La crónica cósmica. Hablando del tiempo y de las lluvias torrenciales

NOTICIARIO NO-DO – Empezaré aclarando a los lectores jóvenes que el NO-DO era un noticiario que proyectaban en los cines en los tiempos del dictador Franco (también llamado “el Caudillo” o “el Generalísimo”) en el que casi siempre aparecía él inaugurando un pantano o desfilando bajo palio con el beneplácito de la Iglesia Católica, como si fuese el Papa de Roma. Era en blanco y negro (el noticiario…) como mis recuerdos de aquella triste época faltada de libertad en la que la policía tenía derecho a arrestar y torturar a cualquiera.

Aunque por lo general las noticias acerca de las condiciones atmosféricas se publican al final de los telediarios, yo empezaré esta crónica hablando del tiempo y de las lluvias torrenciales que asolaron la pasada semana algunas partes del norte de la India y el Nepal. Mi alarma personal saltó al leer que, tras tres días en los que no paró de llover, en el distrito de Nainital de mis amadas Colinas Kumaon (en el estado de Uttarakhand) hubo avalanchas e inundaciones que causaron cincuenta y cinco muertes, y cuarenta y siete más en el resto de la India. Me puse rápidamente en contacto con los amigos que tengo allí, a los que en estas crónicas conocéis por los seudónimos de Señor Lobo y Señor Jabalí, y me tranquilizaron explicándome que ellos se encontraban perfectamente, aunque la mayoría de carreteras de los alrededores se hallaban bloqueadas por las avalanchas y el servicio eléctrico estuvo interrumpido durante muchas horas. La prueba de la cantidad de agua que había caído estaba en el nivel de los siete lagos, que había subido espectacularmente.

Supongo que todos estaréis acostumbrados a ese tipo de noticias acerca de las inundaciones que todos los años hay en la India, pero en este caso lo insólito es que ha ocurrido en octubre, mes en que los monzones ya han terminado y normalmente no se ve una sola nube en el cielo. A pesar de que el cambio climático parece ser la principal causa del aumento repentino de las precipitaciones, los ecologistas achacan asimismo estos desastres a la deforestación y a la construcción de presas.

En la también montañosa región de Darjeeling, al este del país, sucedió lo mismo, y el barro, las rocas y el agua que bajaban de las colinas cortaron las carreteras, dañaron más de cuatrocientas casas y miles de personas fueron evacuadas lejos de los ríos de sus laderas; mientras que cientos de turistas todavía están aislados en un complejo.

Como es de suponer, estas tormentas tuvieron la forma de intensas nevadas en las zonas de alta montaña, como lo es gran parte del estado de Himachal Pradesh. Y en el distrito de Kinnur, junto a la frontera con el Tíbet (¡Free Tíbet!), tres excursionistas murieron congelados a cuatro mil metros de altitud antes de que sus diez compañeros fuesen rescatados.

En la otra cara de la misma moneda: según un estudio realizado por un especialista en el tema del agua, al que la prensa india ha dado el seudónimo de “Waterman”, dentro de siete años gran parte de la India no tendrá suficiente agua potable y, como ya está sucediendo ahora, mucha gente se verá obligada a emigrar hacia las grandes ciudades.

En el Nepal, esas mismas lluvias torrenciales causaron ochenta y ocho muertes y destruyeron gran parte de la cosecha de arroz al inundar o arrasar más de ochenta y cinco mil hectáreas de arrozales que estaban a punto de ser cosechados.

Ese tipo de incidentes meteorológicos también afectan indirectamente a la conservación de la fauna salvaje. Un ejemplo de ello se ha dado en el “Parque Nacional de Shuklaphanta”, donde uno de sus oficiales explicaba que, al inundarse la mayoría de pistas y carreteras, resultaba muy difícil, sino imposible, controlar a los cazadores furtivos y a los traficantes de madera preciosa porque la única forma de patrullar era con los elefantes domésticos, de los que allí, al contrario que en el “Parque Nacional de Chitwán”, tenían muy pocos.

ECOS DE SOCIEDAD – En una crónica anterior os pasé el enlace de una cuenta de Instagram llamada “Portraits_of_normal”, y hoy voy a dejar que sea la misma pareja que la dirige la que se presente debidamente: Portraits Of Normal nace de la mano de Marc y Violeta. Su plan es sencilla y llanamente el de acercar historias que salen de la norma a todo aquel que las quiera leer. En su primer bloque «Nómadas», el proyecto acerca 12 historias de 12 protagonistas dispares. En curso de publicación «Altas Capacidades», narrará la realidad detrás de la superdotación, autismo, etcétera.

El objetivo único de Portraits of Normal es el de visibilizar, acercar e inspirar. Puedes seguir estas historias en el link anterior.

EN LA TABERNA GALÁCTICA – Me fijé en ella con tan sólo cruzar la puerta de mi antro predilecto; era una esbelta mujer francesa con una larga melena castaña que le cubrían gran parte de la espalda, quien bailaba siguiendo el ritmo de la música que sonaba en el estéreo: “In-A-Gadda-Da-Vida”, del grupo Iron Butterfly. Me acerqué a ella y me observó por unos momentos antes de decidirse a contarme cosas interesantes acerca de la insólita vida de su padre: “Cuando era todavía muy joven dio una fecha falsa de nacimiento para poder alistarse en el ejército y permaneció varios años en Indochina, o sea Vietnam y Laos, y más tarde luchó en la Segunda Guerra Mundial. Cuando regresó a Francia compró un jeep y recorrió Europa de arriba abajo con su hermana pequeña y unos amigos. Después vivió diecisiete años en Nigeria y Camerún trabajando para una empresa francesa. Cuando se casó con mi madre y la llevó a África, ella se acostumbró (y el resto de la familia lo hizo posteriormente) a la cocina inglesa, a la india y al curry que les preparaba un cocinero africano que antes había trabajado para un matrimonio inglés que había residido en la India”.

La siguiente persona que aceptó hablar para mi grabadora también era una mujer, en este caso valenciana, que me dio unas cuantas noticias terroríficas: “El problema del plástico empeoró para muchos países cuando, en 2018, la China anunció que no aceptaría más basura de plástico de Occidente. El resultado ha sido un incremento de las exportaciones a África, donde es difícil de reciclar y termina muchas veces en los ríos y los mares. El mayor inconveniente está en los utensilios de un solo uso como los guantes médicos o las máscaras sanitarias. En algunas áreas de África se tiran diariamente a la basura más de cuatrocientos millones de máscaras. Países como Ghana, Uganda, Tanzania, Etiopía, Senegal y Kenia están cubiertos de basura plástica. Esto afecta sobre todo a los pobres, a los socialmente marginados, y a las mujeres en particular, que cobran menos de cuatro céntimos por cada kilo recolectado de botellas de plástico. De todos modos, esta basura termina por lo general siendo quemada en vez de ser reciclada. En 2020, el 40% de la basura plástica del Reino Unido fue enviado a Turquía, donde, de nuevo, no fue reciclada sino tirada o quemada. Un estudio al respecto del año 2019 afirmaba que, en el mundo, cada segundo era quemada o tirada una cantidad de plástico equivalente a un autobús de dos pisos”.

Empecé a creer que aquella era la noche de las féminas al ver que la siguiente en acercarse al micrófono de mi grabadora también era una mujer; sin embargo, ésta no era europea, sino una nepalesa de la casta dalit, que anteriormente era llamada “intocable”: “Aunque debido a mi casta y a ser mujer me resultó muy difícil, en 2017 fui elegida para un alto cargo del gobierno provincial; pero tras cuatro años todavía hay mucha gente que es incapaz de aceptarme, e incluso otros funcionarios del gobierno no me toman en serio”.

“¿Así que tú eres nepalesa?”, le dijo una mujer francesa sin prestarme la mínima atención a mí, y a continuación le contó una anécdota muy graciosa: “Una de las veces en que visité tu país y fui de excursión hasta una aislada aldea del macizo de los Annapurna, me sorprendió oír que la gente había bautizado a un perro con el nombre de “Petit Chien”, y me reí cuando me contaron que lo habían empezado a llamar así cuando lo hizo una turista francesa que estuvo allí”.

Dicen que no hay dos sin tres, pero en este caso sería cuatro sin cinco porque la que quiso hablar ahora fue también una mujer, y más concretamente una anciana, quien se presentó diciendo que era judía, y me contó: “Mi marido y yo habíamos nacido y vivido siempre en Argelia, pero en 1961, cuando él tenía veintidós dos años y yo veinte, nos vimos obligados a huir precipitadamente con nuestro hijo para evitar que nos asesinasen por ser judíos, aunque no practicábamos la religión ni hacíamos nada que mostrase nuestros orígenes. Un buen vecino nos avisó que podría suceder de un momento a otro y partimos de casa llevando únicamente lo puesto y aparentando que solamente íbamos a la panadería. Pudimos tomar el último avión hacia París, justo antes de que cerrasen temporalmente las fronteras”.

Dejé a las cinco mujeres paliqueando entre ellas y me acerqué a un hombre de pelo largo y cano, y con la cara chupada, que tenía una biografía bastante insólita: “Pasé más de treinta años en la India consiguiendo que unos funcionarios corruptos de Puna me extendiesen una y otra vez el visado. Soy un buen joyero y me ganaba la vida vendiendo mis productos en un bar que monté en Goa. En una ocasión en que fui a por charas (costo) al Valle de Parvati, en Himachal Pradesh, me crucé con unos policías mientras andaba por la montaña y quisieron empapelarme a pesar de que solamente llevaba encima treinta gramos. En vez de acojonarme, me eché encima de ellos, los tumbé de un empujón y salí por piernas. Pero los muy cabrones descubrieron donde vivía en Kasol y un día metieron un kilo de charas en mi habitación; por su culpa terminé pasando un año y medio entre rejas, primero en la cárcel de Kullu y después en la de Simla. Fue una época muy dura y, aparte de acabar un poco loco, perdí más de diez kilos. Le pasé una buena pasta a mi abogado para que sobornase al fiscal pidiéndole que no solicitase una pena de diez años como pretendía hacer, pero el muy cabrón se la metió en el bolsillo y si no acabé pasando media vida en la cárcel fue gracias a que al fin me liberaron sin más cargos”.

MIRA LO QUE PIENSO – Os recomiendo la interesante novela “El vendedor de tiempo” del autor Fernando Trías de Bes, que estuve leyendo recientemente; en ella hace referencia a la obra de Erich Fromm “El miedo a la libertad”, en la que escribió: «El proceso de “individuación” de la persona conlleva un sentimiento de soledad que solamente es posible superar mediante el amor a los demás o la actividad creadora. En caso contrario, el hombre se abandonaría en manos de sistemas totalitarios, llámese consumo desenfrenado, estado, iglesia o fascismos».

En la película “Cézanne y yo”, Zola dice: “Bienaventurados los que tienen recuerdos”.

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba
La crónica cósmica, de Nando Baba

1400 933 Nando Baba

Nando Baba

Escritor y viajero. No te pierdas las crónicas cósmicas de Nando Baba.

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