensa familia de Shanlar, sus rostros se iluminarán de pronto al descubrir al pequeño Kale en la casa de al lado (a cincuenta metros de distancia), y empezarán a llamar a este bebé de siete meses como si no hubiesen visto uno en su vida, hasta lograr que la madre o la abuela se lo presten un rato. Por cierto, que en su lengua (Umm, una de ellas…), el nombre que dan al padre es ideal para que la primera palabra pronunciada por un bebé no sea mamá (“¡Quiero mamar!”): “Buá”. Otro “por cierto”, he comprobado una y otra vez que esos bebés empiezan a bailar mucho antes de andar; parece que lleven el ritmo en la sangre, y “enloquecen” si además acompañas a la música dando palmas.

Las nepalíes celebraron una fiesta (que en la India sería a puerta cerrada) en la que, cantando y bailando descocadamente ya fuese en los porches o las calles, pedían a Shiva un buen marido o una larga vida para el que ya tenían.

Nuestro corresponsal en El Maresme se mofaba de un servidor porque le regateé unos céntimos de euro a un taxista; pero, claro, él es un ciudadano occidental que desconoce (o ha olvidado…) lo adictivo que es el vicio del regateo (y más para un descendiente de judíos y fenicios que es un rácano nato), y también la importancia que éste tiene en la supervivencia. Tal como le comentaba, tras darme el gusto de vencer en esta confrontación callejera, la ceremonia acostumbra a terminar con la imprescindible propina que sirve también para desearle buena suerte.

Curiosidades lingüísticas. En sánscrito se le llama a Dios, “Rab”, y “arab” significa “sin dios”.

Las enfermedades se han multiplicado durante la estación de las lluvias, los casos de dengue se cuentan por cientos, la gripe porcina galopa de nuevo (pero ahora sin el histerismo auspiciado por las compañías farmacéuticas…), en el valle de Katmandú ha muerto gente de cólera y disentería, y, para terminar de empeorar las cosas, ha aparecido una nueva asesina a la que, por el momento, solamente llaman “enfermedad viral” y se lleva al personal a la tumba (o a la pira funeraria…) sin que sepan cómo tratarla.

Los guardas forestales (con un sueldo que no alcanza los cien euros mensuales) mantuvieron una batalla campal con unos contrabandistas de sándalo rojo, y mataron a uno de ellos (que cobran unos cuarenta euros por cada transporte).

Mira lo que pienso

  • Cuando un país se halla bajo la tiranía de un gobierno fascista (aunque se cubra con la máscara de los demócratas…), yo sufro por sus habitantes librepensadores. En la actualidad lo hago asimismo al recordar a diferentes amigos egipcios, sudaneses, sirios, marroquíes o indios, que son al mismo tiempo unos buenos musulmanes y unos ciudadanos tolerantes. Umm, en realidad, y sea cuál sea su especie, yo sufro cuando un ser vivo sufre, y maldigo a quien provoca tal sufrimiento.
  • Las escuelas del Siglo XXIX tendrán una asignatura dedicada exclusivamente a “La Era de la Oscuridad”: “En aquel tiempo los gusanos humanos enloquecieron y, tras arrasar con el planeta acabando con su natural y caótico sistema, dejaron a su paso un desierto insalubre, unas temperaturas extremas, y más alergias y enfermedades de las que se puedan contar. (“¿Por qué lo hiciste, papá?”).
  • El tiempo transcurre de una forma distinta a los pies del Himalaya, y cuando me dieron tres meses de visado me sentó como si hubiesen sido tres semanas.
  • Según aseguran, algunos nacen para matar, mientras que otros lo hacemos para vivir y, así, morir.

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba
La crónica cósmica, de Nando Baba
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