Es normal que suene seductor lo de acercarse a la Ciudad del Fénix. Claro, con ese nombre, ¿quién podría resistirse? Pero ante todo, lo de viajar a Fenghuang en China es algo que en el pasado, dicen, engalanaba a tu alma. Esta ciudad histórica es sumamente bella y ofrece ideales imágenes de postal. Y quizás ese sea el problema. Que su estampa se ha manoseado tanto que ahora solo sirve para eso. Para la foto.

La que hace algo más de dos décadas era una de las ciudades más bellas del país y visitada por muy pocos, ahora mismo es un amasijo de negocios turísticos. De bares con música a todo trapo. Con shows nocturnos y, ante todo, pensada por y para la foto. Lo que se ve en las redes sociales sobre Fenghuang y su realidad a pie de calle es diferente. Aun así, es divertida y hasta merece la pena.
Hasta hace prácticamente nada, Fenghuang era un destino visitado única y exclusivamente por el masivo público chino. Pero el auge que ha tenido el país del dragón en los últimos dos años ha hecho que el turista busque otros sitios. Y ahí es donde aparece Fenghuang.

Porque la ciudad es un icono de la majestuosidad plástica de China. Si uno se queda con lo histórico, su estampa más reconocible es la de casas de madera sobre pilotes que se asoman al río Tuojiang. La imagen la mejoran muchos puentes de piedra, barcas estrechas y las colinas verdes que asoman al fondo. Fenghuang es pura postal y al anochecer luce espectacular. El pueblo parece sacado de un mismísimo escenario de teatro.

La apariencia, sin embargo, no es sincera. Cuando uno llega a la ciudad antigua de Fenghuang al atardecer se encuentra a infinidad de turistas chinos haciéndose fotos con vestidos tradicionales. Van arriba y abajo buscando la foto perfecta, el encuadre mágico que les dé una imagen del lugar que no sea la que uno puede ver fuera del objetivo de la cámara: que aquello está atestado de gente tratando de lucir bien.

Con la llegada del nuevo siglo, China se dio cuenta del potencial que tenían los pueblos ancestrales y las ciudades antiguas. Si se remodelaban y se vendían al turismo, con ello era posible desarrollar regiones a veces muy remotas. El caso de Fenghuang va más o menos por ahí. El de crear la ciudad vacacional perfecta sobre un destino ancestral.
Cuando alguien nos dice que ha visto fotos de Fenghuang en las redes sociales y que quieren visitar la ciudad no nos queda otra que avisarles. Sobre todo si han buscado información en las aplicaciones de inteligencia artificial que suelen obviar lo que se respira in situ en un lugar.

Pero al contrario de lo que alguno pueda pensar, nuestra idea no es decirle a nadie que no vale la pena ir a Fenghuang. Al contrario. Si no tienes problemas con el turisteo y todo lo que se cuece tras las cámaras, el destino es muy divertido. Pero, ¿por qué insistimos tanto con esto de las fotos?

Fenghuang es una de las ciudades ancestrales de China más masificadas. Es una pequeñísima ciudad que recibe la friolera de más de 12 millones de visitantes al año. Y el tipo de turismo que suele invadir el local es el que se conoce en el país como turismo previsible. Ese que sabe dónde se hará la foto, qué comerá y por dónde caminará. La alegría no está en conocer algo nuevo, sino en vivir lo visto en las redes sociales de otros.

Siendo sinceros, en Fenghuang hay patrimonio, vida local y herencia histórica. Pero lo más evidente son los numerosos restaurantes, los bares de copas, los karaokes y las tiendas de recuerdos. Pero lo que prima sin duda es el aparato organizado para hacerse fotos de época. La ciudad es tan bella que China organiza el cómo hacerse fotos.

Esto no es algo único del lugar. En todo el país se ve de manera escandalosa, pero aquí cobra otra dimensión. Hay más de mil comercios que ofrecen trajes tradicionales y servicios de fotografía que incluyen iluminación, maquillaje y retoque. Si te pones junto al que tira la foto y disparas a remolque con tu cámara, tus instantáneas quizás también sean muy buenas.

Antes esto era algo exclusivo del turismo chino y eran pocos los extranjeros que se animaban a ello. Pero este verano nos hemos encontrado a varios grupos de gente española posando y vistiendo los ropajes clásicos. Quizás es que pueda tener su gracia.
Algunos de los que llevan más de una década residiendo en China lamentan que lugares tan bellos como Fenghuang se hayan convertido en esta orgía fotográfica de postureo. Dicen que se ha matado el alma de lo que antaño fueron. Pero sus defensores explican que jamás lugares como Fenghuang lucieron con tantísima belleza. Y que el mercado turístico es un peaje más para poder maravillarse con el destino.
Motivos para ir a Fenghuang igualmente no faltan. Porque tras la pose perfecta de quienes se fotografían, la ciudad es muy divertida como ubicación familiar. Las gentes de China suelen ser bastante disfrutonas y los verás pasándolo bien más allá de la comedia de las fotos.

Al final hay algo que es innegable. Fenghuang es sumamente bella. Hasta con las tiendas de recuerdos. Caminar por la orilla o cruzar los puentes sobre el mar hace que te sientas bien. Los escalones de piedra para cruzar a ambos lados da una imagen preciosa de cómo las casas fueron levantadas. Y simplemente subirse a una terraza y tomar unas cervezas puede ser gratificante.

Algo que no suelen decir las guías turísticas es que en lugares como Fenghuang, como ocurre en Yangshuo o en Yunnan, los chinos están tremendamente amigables y festivos. Para muchos son sus vacaciones y quieren exprimir el tiempo al máximo, pero sobre todo van ligeros de obligaciones. Así que es muy fácil entablar conversación con ellos. En cualquier bar o restaurante seguramente puedas vivir situaciones que serían mucho más complejas en una ciudad grande.

Además de todo ello, un par de días perdiéndose por las calles interiores de Fenghuang a la noche es amigable. Hay puestecitos de comida, tiendas más pequeñas y rincones donde quizás puedas olvidar todo el turisteo.
Es cada vez más común que en un primer viaje a China los viajeros decidan incluir una parada en Fenghuang. Y nosotros lo vemos también como una buena opción solo si queda de camino a una ruta que recorra otros destinos. Un par de noches son más que suficientes antes de saturarse del postureo de las fotos.
En el pasado no era fácil acercarse a Fenghuang, pero ahora es terriblemente sencillo. La estación de alta velocidad Fenghuang Gucheng conecta con un gran número de grandes ciudades, y está cerca de otro clásico del turismo de masas chino, Zhangjiajie. Igualmente, queda muy cerca de Cantón.

Eso hace que Fenghuang sea una parada interesa como experiencia visual e incluso para disfrutar del esperpento que puede ser toparse con algo tan centrado en cómo fotografiar un lugar. Los bares también pueden ser divertidos, y los paisajes están ahí.

¿Una última recomendación en un viaje a Fenghuang en China? Salir de la ciudad antigua. Puede parecer contradictorio, pero es donde verás cómo vive la gente del lugar. Si buscas un buen restaurante, también será lo correcto. La grandísima mayoría de los que se ubican allá donde está todo el aparato turístico son de bajísima calidad. Pero nada más se sale de las murallas, en la ciudad común hay un gran número de lugares donde disfrutar de la picante cocina de Hunan, muy disfrutada en Fenghuang.