La crónica cósmica. Te jode emocionalmente que…

La crónica cósmica. Te jode emocionalmente que...
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PRÓLOGO. Empezaré esta crónica aclarando un par de cosas. Cuando me disponía a venir al Nepal el pasado diciembre pensé que me gustaría permanecer en Sauraha una larga temporada y olvidé el cuidado que debería tener con los deseos porque a veces se convierten en realidad de una forma inesperada: ¡Toma pandemia, mamón! Y ya van nueve meses que, afortunadamente, no hubiesen podido ser mejores.

La siguiente aclaración tiene que ver con el contenido de estas crónicas, en las que estoy usando de vez en cuando anécdotas de unos archivos antiguos que hasta ahora no se habían publicado en esta web y que, precisamente, había guardado por si en alguna ocasión se daba en un caso parecido en que tuviese que permanecer una larga temporada sin moverme de un sitio en el que no sucediesen muchas cosas.

ASUNTOS DE ELEFANTES

En el pasado os pedí a través de estas crónicas que si visitabais el Nepal (y en realidad muchos otros países) os negaseis a ir de excursión a lomos de unos elefantes que son martirizados sistemáticamente, incluso desde la infancia, pues los separan de sus madres a muy temprana edad dejándolos traumatizados de por vida.

Los peores casos que yo haya visto son los de Sauraha, y compararía a sus cornacas con unos taxistas a los que en otros lugares no les darían tan siquiera el carné de conducir, o con unos maestros escolares que fuesen analfabetos. Son unos bárbaros insensibles que solamente conocen un lenguaje para comunicarse con sus elefantes: las barras metálicas terminadas en un garfio con las que les machacan la cabeza para ordenarles simplemente que vayan más deprisa. Sus elefantes les odian, y es raro que transcurra un año sin que alguno agarre a su cornaca con la trompa y lo aplaste.

Añadiré a ello que, igual que sucede con todos los animales, cuando el hombre (y ahora también alguna mujer que conozco) es un buen profesional (aparte de una buena persona), la relación que se da entre él y el elefante es de amor, y tal como sucedió en una jungla nepalesa se enfrentará a un elefante salvaje para protegerle.

Yo he pasado muchos ratos observando a los pobres elefantes esclavizados de Sauraha que, si no están cargando sobre sus espaldas un doloroso peso, permanecen esposados y llevan a cabo continuamente unos absurdos movimientos para desentumecerse. También juegan con la trompa cubriéndose de paja, o hacen repicar las cadenas que los aprisionan hasta altas horas de la noche, cuando se tumban para dormir.

Supongo que recordaréis el artículo que escribí en febrero acerca de la ONG “StandUp4Elephants” que dirige el canadiense Michael. También decía que a las afueras de Sauraha cuidaba de Iba, una elefanta que había padecido todo tipo de martirios y matado a varios de sus sádicos cornacas hasta que esa ONG consiguió comprarla y, aparte de curar sus males físicos, también lo hizo con los síquicos.

Cuando visité a Iba a principios de año junto con el amigo valenciano, ella todavía representaba un peligro para los seres humanos, y todo el mundo mantenía las distancias, a pesar de que la elefanta ya estaría descubriendo que había pasado del Infierno al Cielo y a tratar con buena gente en vez de hacerlo con unos monstruosos. Pues anteayer de mañanita me crucé con Michael y me mostró un vídeo que me emocionó. En él aparecía Iba en su corral. Me alegró comprobar que se había recuperado de la infección que sufriese en la pata delantera izquierda y ahora se movía con normalidad.

Pero lo mejor viene cuando ella ve llegar a Michael y empieza a pegar brincos de alegría como lo haría un perro con su amo. Y entonces, ya, el no da más, cuando Michael cruza la valla, se acerca a Iba, la abraza y ella hace igual con la trompa. Más hermoso, imposible. El próximo proyecto de “StandUp4Elephants” será conseguir otra elefanta que haga compañía a Iba. Gracias a las buenas personas como Michael, su mujer y sus ayudantes, todavía tengo un poco de fe en los humanos.

En el “Kathmandu Post” de ayer aparecía un artículo dedicado a un elefante asiático llamado Kaavan que ha permanecido treinta cinco años a solas en el zoo paquistaní de Marghazar sin ver a otro elefante. Pero ahora, gracias a los esfuerzos de varias ONG internacionales, será trasladado a un santuario para elefantes en Camboya. ¡Bien!

Unos datos elefantinos. El elefante asiático es más pequeño que el africano. El macho asiático llega a pesar más de cinco toneladas, y la hembra, tres. En cuanto a la altura, ellos superan los tres metros, y ellas más de dos. Los hay que son zurdos. Los que han perdido la vista se las arreglan perfectamente con la trompa (que tiene la friolera de sesenta mil músculos). Necesitan diariamente ciento cincuenta kilos de comida y doscientos litros de agua. Su embarazo dura veintidós meses. Son los únicos animales junto con los delfines y algunos simios que se reconocen ante un espejo ¡Yo!

Fueron domesticados tres mil años antes de nuestra era. Durante el último siglo ha desaparecido el 90 % de los elefantes asiáticos salvajes, y se calcula que en un futuro cercano se habrán extinguido completamente.

En Tailandia se ha prohibido que los usen en las ciudades para fines turísticos porque, aparte de drogarlos para mantenerlos tranquilos, sufrían muchos accidentes de tráfico al venírseles encima algún vehículo.

Una patrulla formada por diez elefantes (con sus cornacas a cuestas) salió de Sauraha en busca de dos jóvenes elefantas que se fugaron con un macho salvaje de grandes colmillos que las había seducido y liberado. Terminaron dando con ellas dos días después en la jungla, y las trajeron de vuelta al redil sin que opusiesen la menor resistencia: “Echábamos en falta la cama, el techo, y también los porrazos sobre la cabeza porque somos masoquistas”.

¿Sabíais que los elefantes africanos duermen solamente dos horas y que, en caso de peligro, pueden permanecer despiertos más dos días? Según Shankar, los de Chitwán duermen cuatro horas.

SUCESOS

Un elefante del Parque Nacional de Bardiya se metió en una aldea y cuando la gente trató de ahuyentarlo mató a un chico de dieciocho años.

El elefante noctámbulo que recientemente estuvo arrasando los cultivos de los alrededores de Sauraha, ha adelantado sus horarios y hace pocos días no me crucé con él por los pelos, pues tumbó un cercado poco después de que yo pasase por el mismo sitio.

En dos pueblos de Chitwán, y en la misma tarde, un leopardo hirió a un campesino y un tigre mató a otro que cuidaba de sus bananeras. El campesino falleció más tarde en el hospital.

Debido al descontrol que acompañó el cambio de casa de Shankar y Narmada, sus gallinas se acostumbraron a pasar las noches en las ramas de los árboles, y una tras otra terminaron en las fauces de un “sibil-cat” (pequeña pantera) hasta que no quedó ninguna.

En el zoológico de la ciudad japonesa de Chiba fueron ejecutados cincuenta y siete “macacos de la nieve” tras descubrirse que llevaban genes del invasor “macaco asiático”. Se me ocurren palabras como mestizos, intocables, racistas, nazis, campo de exterminio, y, por supuesto, limpieza étnica.

Qué placer y qué satisfacción debieron sentir “los entendidos” que descubrieron el sistema de vuelo de las mariposas, cómo se orientan los escarabajos volando muchos kilómetros de noche, la manera que “follan” los escorpiones sin llegar a entrar en contacto o la forma con que se comunican los cetáceos.

MIRA LO QUE DICEN

Edward Abbey, escritor estadounidense: “Un patriota tiene que estar siempre preparado para defender el país contra su gobierno”.

Leído en la novela “La Máscara del Héroe” del escritor vasco Juan Manuel de Prada: “Por ganar la calderilla de la fama, iba a perder el oro de la gloria”. “La víctima se consuela cuando la violencia de su verdugo es gratuita”. “El miedo es una musa fértil que no pide permiso para procrearse”. “El remordimiento es una especie de cobardía retrospectiva que nos hace lamentar aquello que no hicimos y debimos hacer”.

Pere Casaldàliga, escritor catalán fallecido hace un mes en Brasil, opinaba: «La mayor parte de la humanidad, hoy en día, sobrevive en vez de vivir». “Donde no hay libertad no puede haber justicia”.

Y Nando Baba dice: “Comprendes racionalmente que yo tenga mala memoria, pero te jode emocionalmente que no me acuerde de ti”.

Os recomiendo la agencia de viajes tejana “VegVoyages”, pues no solamente se especializa en organizar viajes para vegetarianos y veganos, sino también en turismo responsable.

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba
La crónica cósmica, de Nando Baba

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