China no es solo uno de los países más grandes y poblados del mundo; también es de esos destinos en los que no compensa viajar sin el seguro resuelto. Uno podría pensar que, siendo la nación de origen comunista más importante del mundo, el sistema sanitario chino debería gozar de las bondades de un gran estado social.

La realidad es que la sanidad china funciona bien y en las grandes ciudades hay hospitales de muchísimo nivel, pero eso no quiere decir que caer enfermo allí vaya a salir barato ni que moverse por el sistema sea sencillo cuando viajas por libre.
Y por eso mismo, un seguro de viaje para China es de esas cosas que yo dejaría resueltas antes de subir al avión.
Sí, yo lo llevaría sin dudar. Si viajas a China como turista y no tienes un seguro de viaje, vas a tener que pagar el cien por cien de tus gastos médicos en caso de que tengas que ir a un hospital. Y ahí da bastante igual que acabes en uno público o en uno privado, porque en los dos puedes llevarte una factura seria.
Por ejemplo, si necesitas pasar una noche en un hospital chino del Gobierno, la habitación de cuidados puede rondar los 400 dólares sin incluir medicinas, tratamientos o doctores. Y si acudes a un centro privado, el coste será muchísimo más elevado.
Cuando ves esto, el precio del seguro deja de parecer tan alto. De hecho, para un viaje así tiene mucho más sentido contratarlo con tiempo y aprovechar el descuento de IATI antes de plantarte allí y descubrir, justo cuando menos te conviene, lo caro que puede salir acabar en un hospital en China.
Yo no me la jugaría. No en un país tan grande, tan poblado y con una sanidad que, siendo perfectamente válida, puede complicarte bastante las cosas si te toca entrar sin cobertura y sin nadie que te eche una mano.
Para un viaje así, yo me iría con IATI. No porque toque colocar una marca, sino porque en China tiene todo el sentido llevar un seguro que te cubra bien los gastos sanitarios, que no te obligue a adelantar dinero de tu bolsillo y que te quite de encima buena parte del lío si surge una urgencia.
Al final, el problema aquí no es que falten hospitales ni que la sanidad china sea mala. De hecho, dispone de la última tecnología y en las grandes ciudades no faltan centros de mucha calidad.
El problema real para un viajero es otro: tratamientos caros, distancias enormes, hospitales públicos donde el entendimiento con el personal puede ser realmente complicado y una medicina privada muy cómoda, sí, pero bastante más cara que la ofrecida por el Estado.
Y en ese contexto, a mí me parece bastante más sensato ir cubierto con IATI que intentar improvisar sobre la marcha.
En China el seguro no me parece un trámite. Me parece una de esas decisiones que agradeces de verdad si el viaje se tuerce y te toca resolver algo tan poco glamuroso como una urgencia médica al otro lado del mundo.
Si necesitas atención médica en China, lo primero que conviene saber es que no te vas a encontrar un panorama desastroso, pero tampoco uno especialmente cómodo si vas por libre.
Los hospitales públicos chinos son bastante buenos y han mejorado una barbaridad en los últimos años, pero para un turista tienen dos pegas muy claras: las esperas y el idioma.
En muchos centros públicos no se habla inglés y, si no tienes a alguien que te ayude con la traducción, entenderte con el personal puede convertirse en un problema añadido justo cuando menos te apetece.

La parte privada cambia bastante la película. Los hospitales privados chinos suelen estar en las grandes ciudades, trabajan con estándares internacionales, no suelen tener esperas y a nivel de comodidad son casi como hoteles de alta gama.
Además, los centros médicos privados en China hablan en inglés y pueden hacerte informes que luego necesites a tu regreso. Por eso son los más utilizados por los extranjeros residentes y también la opción más llevadera para un viajero que necesita resolver algo rápido y sin complicaciones extra.
Lo normal, si algo ocurre, es que todo pase en ciudades como Shanghái o Pekín, que son también las dos grandes puertas de entrada al país. En Shanghái no escasean los centros médicos de primera y hospitales como Shanghai United Family Hospital o Jiahui International Hospital están muy orientados a atención internacional.
En Pekín, un centro público como el China-Japan Friendship Hospital tiene muy buenos profesionales y equipamiento de primera, pero si tu seguro te permite ir a hospitales privados, opciones como Beijing United Family Hospital u Oasis International Hospital te lo pondrán bastante más fácil.

Y ahí está, en el fondo, la razón de llevar seguro: no porque en China no te vayan a atender, sino porque con seguro te ahorras justo la parte más complicada del problema.
Puedes optar tanto a centros públicos como privados, evitar facturas imposibles y no depender de si justo das con alguien que te traduzca, de si te toca esperar durante horas o de si en mitad del lío además tienes que ponerte a pensar cómo demonios pagas todo aquello.