La crónica cósmica. Los males de la tierra

DASHERA (Dussehra o Dashain). Érase una vez en que los demonios del mal dominaban el cotarro y la Tierra había llegado a ser inhabitable. El aire era irrespirable porque la gente, en vez de andar, se desplazaba en ruidosos vehículos que desprendía humo. La energía se producía soltando humo y se fabricaban utensilios innecesarios soltando humo. Según un estudio de “The State Global Air Report 2020”, Nepal es el 8º país con más PM2.5 en el aire, supongo que será en las ciudades como Katmandú, pues aquí en Chitwán, ni, ni, ni, ni. PM2.5: son partículas muy pequeñas en el aire que tienen un diámetro de 2.5 micrómetros.

La crónica cósmica. Los males de la tierra

Según la OMS, la contaminación del aire es la principal causa de muerte en Nepal. El último informe cifra en 9.000 decesos al año. De cada 100.000 nepaleses, 36 mueren a causa de enfermedades respiratorias. Los fallecidos debido al coronavirus solamente suman hasta hoy 862.

Los males de la Tierra también tenían otras formas, como algunas que eran microscópicas y estaban relacionadas sobre todo con el abarrotamiento de unas monstruosas e inhumanas poblaciones, u otras, que eran sólidas y multiformes acumulando miles de toneladas de basura que cubrían las cumbres más altas de las cadenas montañosas (doce sherpas estuvieron limpiando los campos base del Everest durante tres meses y recogieron 18.386 kilos de basura), y las fosas más profundas de los mares. Ese desastre tenía que ver asimismo con los líderes que guiaban los pasos de la humanidad, que eran mediocres en el caso de los políticos, rastreros los fabricantes de dinero y obtusos los religiosos.

Así de mal estuvo el patio hasta que treinta y tres millones de dioses (¿treinta y tres millones de yoguis?), se pusieron de acuerdo para hacer meditación al unísono y, concentrando sus energías, crearon a la Diosa Durga, señora vestida con un sari que tenía el aspecto de ama de casa, pero con la salvedad de que iba montada en un tigre y sus ocho manos estaban perfectamente armadas. Durga hizo una escabechina entre los demonios del mal y la Tierra volvió a ser habitable, la gente empezó a vivir en pequeñas comunidades, se dio a la naturaleza el debido respeto y se cuidó de sus habitantes dejándolos a su aire. Además, Durga se sacó una última carta de una de sus ocho mangas, y las fronteras políticas, los ejércitos y las religiones pasaron a ser historia. Y colorín colorado, esta historia mitológica se ha acabado.

Como os mencionaba en la crónica anterior, durante los últimos diez días se ha celebrado Dashain (en la India: Dussehra o Dashera), la festividad dedicada a Durga, en la que la gente regresa a sus hogares para pasarla en familia y, sorry, se derraman muchos litros de sangre, sobre todo de cabras y búfalos. Ayer, que era el día grande y se deseaban a unos y otros “feliz Dashain”, todo el mundo vestía ropa nueva y Sauraha parecía un desfile de modelos que compitiesen para ver cuál era el más elegante.

Yo, aparte de pasar por la peluquería, cumplí con este requisito y estrené, por supuesto sin cambiar el habitual el color blanco de las prendas de algodón ni su estilo, una camisa “kurta”, unos pantalones pajama y un chaleco que me confeccionó un sastre. También estrené unas sandalias que, al contrario de las que he calzado los últimos catorce meses, que están en malas condiciones pero siguen funcionando de maravilla, parece que no hayan sido realmente hechas para andar (como las botas de Nancy Sinatra).

NEPALIDADES

En un país tan corrupto como el Nepal no es de extrañar el exagerado número de cesáreas que se llevan a cabo en los hospitales, “Pase por caja”, que a veces superan de largo al de los partos normales. El caso más desvergonzado es el de una extensa familia amiga mía en la que todos sus miembros, siguiendo los consejos de su “desinteresado” médico, han sido operados de apendicitis.

Ranjana, que es inteligente, responsable, trabajadora y tiene un hermano gemelo, me contó que, de pequeña, su madre le daba teta y media a él, y sólo media a ella, porque ya tenían muchas hijas y querían asegurarse de que el niño sobreviviese; aunque en parte se salieron con la suya, pues el chico está físicamente sano y tiene una buena estatura, esto no fue óbice para que sea un inútil, un vago rematado que se ahogaría por no nadar, y que esté un poco loco (el amigo riojano le apodaba “el empanado”).

Cuando el Barcelona y el Madrid jugaron “El Clásico”, el paisano mío que dirige esta pensión conectó una página india de Facebook en la que se retransmitía el partido gratuitamente para los aficionados de la India, Bangladesh, Nepal y Sri Lanka (me explicó que en el resto del mundo tenían que pagar para verlo). Para darle el debido ambiente al espectáculo, cuando los merengues marcaron el primer gol nos mostraron a un grupo de madridistas indios que vestían su camiseta y chillaban “¡GOOOOL!. Y lo mismo sucedió cuando el Barça empató.

Una caridad, por favor: mi amigo Shankar se desplaza en un tuktuk eléctrico de la compañía telefónica para la que trabaja. Una gran mejora, pues antes tenía que ir en bicicleta con la escalera de tijeras al hombro. Lástima que debido a la falta de estaciones de servicio donde recargar la batería, muchas veces ha de detenerse en alguna casa y pedir que le permitan enchufar un ratito su caballo electrónico.

Os conté que los monzones era la estación de las setas, que he estado comiendo casi a diario; pero además es la época en que, también con mucha frecuencia, mueren familias envenenadas que no saben lo que meten en el puchero. Quienes sí entienden del tema son algunos tipos de Katmandú que vienen a Sauraha exclusivamente para “cazar” setas mágicas que luego venderán a precios astronómicos.

Dos curiosidades. Estuve tomando unas copas con cuatro nepaleses que eran de cuatro etnias distintas y cada una tenía su propio idioma: diversidad. Yo he estado en muchos países, pero ha sido en el Nepal donde he visto la mayor Luna y el mayor Sol.

“National Human Rights Comission” de las Naciones Unidas ha hecho públicos los nombres de 286 (políticos, militares y policías nepaleses de ambos bandos) acusados de violar los derechos humanos durante la sublevación maoísta, que nunca fueron juzgados y, en algunos casos, incluso fueron ascendidos: me recuerda a cierto país al sur de los Pirineos.

LA TABERNA GALÁCTICA

“Fui de vacaciones a Camboya porque soy muy aficionado a las armas de fuego y allí, pagando unos dólares, puedes disparar una Kalashnikov en los campos de tiro del ejército. Además, en los hoteles anunciaban públicamente esa actividad turística. Pegar bombazos con una bazuca costaba 400$”.

“En la Unión Soviética no fusilarían a un condenado a muerte que tuviese tatuado a Stalin en el pecho”.

“Cuando el tren ya se ponía en marcha, mi suegro se despidió diciendo que yo era un tipo muy auténtico; pero al ser yo un poco paranoico y él la hostia de cínico, me dejó con la duda acerca del adjetivo con el que podría terminar esa afirmación: ¿sería un auténtico gilipollas, imbécil, inútil, papanatas, crédulo?”.

MIRA LO QUE PIENSO

  • En estos tiempos tan preocupantes, me preocupa mucho mi optimismo.
  • ¿El sentido de la vida? Descubrir cuál es tu vocación y dedicarte a ella.
  • Estábamos viendo la serie “Caterina la Grande” en casa del Señor Tolstoi y a Shankar le sorprendió que ella metiese en su cama a un sirviente. Entonces comenté que, a pesar de que el amante quizás fuese de casta baja, seguramente tendría la polla grande; y él me preguntó con más asombro si cabe “¿A las mujeres les gustan las pollas grandes?”.
  • Me rijo por mis valores y opiniones, y un día escribiré acerca de mis vergüenzas, que sólo lo son a partir de ellos y no según las normas sociales.
  • Cuando juzgué a alguien, no me gusté, aunque el otro fuese culpable.

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba
La crónica cósmica, de Nando Baba
Nando Baba
Escritor y viajero. No te pierdas las crónicas cósmicas de Nando Baba.