Relato divergente. Namasté. Umm, namasté

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“Namasté”.

“Umm, namasté”.

“Hace una mañana preciosa”.

“Sí, la tormenta de ayer limpió el aire de humo y polvo”.

 “¿Estás sola?”.

“Eso parece, ¿no?”.

“Quiero decir que si tienes pareja?”.

“Uy, uy, pero qué rápido vas”.

“La vida es corta y no es cuestión de perder el tiempo”.

“Pues no, no tengo pareja; pero todavía soy muy joven y estoy bien así”.

“Con lo guapa que eres, supongo que no será porque andes faltada de pretendientes”.

“Umm”.

Relato divergente. Nmasté. Umm, namasté.“Me he fijado en ti de lejos porque tienes un cuello precioso y unos ojos muy expresivos”.

“Y tú tienes mucha labia”.

“Eso dice mi madre”.

“No eres de Katmandú, ¿verdad? Pues no recuerdo haberte visto nunca”.

“Estoy seguro que si me hubieses visto te acordarías de mí”.

“¡Ja!”.

“Soy de Patan, y más concretamente de Pashupatinath. Sólo ayer decidí darme un garbeo hasta aquí”.

“¿Por qué?”.

“¿Por qué, qué?”.

“¿Por qué te fuiste de Pashupatinath? ¿Acaso las jovencitas de allí no te hacían caso?”.

“¡Al contrario, las tenía a todas locas! Pero creo que es importante viajar un poco. Además, si no hubiese venido no te habría conocido a ti”.

“Y ahora me vas a decir que en cuanto me has visto has sabido que habías hallado a tu media naranja”.

“¡Uau, aparte de ser las más guapa, ahora resultará que tienes poderes mentales, porque me has quitado las palabras de la boca”.

“¡Ja, vaya un caradura!”.

“Caradura lo era hasta hace un ratito, pero en este momento sólo soy un pobre enamorado que se rinde ante una diosa como tú”. 

“Caradura y con un palique imparable”.

“Si me pides que me lance bajo el primer coche que pase, lo haré con gusto porque, para mí, tus deseos son órdenes”.

“Estoy segura que si viniese mi hermano desaparecerías por ensalmo”.

“Puedes estar segura de que no, porque no ando corto de valor. Y si quien viniese fuese tu padre le pediría permiso para cortejarte”.

“Mi padre no vendrá porque falleció cuando hubo el Gran Terremoto”.

“Lo siento”.

“El pobre murió aplastado al desplomarse el mayor de los templos de la Plaza Durbar, pero el resto de la familia nos pusimos a salvo justo a tiempo”.

“En Pashupatinath hubo pocos daños y no creo que muriese nadie. Mi madre dice que nos protegió Shiva”.

“¿Por qué?”.

“Porque Pashupati es la apariencia de Shiva como protector de los animales”.

“Cuántas cosas sabes”.

“Sí, soy un tipo con un poco de cultura. No como esos que corren por aquí moviendo el trasero, que no habrán entrado nunca en una biblioteca”.

“Yo nací en un desván del Palacio Real”.

“¡Caray! Así que podría decirse que perteneces a la realeza”.

“¡Ja, más o menos!”.

“Oye, ¿qué te parecería si fuésemos a dar una vuelta hasta Swayanbunath?”.

“¡Queda muy lejos!”.

“Que va, llegaremos en poco rato”.

“Sería peligroso porque el cielo está lleno de águilas”.

“¡Ja, esas tienen muchas alas y poco cerebro! Además, somos más rápidos que ellas y, de ocurrir algo, yo te protegería!”.

“Estás un poco loco y empiezas a caerme simpático”.

“Umm, me parece que terminaremos teniendo muchos hijitos”.

“Me temo que sí”.

“¿Vamos?”.

“Vamos”, dijo la joven paloma emprendiendo el vuelo tras su enamorado mientras pensaba:

“¡Que bien vuela! Definitivamente creo que vamos a tener muchas palomitas”.

Y fueron felices, pero no comieron perdices, sino el maíz que les daría la gente que visitaba la Plaza Durbar.

RELATO DIVERGENTE, de Nando Baba
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