Uno de los calificativos más redundantes que recibe Indonesia es el de grandioso. Todo es enorme y sobrecogedor cuando hablamos de su naturaleza. No en vano el archipiélago de las 17.000 islas se sitúa sobre el cinturón de fuego del Pacífico. La tierra aquí ruge entre volcanes majestuosos. Es la Indonesia colosal. La que va más allá de la imaginación.

No solo son los volcanes y las islas sobre una frenética actividad sísmica. Hay abismos turquesa y amarillo como el del Kawah Ijen, o de pura ceniza como en Bromo. También se encuentran lagos gigantescos, selvas impenetrables y una biodiversidad que pone a prueba a Indonesia, un país al que se ha de denominar colosal.
Es imposible recorrer esta Indonesia de dimensiones mastodónticas en un único viaje, a menos que se disponga de todo el tiempo del mundo. Porque la Indonesia colosal obliga a escalar volcanes, penetrar en selvas o recorrer islas desérticas. Y sin embargo, quienes busquen naturaleza encontrarán en estos imprescindibles de Indonesia algo sumamente bello, además de enorme.
El gran titán de Indonesia es también uno de los más accesibles, si se tiene el suficiente tiempo. El monte Bromo se encuentra en el corazón de un parque nacional de estampa casi irreal, y que algunos tildan de marciana. Porque el Bromo es un volcán activo rodeado por un imponente mar de arena.

La extrema belleza del Bromo ha hecho que, a día de hoy, sea visitable con seguridad y sin problemas. Sobre todo a quienes quieran cazar el fastuoso amanecer desde lo alto de su cima. En esos momentos se ve claramente cómo columnas de humo brotan constantemente desde su cráter. Y a día de hoy existe una escalinata para llegar.
Para algunos, se trata del volcán más aventurero de Indonesia. Aunque ya no lo es tanto. Si decíamos que Bromo puede resultar marciano, adentrarse en el Kawah Ijen es directamente pura ciencia-ficción. Dentro del volcán hay una piscina de ácido sulfúrico rodeada de colinas de azufre. Encima hay gases tóxicos por doquier.

Hace una década, Kawah Ijen era un destino de aventura. Solo se adentraban en él trabajadores mineros en busca de azufre, y para llegar al volcán era necesario llegar al pueblecito de Sempol y, desde allí, encontrar a alguien que te llevara a las faldas del volcán. Bajar a su núcleo era decisión personal.

Actualmente, Ijen ha sido vendido al turismo. Se ha creado una política de entradas al volcán gestionadas por las autoridades, si bien se exige un certificado de salud y mascarilla obligatoria, pero las venden a cualquiera. Por un lado, el volcán se ha hecho accesible. Por otra, la experiencia ya no es de aventura. Y sin embargo es excepcional adentrarse en él.
Al igual que el monte Bromo y el Kawah Ijen, también en la isla central de Java se encuentra la meseta de Dieng, una enorme plataforma natural con un complejo donde se aloja el volcán en activo de Dieng. Muy cerca de Wonosobo, en el corazón de la isla, Dieng se encuentra a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, lejos de grandes centros de población. Su nombre significa algo similar al hogar de los dioses.

Se considera que Dieng es uno de los lugares naturales más especiales de todo el país. Allí es posible ver lagos minerales, pero también muchos cráteres volcánicos, templos e incluso un pueblo en sus alturas. Desde la cima hay una vista despampanante al volcán, que es preciosa sobre todo al amanecer.
Cualquiera que llegue a Lombok podrá ver a lo lejos una silueta colosal. Se trata del monte Rinjani, que además se ve desde otros lugares, como las islas Gili o incluso Bali. No es para menos, se trata del segundo volcán más alto de Indonesia, y hacia él parte uno de los trekking más icónicos y exigentes de todo el sureste asiático. Se necesitan un par de días para hacerlo.

En el interior del Rinjani se aloja una enorme caldera de seis kilómetros con un lago. Sin embargo, lo mejor del ascenso es todo el trayecto. Hay empinadas crestas de ceniza y densas selvas. Pocas imágenes son tan colosales en Indonesia como la de la cima del volcán de Lombok.
La isla de Flores es una de las que cuentan con peor relieve en toda la Indonesia de dimensiones colosales. Su relieve es abrupto y accidentado, y además sufre de muchos movimientos sísmicos. Y quienes se adentran hacia su interior se topan con su icono más impresionante, el volcán Kelimutu.

En este célebre accidente de la naturaleza se alojan tres lagos que cambian de color, siempre de forma impredecible y debido a las reacciones químicas del subsuelo. Eso sí, para llegar al Kelimutu hay que atravesar cordilleras escarpadas, valles profundos y laderas selváticas. Quizás Flores no sea tan grande como otras islas. Pero es ciertamente complejo moverse por ella hasta llegar a su volcán más característico.
La isla de Borneo, llamada en la parte que pertenece a la Indonesia colosal como Kalimantan, es sin duda el corazón del archipiélago. No solo por su ubicación, sino porque allí se aloja una de las masas forestales más antiguas y colosales del planeta. Un laberinto verde de ríos gigantescos como el Mahakam o el Kapuas. Verdaderas autopistas en mitad de la selva.

Kalimantan ofrece además una escala natural abrumadora. Los árboles son gigantescos y albergan una biodiversidad muy primigenia. Sus selvas vírgenes muestran que el adjetivo colosal no solo sirve para definir las alturas, sino la gran cantidad de especies que pueden albergar un ecosistema.
Además de la enorme Kalimantan, la otra gran isla natural es Sumatra, un destino que bien podría pasar por un país entero. Su tamaño es enorme y su gran cercanía a Malasia la hace muy estratégica, pero sin duda por lo que es famosa es su terreno tropical complejo, una fauna de excepción y ardientes volcanes.

Sumatra es tan de la Indonesia colosal que sufre constantemente. Es un lugar asediado por los desastres naturales. Tanto, que incluso la isla cuenta con museos conmemorativos de ello. Igualmente, el volcán más alto del país se encuentra en esta isla, el monte Kerinci, aunque no es el destino más excepcional de su territorio.

Su lugar más icónico es el lago Toba, el mayor lago volcánico del mundo y donde hay una isla en medio totalmente visitable. Pero hay muchos más lagos espectaculares, sobre todo en la zona del sur. Sumatra es igualmente característico por sus enormes bosques primarios, como el parque nacional de Gunung Leuser, uno de los más espectaculares del sureste asiático, y que actualmente es el hogar del 80% de los orangutanes de la isla.
Conocida en el pasado como Célebes al ser descubierta por los portugueses, a día de hoy Sulawesi tiene una identidad propia y es una de esas islas que merecen ser descubiertas en Indonesia. Con una creciente demanda turística, esta gran isla de mayoría musulmana y tradiciones arraigadas es muy acogedora con el viajero, y es un lugar de gran paz. Eso sí, su tamaño es colosal.

Porque Sulawesi está compuesta de distintas penínsulas con un enorme centro montañoso. En todo el territorio hay una selva por explorar e incluso pinturas prehistóricas. Sin duda, la isla es un destino pacífico y tradicional. No hay mucho desarrollo, pero eso lo hace más auténtico.