Viajar por Palestina en bicicleta

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Esto se trata de cumplir nuevamente un sueño. Tener la oportunidad de vivir en mi propia carne lo que sucede en territorio ocupado. Ahora sí, sin que nadie me lo cuente, sin permitir que un medio de comunicación me muestre lo que le interesa. Palestina está en boca de muchos y a la vista de unos pocos. Mi expectativa es compartir experiencias con árabes y conocer su visión, intimar con colonos israelíes y crear conciencia sobre la basura con ambas partes de esta historia.

Fuera de expectativas, lo que sucede, es más bien una aventura en la carretera, donde a lo largo del día ocupo toda mi energía en el camino. Cada minuto requiere una mente firme y cuerpo alerta para desenvolverse en este medio.

Restos bélicos en un lado de la carretera de combates anteriores.
Restos bélicos en un lado de la carretera de combates anteriores.

Como preparar mi viaje por Palestina

Nunca antes había resultado tan difícil recabar información sobre un lugar al que quiero viajar como ahora, Palestina. Obtener información referente a viajar por aquí, turismo y de más, es algo imposible.

Palestina tiene varias ciudades sagradas para los católicos. Esta Belén, lugar donde nació Jesús, Jericho, la ciudad más antigua del mundo, con indicios de asentamientos en ese lugar que datan de más de 10.000 años de antigüedad, también tiene muchas referencias en la biblia, lo que la convierte en un punto turístico en Cisjordania. Y por último Jerusalén, ciudad clave para los judíos, al tener parte del Templo de Salomón, que fue el santuario principal del pueblo de Israel y contenía en su interior el Arca de la Alianza, el candelabro de los siete brazos y demás utensilios empleados para llevar a cabo el culto hebraico en tiempos de la Edad Antigua.

Jerusalén también es un enclave sagrado para los musulmanes, ya que contiene la cúpula de la roca, tercer lugar más sagrado para el islam, después de la Meca y medina. Por último se encuentra también la Iglesia del Santo Sepulcro: Allí está el Calvario donde fue crucificado Jesús, así como el «Sepulcro del Salvador». Es el lugar más santo del cristianismo.

Todo esto hace que sea un enclave explosivo para que no exista una estabilidad en esta ciudad ocupada, tan deseada por todas estas comunidades religiosas.

Judío rezando en el muro de las lamentaciones en Jerusalen
Judío rezando en el muro de las lamentaciones en Jerusalén

En definitiva, quien quiera viajar a «Palestina» o también llamada «Cisjordania», estos son los únicos puntos donde uno puede encontrar información, concertar tours o visitas guiadas y los únicos lugares donde existen alojamientos en este territorio.

Las zonas A, B y C

Todos ellos se encuentran relativamente cerca el uno del otro, en el sur del territorio. Yo me encuentro en el norte, a con casi 200 km. Esta zona no recibe extranjeros habitualmente, nadie la viaja por placer, ya que este territorio está dividido de tal manera que se convierte en una de las zonas más conflictivas e inestables del planeta. Lo tienen dividido en tres áreas, llamadas A, B y C.

  • La zona A, está controlada por administración Palestina, una estructura muy pobre y establecida de manera precaria para asegurar estabilidad dentro de territorio A.
  • La zona C está controlada por las fuerzas de seguridad Israelíes.
  • Y la zona B, son zonas en las cuales operan ambas partes.

Parece un gallinero desordenado, pero así es como funciona el relativo orden aquí.

Aunque en el mapa Cisjordania aparezca como un trozo de tierra entre Israel y Jordania, y pareciera ser un estado legítimo palestino, en realidad los lugares únicamente administrados por Palestinos (zona A) se limitan a núcleos urbanos y pueblos con sus respectivos campos de cultivo limitados. La gran parte de las carreteras pertenecen al grupo C.

Puntos de control militar israelí hacen presencia a lo largo y ancho del territorio palestino, por no olvidar los asentamientos ilegales en zonas dudosamente A o C. Desde que se acordara el acuerdo de Oslo en 1993, que trazaba la línea de división entre árabes e israelíes, otorgando tierra a Palestinos para establecer un estado oficial, nunca se cumplió como se estipuló.

Los Israelíes colonizan estratégicamente zonas con los mejores recursos naturales en tierra palestina (según el acuerdo de Oslo). Palestinos segregados en zonas que se asemejan a un asedio. Y todo esto ocurre de manera libre, mientras las naciones unidas, israelíes, palestinos y la comunidad internacional árabe, no se ponen de acuerdo.

Obras para la expansión de un asentamiento Israelí en territorio palestino. Máquinas y armas.
Obras para la expansión de un asentamiento Israelí en territorio palestino. Máquinas y armas.

¿Será por todo esto que no encuentre información para poder preparar mi ruta en bicicleta?

Por el contrario, todo lo que he podido recabar han sido advertencias dramáticas que le hacen pensar a uno en no andar por ese lugar. «Evite salir de los núcleos turísticos». «No viaje en solitario.» «No tome transporte público.» «Evite aglomeraciones de gente.» «No este en la calle más tarde del atardecer.» «Existe presencia terrorista en la zona que actúa contra extranjeros.» Y con semejante dosis de miedo, dejo de intentar recabar información.

Parece ser que debo parar de leer recomendaciones en internet porque no me aclaran nada, y por el contrario me están generando inseguridad. Si mi plan es atravesar Palestina en bicicleta y en solitario, andar por la carretera cagado de miedo es lo último que necesito.

Señal que anuncia la entrada a población Palestina advirtiendo y prohibiendo la entrada a israelíes.
Señal que anuncia la entrada a población Palestina advirtiendo y prohibiendo la entrada a israelíes.

Me quedo con comentarios y recomendaciones de los israelíes, que al contarles mis planes la reacción más común ha sido decirme que estoy loco, pero que estaré bien, los palestinos son buena gente, aunque conducen como verdaderos kamikazes.

Todos los Israelíes conocen de primera mano Cisjordania pues cuando ejercen como soldados en el servicio militar una de las tareas por las que todos pasan es ir a detener gente allí. Al parecer, el estado de Israel no toma riesgos dejando que militantes del grupo terrorista «Hamas» operen dentro de esta zona, y las detenciones (a menores de edad incluidos) y sus respectivas interrogaciones, hacen que tengan cierto control sobre posibles estructuras terroristas. Esta es otra problemática que los palestinos sufren por parte del estado de Israel, la presión y el miedo genera más odio entre ambas partes, y lo que se utiliza para asegurar posibles actuaciones terroristas alimenta el hambre de venganza del pueblo palestino.

Entrada a Palestina

Chen y Merab me habían vuelto a abrir las puertas de su casa, cerca de la frontera, desde la cual se ve la valla que separa Israel de Palestina, una horrible valla oxidada con alambre de espino, que se extiende hasta donde alcanza la vista en este paisaje de colinas color tierra y separa todo el territorio.

Chen ha sido comandante durante 30 años y me armó de confianza. La carretera por la que he decidido cruzar el seudo-país atraviesa el valle de Jordania, hasta llegar al mar Muerto. Esta carretera es en su totalidad territorio C, aunque oficialmente, según Naciones Unidas, debería ser territorio únicamente palestino. En sus costados habitan colonos Israelíes en sus asentamientos.

Cruzar la frontera fue realmente fácil, ningún soldado me paró, de hecho querían saber si mi linea de teléfono de una compañía israelí funcionaría dentro del país, así que tuve que acercarme a la parte contraria desde donde entran de Palestina a Israel para poder preguntarle a alguien. Y así, sin ninguna respuesta, porque no tenían ni idea, entre en Palestina.

La carretera 90

La famosa carretera 90. Es la carretera más baja del planeta, ya que en su trayecto, llega hasta el mar muerto que se encuentra a 450 metros por debajo del nivel del mar. También es la carretera con más accidentes en esta parte de Oriente Próximo. Podría añadir también que puede ser la carretera con más presencia militar, ya que a cada rato la recorren todo tipo de vehículos militares, camiones con soldados y hasta vehículos remolcando misiles gigantes.

Aviones de guerra y helicópteros también hacen presencia en el cielo continuamente. Que escena tan peculiar la de una persona pedaleando una bici con un remolque en tan remoto lugar, y cuando me preguntan y yo les cuento que recojo basura nadie acaba muy bien de entender qué carajo hago ahí.

Jóvenes soldados en un puesto de control militar. En cada control me invitan a café o comer y comparto agradables conversaciones con la juventud armada.
Jóvenes soldados en un puesto de control militar. En cada control me invitan a café o comer y comparto agradables conversaciones con la juventud armada.

El desierto

En la primera etapa el paisaje cambió drásticamente, donde aquellas colinas con campos de olivo dan lugar a un paisaje árido y seco. Las colinas son ahora de color tierra con escasa vegetación y los pueblos están completamente distanciados a lo largo de la carretera.

Voy atravesando asentamientos israelíes que más bien parece la imagen de una película post apocalíptica zombie. Estos asentamientos están rodeados por vallas altas, varias líneas de alambre de espino, cámaras de vigilancia y militares 24 horas custodiando la seguridad de estos colonos.

Seguridad militar en el asentamiento donde también me invitan a comer con ellos.
Seguridad militar en el asentamiento donde también me invitan a comer con ellos.

Al atardecer, mientras iba divisando un lugar en este paisaje tan único donde acampar y pasar la noche, estaba pasando en frente de un asentamiento y un coche se paró a mi lado, bajó la ventanilla y me preguntó, -¿Eres Mario?.

¡Y menos mal!, porque andaba medio preocupado con la tarea de dónde pasar la noche y ahí estaba esta señora que, caída del cielo y misteriosamente, me conoce.

Era Avital, una amiga de otra señora que me acogió días atrás en Israel y que al parecer le habían contado de mi aventura. Las cosas siempre pasan por algo, y el universo siempre provee cuando uno necesita. La seguí y crucé el control militar de su asentamiento sin pensarlo dos veces.

Aquella primera noche la pasé dentro uno de esos asentamientos, con una familia judía, tranquilo y en la paz que proporciona tanto despliegue de seguridad. Bien sea en territorio Israelí o en estos asentamientos, estas personas son realmente hospitalarias conmigo. Tratan a los invitados de una manera tan servicial y amable que me duele sentir que en realidad estoy en el bando de los malos, en lo que a temas políticos se refiere, o eso es lo que durante el día de hoy he sentido.

Cada vez que salgo de casa de alguien que me ha hospedado, me cargan de comida para llevar en mi camino; Tahini, pan pita, galletas, arroz, dátiles…

Proyecto

Otro día más amanece, me siento afortunado y sigo pedaleando Cisjordania, rumbo al sur, calculo que tendré al menos 3 días más hasta llegar al mar muerto. Tres días por una carretera épica. Y, aunque no tengo plan, siempre estoy dispuesto a parar y hacer cosas si es que surgen.

Atravieso pueblitos Palestinos, me paro, me tomo un café, hablo con la gente, intentó forzar que la magia aparezca y que alguien me siga el juego. Quiero que alguien me hospede, meterme en sus casas, ver qué comen los palestinos, cómo hablan, qué piensan, cuál es su visión respecto a la vida y sus historias personales.

Quiero hablarles de lo que yo hago, quiero parar tranquilo en algún pueblito y hacer una jornada de limpieza, que me ayuden los niños. Pero eso no sucede. No encuentro a nadie que tenga un inglés suficientemente fluido como para ir más lejos de la típica pregunta «de dónde soy».

Una imagen subrealista, como otras muchas a lo largo del recorrido, que convierte esta ruta en un escenario épico.
Una imagen surrealista, como otras muchas a lo largo del recorrido, que convierte esta ruta en un escenario épico.

No recojo basura. No tengo nada que hacer con ella, no hay dónde depositarla. La carretera va acompañada con una línea de desperdicios que se acentúa al pasar por poblaciones árabes. En las poblaciones la gente la quema, y una vez más, se me hace muy grande la tarea.

Acampo en el desierto, sigo bajando. Me siento impotente y sin ideas para poder hacer acciones para el proyecto. Cargo varias bolsas de basura en el remolque que voy paseando a lo largo de la ruta sin tener donde tirarla.

No pasé por ninguna ciudad grande de Palestina, como Nablus, Ramallah o Jericho. Para acceder a cualquiera de ellas debía de salir de la carretera 90, a 400 metros por debajo del nivel del mar, y subir empinadas carreteras de montaña arrastrando mi pesada bicicleta a lo largo de muchos kilómetros.

El paisaje me cautiva todo el rato, esos barrancos, cañones, desiertos… Siento que quiero seguir por la famosa «highway 90» hasta llegar al mar muerto.

90 highway
90 highway

Un último control militar bloquea la carretera indicando el final de Palestina. El mar Muerto queda por fin a mi izquierda. Pasando esa frontera militar, puedo ver desde la carretera una playa hermosa, y logro ver tiendas de campaña.

Bienvenido al campamento hippie del mar Muerto. Al menos una docena de personas viven ahí todo el año en chozas hechas de cualquier cosa que encuentran. Aquí voy a descansar por unos días, maravillado de la magia de estas aguas saladas que me hacen flotar. Embadurnado de barro al sol y conociendo otros viajeros que andan también conociendo Oriente Medio.

Increíble imagen del mar muerto y chavolas de sus habitantes.
Increíble imagen del mar muerto y chabolas de sus habitantes.
8 Comentarios
  1. Carlos Verdú dice

    Brutal experiencia! Es fascinante leer tus experiencias aunque estaba muy al dia siguiendote en Instagram. Te seguiré siguiendo y aprendiendo de otras culturas y formas de vida. Me encanta ver tu punto de vista desde mi trabajo, mi casa… es como estar allí.
    Cuidate y mucho y que sigas igual de bien!
    Un fuerte abrazo desde España.

    1. bicyclean - Mario dice

      Muchas gracias amigo mío! Me llena de motivación saber que mis historias te hacen vivir por un momento lo que yo vivo. Gracias por comentar y un abrazo muy fuerte

  2. Ana María, Bournemouth dice

    Bravo Mario! Me encanta leerte, y creo q estás haciendo un trabajo genial! Animo y a seguir coincienciando! Por cierto, si vienes por Dubái, estás más que invitado a mi casa.

    1. bicyclean - Mario dice

      Te tomo la palabra Ana, y muchas gracias por los ánimos, ojalá se contagie esta onda de cuidar la pacha para darle oportunidad a la naturaleza a que este en paz de nuevo

  3. Miguel Angel dice

    Ánimo campeón,siempre iranzo

    1. bicyclean - Mario dice

      Muchas gracias! A seguir luchando!

  4. Cristian dice

    Felicidades!!
    Que genial experiencia!.
    Temerario! Creo q no lo haria solo!.
    Eres muy valiente.
    Buen artículo

    1. bicyclean - Mario dice

      Muchas gracias, me alegro que te guste la crónica. Me falta decir que pese a todo, me sentí bastante seguro. Tanta presencia militar me hacía no sentirme aislado y siempre teniendo en cuenta que el conflicto nada tiene que ver conmigo. Recomiendo esta aventura a cualquier intrépido que Le gusten las emociones fuertes.

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