He recibido un telegrama (¿se mandan todavía telegramas?) de mi conciencia en el que me sermonea porque, según ella, en estas crónicas, y en la sección dedicada a Talibania, me paso un montón con mi país de adopción, del que muestro la imagen “talibánica” olvidándome de sus bondades y, sobretodo, de los indostanos que, debido a su alta educación, a la tolerante filosofía que defienden, y al delicado comportamiento, consiguen hacerte sentir continuamente a gusto. Son personas que, al dar por sentado que andas más perdido que un mono por la Gran Vía, no alterarán su semblante aunque sueltes una parida monumental, y deberás ser un buen observador para advertir la rápida y compresiva mirada que han intercambiado. Me parece, y es solo un parecer, que el libre albedrío del sistema indostano, a pesar de ser sutil y darse habitualmente bajo la mesa, comporta que entre los habitantes de estas tierras se encuentren los más sabios y los más obtusos, los más suaves y los más bruscos, los más evolucionados y los más atrasados. Mis amigos están entre los primeros, son caballeros como el señor Lobo, el señor Jabalí, el señor Tigre y, superando ya todo lo imaginable en cuanto a encanto y amabilidad, el señor Chacal. En fin, que es de nuevo un caso extremo como sucede con los perfumes y la fetidez que flotan en el aire de los bazares.

Faunópolis

  • A unos macacos jovenzuelos les dio por jugar con los cables eléctricos de una casa, la de la hermana del señor Lobo, y lograron quemar toda la instalación además de varios electrodomésticos.
  • La mejor relación con los difíciles macacos la mantengo con los machos solitarios, señores que tienen siempre una corpulencia impresionante y, gracias a que no van por la vida soltando chillidos histéricos porque simplemente no sufren paranoias, al cruzarte con ellos lo haces con la indiferente seguridad que tendrás con un vecino. En una ocasión, estando en un lugar con buena vista, uno de ellos salió del bosque, se sentó a mi lado, y permanecimos juntos y en silencio (tenemos que mejorar lo de la comunicación…) gozando del paisaje y la tranquilidad.
  • Encontraron el cadáver de una hembra de leopardo que, debido a las heridas que tenía, se supone que habría caído en alguna trampa.
  • Al sacar a una rana que se había metido en mi habitación, comprobé que no era del tamaño de la uña del pulgar como os había dicho en la última crónica, sino de la del dedo meñique.

Naturalia

  • Estos días se está dando un ruidoso debate en el Parlamento indio, con los ecologistas pidiendo que se prohíba la entrada de los turistas en el corazón de los parques donde se hallan las zonas de crianza de los animales, y con los empresarios turísticos opinando todo lo contrario.
  • Un dato más acerca del roble del Himalaya (que, como ya señalé, no se parece en nada al europeo o al americano): Es el árbol nacional de la India y se halla protegido.
  • Al comparar el aspecto de estas junglas con el que tenían hace diez años veo que los bosques en que reinan más que nada los pinos se están quedando calvos, que los de los robles han crecido espectacularmente debido a que son jóvenes (“gracias” al padre de cierto amigo mío que arrasó con todos), y que se ha edificado un montón en la parte oriental.
  • Un estudio gubernamental ha certificado la inminente defunción del lago de Nainital (la capital del distrito). ¿La causa?: Edificación sin límites como en cierta península europea.
  • Solamente después de levantar docenas de repetidores telefónicos en los bosques protegidos se han empezado a plantear si resultarán dañinos para la naturaleza como lo son para los humanos. Umm.
    Estampa monzónica. En nuestro querido estado de Uttarakhand hay ochenta carreteras que han permanecido cortadas durante tres semanas debido a las avalanchas, a los puentes hundidos, y a la abrupta topografía.
  • Las noticias acerca de desastres naturales se reparten entre los estados en que sufren la sequía y los que sufren las inundaciones.
  • En armonía con la estación, no puede haber mejor gustazo que el de pasear por el bosque cuando está lloviendo; caso parecido al de estar sentado frente a la hoguera tomando un chai mientras cae un diluvio (acabo de descubrir que el tendero es analfabeto, de ahí que deba saberse los precios de memoria y sea incapaz de sumar).
  • Estuve andando entre el mundo acuático de los arrozales y, al pensar en la vida que auspiciaría tal ecosistema y comentárselo luego al señor Chacal, me explicó que en su lluviosa Shillong pescaban en el jardín de la casa usando solamente las manos.

Un trazo más acerca de mis imágenes domésticas: Sea para bien o para mal, pues nada ni nadie es perfecto y el cuerpo siempre acaba petando por algún lado, yo solamente apoyo la espalda cuando me acuesto para dormir; el resto del tiempo, ya esté leyendo, escribiendo, viendo una película, comiendo, o simplemente charlando, permanezco sentado con las piernas cruzadas en plan indostano y la espalda derecha, y ni tan siquiera me apoyo las pocas veces en que dispongo de un silla porque no me “siento” a gusto.

Un dato más para mis biógrafos: No recuerdo la última vez que visité a un médico, y evito sistemáticamente el consumo de fármacos. Si estoy jodido, me jodo, porque creo en la filosofía “gandhiana” de que las enfermedades son simplemente “pecados” por los que debemos pagar: “Si te pasaste con las copas, traga con la resaca, y punto”.

Talibania

  • En las cárceles indias hay celdas especiales para los “doctores”; efectivamente, si te detienen debes mostrar algún diploma universitario.
  • Los fanáticos de turno están llenando la Red con imágenes en las que aparecen montones de cadáveres de diferentes desastres naturales de los que aseguran que murieron masacrados por el bando rival.
  • ¿Ha calculado alguien cuántos musulmanes mueren anualmente en manos de sus hermanos musulmanes?
  • Las cámaras filmaron a cierto ministro indio cuando decía a un grupo de funcionarios: “Robad, pero cumplid con vuestro trabajado.
  • En Delhi no dejan de aumentar las violaciones, y es casi a diario que metan a la fuerza a alguna mujer en un automóvil y se la lleven a un descampado para violarla. Y yo me pregunto ¿aumenta asimismo la locura?
  • Se extiende la lucha en Assam entre los bodo y los musulmanes, y de forma parecida a lo que ocurrió durante la partición entre la India y Pakistán, los “assameses” reciben palos en diferentes partes del país, y regresan en masa hacia su tierra en trenes especiales. A nueve de ellos los arrojaron de un tren en marcha y dos murieron. Hasta el momento hay unos quinientos mil desplazados.
  • Una mujer asesinó a sus cuñados quemándoles por una cuestión económica.
  • En los primeros seis meses de este año han desaparecido en la India cincuenta y cinco mil niños; en Delhi se dan diez casos diarios.
  • Un chico de veinte años que se oponía a la relación amorosa que mantenía su hermana, la decapitó, metió la cabeza en una bolsa, y se la llevó al novio de ésta.
  • Una señora muy respetable decidió que su sobrina estaba embrujada y traía mala suerte a la familia, y la exorcizó quemándola viva.

Telegráficamente

  • El sueldo normal de un trabajador indio es de unos ciento veinte euros mensuales.
  • Tal como hacían los médicos ibéricos, los indostanos de las clínicas privadas van como locos practicando cesáreas innecesarias a pesar de sus muchos efectos secundarios.
  • Demostrado científicamente: En Delhi encontraron el peligroso “ecoli” en las manos del 11% de los camareros de los restaurantes de lujo, en el 47% de los “normales”, y en el 84% de los callejeros.
  • Si deseas adquirir una motocicleta, debes presentar el carné de conducir, porque hay millones de conductores indios que no lo tienen.
  • Nos quedamos cortos al asegurar que la India parece otro mundo. ¿Un nuevo ejemplo? Una lavadora (de ropa) no tiene el menor parecido con las del resto del mundo.
  • Soy el “extranjero” más veterano de los que corremos por estas junglas (también son extranjeros quienes provienen de otras partes de la India).
  • Nueva ley cinematográfica indostana: Cada vez que un actor fume en la pantalla deberá aparecer un letrero inmenso que advierta de los males que provoca tal vicio; lógicamente deberían hacer lo mismo ante el consumo de alcohol, de fritangas, hamburguesas y pasteles, y también cuando aparezca un atasco de tráfico con cientos de vehículos humeantes. “Respirar puede matar”.

Mira lo que pienso

  • Dando por sentado que cuando tomamos la palabra lo estamos haciendo asimismo con el protagonismo, debo suponer que solamente hablamos de los demás al no tener nada interesante que contar acerca de nosotros mismos; y que, de forma parecida, los criticamos intentado decir sutilmente que nosotros los haríamos mejor.
  • Al no comprender una lengua y no ser engañado por sus jugadas de distracción, puedes observar mucho mejor a las personas, su mímica y su comportamiento (comprobadlo viendo un película sin sonido).
  • He decidido no comprar ningún producto chino, pero solamente lo he logrado al no adquirir absolutamente nada.
  • Disponemos de muy pocas letras para crear billones de palabras que tienen diferentes significados en unas y otras lenguas, y si digo “mal” encontrándome ante un castellano, un tudesco y un indostano, cada uno pensará en una cosa distinta.
  • Es muy interesante observar a través de las películas cuál es el punto de vista del director o la directora acerca de los miembros del sexo opuesto.
  • Generalmente la belleza de un rostro se acompaña de la armonía de sus rasgos, pero hay casos en que ésta brilla por su ausencia (como la actriz francesa Cotillon), y el resultado, quizás por ser caóticamente único, es todavía más maravilloso.
  • ¿Solamente si se ha demostrado científicamente? ¿Existían las vitaminas (etcétera, etcétera…) antes de que se demostrase científicamente su existencia? ¿No existe la energía intelectual que nos sobrevive después de la muerte?
  • Solamente descubres realmente quién eres al enfrentarte a un peligro, pues es en ese momento cuando adviertes que, debido a la sorprendente rapidez de tus piernas, deberías haberte dedicado al atletismo.

Y esto es todo por hoy, mis queridos papanatas. Bom Bom.

La crónica cósmica, de Nando Baba
La crónica cósmica, de Nando Baba
Show CommentsClose Comments

Leave a comment

Send this to a friend