¿Cómo afectará la crisis del coronavirus a la fauna salvaje?

Pangolín
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En la era de la información y las redes sociales, vivir una pandemia que requiere el aislamiento de buena parte de la población nos sobreexpone a una avalancha de información. Habrás leído ya decenas de artículos sobre cambios en cuanto a protocolos, devoluciones de dinero, teletrabajo, desinfección y los desafíos económicos que plantea el parón que supone el COVID-19.

Pero… ¿cómo se vivirá esta crisis desde el otro lado? No hablo desde el bloque de edificios de enfrente, me refiero en esos parques naturales que hemos abandonado para recluirnos. ¿Cómo afectará la crisis del coronavirus a la fauna salvaje?

Coronavirus y tráfico de fauna silvestre

El origen del covid-19 aún no se tiene del todo claro, mientras bulos y teorías conspiratorias no hacen sino enturbiar lo que sabemos a día de hoy. Lo cierto es que a día de hoy el origen es incierto, pero las mayores evidencias señalan un origen en el consumo y tráfico de fauna salvaje.

En concreto son varios los virus de esta familia que han sido detectados en murciélagos y pangolines, dos especies frecuentes en los mercados asiáticos de fauna silvestre. A día de hoy, los investigadores sospechan que el origen está en la adaptación de coronavirus presentes en animales salvajes, ya sea dentro del hospedador animal o en la especie humana, mientras que el escenario de arma biológica o fuga de laboratorio queda relegado a las películas de ciencia ficción.

Pangolín
Pangolín

No resulta sorprendente, las enfermedades zoonóticas (aquellas que compartimos humanos y animales) son una de las mayores preocupaciones de la OMS, y algunas de ellas, como la rabia, presentan una alta mortalidad contra la que se lleva luchando décadas. No es de extrañar que la CDC americana calcule que de cada cuatro enfermedades emergentes de reciente aparición en la población, tres provengan de animales.

Los animales salvajes recuperan el terreno

No es de sorprender que ante los numerosos países que han decidido confinar a gran parte de la población, la fauna silvestre esté reaccionando a ello. En un entorno donde el ser humano y la fauna interaccionan cada vez más, la drástica reducción de transeúntes afectará de diversas maneras a la fauna silvestre.

Jabalí
Jabalí

Estoy seguro de que en un futuro tendremos datos curiosos sobre como el confinamiento ha cambiado la conducta de la fauna, gracias a los diversos animales radiomarcados o cuyos desplazamientos son registrados de otras formas, como el uso de cámaras de fototrampeo. A día de hoy nos tenemos que conformar con algunos datos anecdóticos que se ven en las redes.

Un ejemplo claro son los jabalíes, unos animales que durante los últimos años se han ido adentrando en ciudades como Barcelona. Al estar las personas recluidas en su casa, los jabalíes están más atrevidos que nunca y parecen estar adentrándose en la ciudad en busca de alimento.

Esta mayor presencia de animales salvajes en las ciudades ocurre especialmente con los animales oportunistas que aprovechan los desperdicios del ser humano. El problema es que muchos animales se han acostumbrado a un pertrechamiento que en la situación actual no se está dando.

Un ejemplo claro son los famosos ciervos de Nara (Japón) o las numerosas poblaciones de macacos y otros primates que habitan países como Tailandia, dando lugar incluso a batallas campales por la escasez de provisionamiento.

Macacos
Macacos

Por ello, es importante insistir de nuevo en la importancia de por qué no debes alimentar animales salvajes en tus viajes, ya que ahora muchos de estos animales alimentados por los turistas actualmente no tienen alimento al que recurrir.

En poblaciones de animales salvajes de ambientes menos humanizados, es probable que la ausencia de excursionistas y otras molestias humanas hagan a la fauna cambiar su conducta y rehabitar, al menos de forma temporal, espacios que le fueron arrebatados.

Una salud, un planeta

No son momentos para sembrar desinformación, aventurarse a señalar errores o culpables. Sin embargo, tal vez este parón sea apropiado para ponernos a reflexionar sobre cómo todo está más conectado de lo que creíamos, y de cómo la fauna silvestre no solo está conectada con nuestra salud en una única dirección.

Como comentaba al principio del artículo, son muchas las enfermedades emergentes que afectan al ser humano y que tienen un origen animal. Sin embargo, esto no ocurre solo en una dirección. Tras el probable salto de este virus desde a fauna silvestre al hombre, ahora se teme el paso a otras especies animales.

La principal preocupación, además de los animales domésticos con los que convivimos, es el contagio a ciertas poblaciones de animales salvajes amenazadas. Los primates compartimos muchas enfermedades respiratorias, por lo que la aparición del COVID-19 ha causado el cierre al ecoturismo de animales como los míticos gorilas de montaña de Virunga.

Gorila
Gorila

La transmisión de enfermedades infecciosas ocurre en ambas direcciones, y se ve afectada por muchos factores. En concreto, la cada vez mayor explotación que el ser humano realiza de su entorno está fomentando un mayor contacto con animales con los que nunca habíamos tenido cercanía, lo que probablemente se relacione con un aumento en transmisión de enfermedades.

El tráfico ilegal de especies es uno de los más potenciales peligros en cuanto a la transmisión de enfermedades emergentes de fauna silvestre. Mercados de fauna como el de Wuhan son un caldo de cultivo perfecto, con decenas de especies distintas hacinadas y consumidas en malas condiciones de higiene.

De igual manera, la explotación turística en esta clase de países también es un riesgo para la aparición de enfermedades emergentes. No es de extrañar que China haya prohibido el consumo de fauna silvestre y su tráfico debido a la crisis del coronavirus.

Esto es solo una pequeña muestra de que el tráfico ilegal de fauna no es solo un problema de conservación, la salud de nuestros ecosistemas y de la fauna silvestre afecta a la salud tanto de los animales bajo nuestro cuidado como de la propia especie humana. Ser conscientes de cómo estamos conectados con otros animales no solo es una gran enseñanza, probablemente también sea una de nuestras mejores bazas para protegernos contra este tipo de enfermedades.

Contexto salvaje, de Eugenio Fernández
CONTEXTO SALVAJE, de Eugenio Fernández

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