La mochila: tamaños, tipos y otros detalles prácticos

La primera parte de este artículo: «Como preparar la mochila para un viaje largo«

La mochila

Compañera fiel de aventuras y desventuras de los mochileros. En otro artículo ya hemos hablado de algunas cosas útiles que llevar en la mochila, para viajes largos. En este artículo vamos a hablar de la mochila en sí y otros detalles prácticos.

El tamaño ideal

La mayoría de los viajeros optan por llevar dos mochilas: una grande con la ropa y otra pequeña con las cosas de valor y del día a día. La mochila pequeña puede también ser una riñonera, una bandolera o lo que te parezca más comodo, teniendo en cuenta que la vas a llevar encima la mayoría del tiempo.

Para un viaje largo, la mochila de la ropa (la grande) ha de ser lo más pequeña posible. Todavía no he escuchado a nadie decir “me tendría que haber traído una mochila más grande”. Ir cargando con 30 Kg en dos mochilas, mientras buscas un sitio para dormir, pega el sol y te asedian los taxistas es una experiencia difícil de olvidar.

Los viajeros más curtidos y valientes llevan una mochila de entre 30 y 40 litros, con mudas para 4 días y sólo la ropa estrictamente necesaria (teniendo en cuenta el clima de los países que vayamos a visitar). Un tamaño entre 40 y 60 litros es lo que lleva la mayoría de la gente, aunque ahora que llevamos 10 meses de viaje puedo decir que habría sido más práctico una más pequeña.

Mochila clásica con mochila de día
Mochila clásica con mochila de día

Tipos de mochila

Existen muchos tipos diferentes de mochilas: para gustos, colores. El tipo más común se carga por arriba, y tiene un compartimento en la parte baja y otro en la tapa. La ventaja de este modelo es que es más robusto, al no tener cremalleras que se puedan romper. Sin embargo, para acceder a los contenidos hay que sacar la mayoría de las cosas fuera, ya que el compartimento principal no es otra cosa que un saco.

Otros modelos tienen solamente un compartimento, con una cremallera alrededor, permitiendo acceder a la ropa de manera más fácil. Finalmente, hay algunos modelos híbridos (la gama alta de las mochilas de Decathlon, por ejemplo) que se cargan por arriba, pero que también tienen una cremallera.

Lo más importante para un viaje largo es seleccionar una mochila cómoda, sencilla y robusta. Los modelos más avanzados, y caros, suelen ser más ligeros y ergonómicos, pero no aguantan bien el tratamiento que se le da durante un viaje largo: buses polvorientos, barcos, mulas, tirones, empujones y maltrato generalizado.

Mochila con carga superior y cremallera
Mochila con carga superior y cremallera

Cargando la mochila. El método de los canelones

Al cargar la mochila para un viaje largo, insistimos, lo principal es cargar solamente lo justo. Si cargas algo “por si acaso”, mejor déjatelo. Algunos viajeros recomiendan las bolsas de compresión para reducir el espacio que ocupa la ropa, y mantenerla seca. Personalmente, nosotros preferimos no comprimir la ropa, porque al meter muchas cosas en poco espacio la mochila pesa mucho.

Para llenarla, y que sea cómodo llevarla, prueba este método:

1. Orden: Las cosas pesadas van al fondo y cerca de la espalda, por el equilibrio. Por ejemplo los zapatos y souvenirs. Luego las cosas de poco uso como pantalones largos y ropa de abrigo (cuando se viaja por una zona cálida). Finalmente las cosas de más uso se pueden poner arriba. El material al que necesitas acceso rápido, como un impermeable, se puede poner también en la tapa, o en la mochila pequeña. El compartimento de abajo se puede usar para cosas sueltas, ropa interior y otro equipaje de acceso frecuente (bolsa de aseo).

2. Reduciendo el espacio: Una alternativa a las bolsas de compresión es enrollar la ropa en paquetitos, también conocido como el “método de los canelones”. Un pantalón largo con uno corto en un rollo, tres o cuatro camisetas en otro rollo, etc. Conviene hacer rollos del ancho de la mochila, para luego apilarlos estilo canelones.

3. Terminando la faena: Al final siempre hay cosas que no caben exactamente en el puzzle. Para eso, ponemos la bolsa de la ropa sucia, que es más o menos moldeable.

El método de los canelones, ilustrado
El método de los canelones, ilustrado

La mochila ideal

En conclusión, buscamos una mochila más o menos pequeña, duradera y sencilla. Para rellenar la mochila, el método de los canelones nos permite aprovechar al máximo el espacio, sin cargar con mucho peso. Siguiendo estos consejos se puede conseguir una mochila equilibrada, práctica para viajar, que no se rompa y que no sea una carga a la hora de moverse.

* Los Fogg, pareja viajera que aportará información relevante durante su viaje dando la vuelta al mundo.