Es difícil clasificar a la ciudad antigua de Dali en Yunnan. A nivel histórico es preciosa, pero no llega al nivel de su vecina Lijiang. Puede argumentarse que eso se compensa en que es menos turística, pero tampoco está exenta de cierta masificación. Y sin embargo Dali es una ciudad muy recomendable en una ruta por Yunnan. Incluso para un par de días.

No puede obviarse que parte de la comodidad de Dali es que es una bella pausa entre Kunming y Lijiang. En el pasado, uno de sus fuertes era su escaso mercado turístico. Pero no es así en la actualidad. Ahora mismo el trajín de visitantes y curiosos es enorme, y hay una industria cargada de bares y tiendas para ello. Aunque hay algo que merece mucho la pena en Dali. Sus alrededores.
En muchas guías de viaje con unos pocos años es posible leer que Dali es la ciudad antigua de Yunnan que resulta más amable. Ante todo cuando se refiere al volumen de turistas. Desgraciadamente, eso ya ha cambiado bastante.

Está lejos del ajetreo y la masificación de Lijiang, pero su centro histórico está plagado de bares con neones, comercios con souvenirs y centros de fotografía para que el personal se disfrace y se les retrate profesionalmente. Retoques de belleza incluidos.

Lo más interesante de Dali es que no se trata únicamente de disfrutar de la ciudad antigua. Sino que toda la zona ofrece algo por ver y experimentar. La urbe, no obstante, tiene también su punto. Se encuentra en el corazón histórico de Yunnan, encajada entre las montañas de Cangshan y las aguas del lago Erhai. Esto la vuelve bastante icónica.

Su pasado imperial está ahí, y muestra con orgullo cómo fue capital del reino de su mismo nombre. Hoy en día, impresiona por sus murallas centenarias y la distintiva arquitectura de la minoría étnica Bai.

Quizás la proliferación de negocios turísticos le resten magia. Hay sapos dorados en los que poner billetes por superstición, tiendas de propaganda comunista, puestos de disparar balines contra globos al estilo de una feria y ante todo muchos disfraces y fotos. Pero hay algo innegable, y es que la ciudad es preciosa.

Si además nos queremos plantear si incluirla en una ruta por Yunnan, la respuesta es muy favorable. Porque está a mitad de camino entre la capital de la región y la ciudad más turística, Kunming y Lijiang. Y sirve de lugar donde pasar un día al movernos entre ambas ciudades. El tren bala separa a ambas en unas dos horas de trayecto hacia cada una de ellas.
La idea de hacer una parada en Dali para pasar un par de días en un trayecto entre Kunming y Lijiang no solo es práctico para evitar largas estancias dentro de un tren. Sino porque la altura va ascendiendo conforme te acercas a Lijiang. Una estancia en Dali logra que el cuerpo se habitúe a la diferencia de presión.

Eso sí, hay que tener en cuenta que la estación de tren de Dali se encuentra en la zona moderna de la metrópolis, y no en la pequeña ciudad antigua. Por suerte hay un bus que por poquísimo dinero te lleva a ella, aunque el trayecto en Didi, el Uber chino, es de unos 50 yuanes.
La ciudad sin duda tiene mucho por enseñar. Pero bajo la premisa de que se trata de un lugar bastante masificado a nivel turístico.

Lo ideal es disfrutar de ella a pie como lo que es: una gran zona peatonal cargada de comercios y restaurantes. Hay muchos hoteles económicos y bien bonitos donde alojarse, que fueron previamente casas tradicionales. Como Jinbi Yayuan, a poca distancia de la calle central.

A la mañana es posible disfrutar de la ciudad antigua de Dali sin mucho ajetreo. Es fácil perderse por calles secundarias sin turistas, ver patios de arquitectura local y, por supuesto, toparte con muchísimos cafés. La calle central, en cambio, es un amasijo de gente. Aunque a la noche satisface a quienes buscan música y tomar algo.

¿Vale la pena ir a Dali para quedarse solo en la ciudad antigua? Para nosotros sería una experiencia algo descafeinada. Porque hace años era posible argumentar dicha decisión porque no había turismo. A día de hoy sí lo hay. No tanto como en Lijiang, pero es evidente.

Lo que más nos gusta a nosotros es disfrutar de los alrededores bellísimos de Dali. Y si es posible, en moto eléctrica china, las escúteres que pueden llevarse sin carné al estar consideradas como bicicletas.
Si nos fijamos en la cara más turística de qué hacer en Dali y sus alrededores, lo primero es sin duda dar una vuelta al lado Erhai. Se encuentra a menos de cinco kilómetros de la ciudad antigua, y lo ideal es acercarse en escúter eléctrica o en bicicleta, en caso de que la moto imponga respeto.

El lago puede recorrerse solo en vehículos ecológicos, y la escúter eléctrica encaja en ello como bicicleta asistida. El camino es bonito, aunque a según qué horas puede estar demasiado concurrido. Eso sí, la idea es hacer algún tramo nada más. Recorrer el lago entero sería una gesta de varias horas y muchos kilómetros. Y su belleza superior va desde la cara occidental hasta su noreste.
El monumento más excepcional junto a Dali es el de las tres pagodas en el templo Chongsheng. Se encuentra muy cerca de Dali y del lago Erhai. Lo curioso de este lugar -que se considera una atracción turística AAAAA en China- es que puede disfrutarse quizás más sin entrar en él.

Toda la zona de los alrededores ofrece unas vistas bellísimas, y el pueblo colindante es tranquilo y amable. Ideal para tomar un café sin el trajín del turismo. Las tres pagodas son más bellas en la distancia, y a nosotros nos gusta observarlas desde el Estanque de la Reflexión. No tiene pérdida, se encuentra justo delante.

Es ideal llegar tanto al lago como a las tres pagodas por la carretera 214. Y es sumamente sencillo en bicicleta o escúter. Como alternativa, el trayecto en Didi es barato y fácil también.

En su misma zona se encuentra uno de los atractivos turísticos de Dali: el teleférico Ximatan para subir a las montañas de Changshan, a más de 3.000 metros de altura. Para ver la inmensidad de esta cordillera es una buena opción, si bien hay mucha gente.
Lo esplendoroso en Dali surge cuando alquilas una escúter o una bici -las hay asistidas por motor- y te lanzas a la carretera 214. Y hay un lugar que gustaba mucho a los lugareños, pero al que curiosamente el turismo masivo no iba. Ahora, desgraciadamente, empieza a acercarse. Se trata de Fengyang Yichama Gudao.

Esta es una de las aldeas más bellas que uno puede encontrarse en Yunnan. Todas las casas conservan la misma estructura de muros de adobe y piedra local, y el tramo histórico de empedrado mantiene un aire rústico muy cautivador.

Hasta hace muy poco era una aldea sin visitantes. Pero su enorme belleza hizo que en ella se rodada una serie de televisión, y muy pronto empezó a llenarse de curiosos. Afortunadamente, está excepcionalmente lejos del jaleo de Dali. Así que el flujo de visitantes es bastante asumible.

Eso sí, desde el éxito de la serie han aparecido algunas cafeterías de diseño y unas pocas tiendas. Al menos mantienen el espíritu local. Y en realidad parar en Fengyang Yichama Gudao es ideal una mañana en la que aventurarse fuera de la ciudad antigua de Dali.
El plato fuerte en la ruta por las afueras de Dali está primero en la ciudad de Xizhou y después en la turística Shuanglang. Son dos paradas sumamente bellas. Pero ambas están masificadas, aunque con reservas.

Es fácil llegar a ambos destinos en Didi o taxi. Pero es más bello hacer el trayecto en moto o en bicicleta asistida. De esa manera lo de perderse por pueblos nada turísticos se convierte en una realidad. Las carreteras son amables y sin dificultad.

Hay dos carreteras para ir desde Dali hacia el norte. La principal es la nacional 214, que es sin duda la más directa y rápida. Ideal para ir en vehículo de motor o escúter eléctrica. Sus vistas son siempre hacia las montañas. Quienes vayan en bicicleta encontrarán más fácil la carretera paralela que bordea el lago. Tiene algún kilómetro más, pero cuenta con vías para las dos ruedas que la hacen mucho más segura.

A una velocidad moderada para este tipo de vehículos, tras algo más de media hora aparece la ciudad de Xizhou. Se trata de un pueblo bai con casas tradicionales, arrozales y un ritmo más humano que el centro de Dali.

Atención, tiene una parte turística masiva. Se encuentra donde llegan los autobuses, y desde allí hay un tren que la industria local insiste en que es necesario para ver Xizhou. No es real. Esa es simplemente la forma turística previsible. Puedes aparcar donde quieras y adentrarte en la ciudad.

Xizhou tiene una zona turística con hermosos puentes y canales. Pero también muchos rincones bellísimos con vida local. Se hace más llevadera y resulta real en comparación con Dali.

El otro gran destino bordeando el lago Erhai y a las afueras de Dali es Shuanglang, ya en la orilla oriental. Desde allí el lago resulta mucho más bonito, al poder verlo con las montañas de fondo. No obstante, Shuanglang está bastante más lejos de la ciudad antigua de Dali y la masificación es mayor, ya que el turismo local se acerca allí en autobuses.
En función de la ruta elegida, Dali puede ser una parada corta o una estancia de pocos días que resulte muy llevadera. En un día se quedar quizás muy justa la experiencia, pero más de tres puede restar días en otros lugares. A nosotros nos parece ideal una visita de dos días, ya sea haciendo una noche o dos.
Si solo tienes un día, trata de llegar lo antes posible en el primer tren de la mañana para estar en la ciudad antigua sobre las 10. De esa forma, puedes ir a visitar el lago Erhai y las tres pagodas, buscar una cafetería local y, al caer el sol, visitar la ciudad antigua de Dali.

Los dos días son lo ideal. Incluso es posible pasando una única noche. Tras llegar desde Kunming a la mañana, ese día puede dedicarse a las tres pagodas y a una pequeña ruta por el lago. A la noche la ciudad antigua de Dali se pone de gala y es más disfrutable. Para que al día siguiente se opte por una ruta que vaya hasta Fengyang Yichama Gudao y Xizhou. La opción de Shuanglang es optativa solo si se hace una noche más, aunque es factible tomar a las 18 horas un tren hacia Lijiang.

Una estancia de tres días en Dali abre otro abanico de opciones. Se puede mantener el plan inicial de los dos días señalados anteriormente, pero dedicar el tercero a las atracciones más turísticas, como puede ser subir en teleférico y llegar a Shuanglang. Sea como sea, dedicarle tiempo a Dali es una de las mejores decisiones que se pueden tomar al recorrer este rincón del suroeste de China.