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Nanjing Road, ¿un bonito centro en Shanghái o consumismo estéril?

Si es tu primera vez en Shanghái y buscas el centro, seguramente alguien te dirá que ese no es otro que el que se aloja la avenida de Nanjing. Como si en una megalópolis asiática fuera tan fácil determinar el lugar más importante. Y sin embargo, hay algo que hace única a la conocida como Nanjing Road. Aunque puede ser por resultar algo esperpéntica.

Avenida de Nanjing
Nanjing Road

Históricamente sirvió como zona de comercio internacional. Luego como gran área de paseo. Y durante mucho tiempo como epicentro de timos, negocios turbios y masajes sospechosos. Ahora en cambio es símbolo de la opulencia de la nueva China, con sus luces de led y su lujo desbordado.

La gran avenida a la que todo el mundo llega

Shanghái no es cartográficamente como Pekín, que tiene un punto central en la Ciudad Prohibida desde donde la urbe se va expandiendo en coronas. En cambio, la capital financiera y comerciante del país está descuartizada debido a su herencia colonial, cuando los imperios europeos se la repartían.

Nanjing Road en Shanghái
Nanjing Road en la actualidad

Para algunos, el lugar más importante de Shanghái es allá donde está su enorme torre. Otros prefieren la Concesión Francesa. No pocos dicen que es el Bund, la que fue la zona colonial inglesa. Y aquellos que romantizan con el comunismo siempre le hacen ojitos a la patriótica Plaza del Pueblo.

Parque del Pueblo en Shanghái
El parque popular donde se aloja la Plaza del Pueblo

Pero el lugar donde acaban más viajeros y curiosos siempre es la avenida Nanjing. Será porque en el pasado te decían que ahí estaban las casas de cambio de dinero, los hoteles y los restaurantes. O quizás porque une el Parque del Pueblo y su plaza nacionalista con la zona del río y las concesiones europeas.

Nanjing Road
La avenida de Nanjing tiene zonas muy agradables

Lo cierto es que quienes llevamos al menos dos décadas viajando por China tenemos nuestros más y nuestros menos con la Nanjing Road. Yo incluso he llegado a odiarla, pero siempre regreso. Y guardo cierto cariño algunos recuerdos en ella.

Los timos y la suciedad de la Nanjing Road del pasado

Cuando en la primera década del milenio uno llegaba a Shanghái solía dar con sus huesos más pronto que tarde en Nanjing Road. Porque todo el mundo lo decía y era fácil llegar en transporte público, además de ser un refugio algo internacional. Sobre todo por los timos y los negocios sospechosos.

Rodaje cine China
El rodaje de una escena de ficción audiovisual en Nanjing Road

Había en la Nanjing Road del pasado muchos neones, pero resultaba más llamativa la multitud de casas de masaje. De algunas esquinas sombrías aparecían sospechosas mujeres de aspecto extravagante casi susurrándote que las acompañaras a por un masaje.

Cuando rechazabas amablemente sus ofertas te lanzaban una mirada furtiva, casi queriendo decirte algo más. Como si lanzasen un «venga, muchacho, si te va a gustar».

Pero seguías tu camino. Andabas un par de metros más y aparecía a tu espalda un señor que te susurraba al oído algo así como «watcheeees», estirando mucho la pronunciación de la e. Más de un salto he pegado del susto que me daban cuando no los veía venir.

Entonces te mostraban un arrugado catálogo de Rolex falsos. Tratabas de zafarte del individuo y, a la desesperada, deslizaba entonces una cartulina con fotos de bañeras y señoritas en bikini. Vendían de todo aquellos genios del despiste.

Cola frente a comercio en China
Cola frente a una tienda de moda en Nanjing Road

Entrabas entonces en alguna galería comercial, en parte para refugiarte de ese frío que cala en los huesos y que preside la ciudad. Las puertas tenían enormes cortinas de plástico que trataban de protegerte del viento, pero dentro te congelabas igual. Y el remedio que ofrecía alguno era una reconfortante taza de té.

Si cometías el error de decir que sí al té podía arrastrarte por un laberinto de pasillos hasta llegar a una tetería donde por un par de vasos buenos te pediría hasta cien euros. El timo de siempre.

Nanjing Road cabina teléfono China
Una cabina en Nanjing Road

Al final decías que no volverías jamás a Nanjing Road. Pero, claro, para recorrer el centro siempre acababas pasando por ahí. Y entre la multitud de malos restaurantes siempre dabas con alguna joyita a la que regresar. O quedabas con un amigo y quería verte en la Nanjing Road. La avenida, para algunos, central de Shanghái.

El paso al lujo y al consumismo en la avenida de Nanjing

En los años antes de la pandemia aún se veía algo de aquel pasado cuestionable de la avenida de Nanjing que, de tan particular que era, nos resultaba entrañable. E igualmente siempre fue un enclave importante.

Muchos de los hoteles más importantes, y algunas de las zonas de diversión, quedan cerca de la Plaza del Pueblo. Y desde allí empieza la Nanjing Road hasta el exclusivo Bund.

Plaza del Pueblo
Un monumento en la Plaza del Pueblo antes de entrar en la avenida de Nanjing

A día de hoy, en cambio, todo ha dado paso a un lujo quizás algo exacerbado. Desde el Gobierno chino se opta por remodelar las principales arterias del país, sanearlas y dejarlas de postal para regocijo de los ciudadanos y de los turistas chinos. Y en cada gran ciudad es común encontrar una gran avenida peatonal comercial.

Nanjing Road
Estampa habitual en Nanjing Road

Nanjing Road siempre fue esa gran candidata, y a día de hoy ha sido brutalmente reformada. Desde la Expo de 2010 empezaron importantes campañas contra la prostitución, las estafas, los negocios sin licencia y los buscavidas que aparecían por cualquier esquina para venderte algo que no querías.

Igualmente, cambiaron la iluminación. Acabaron con los sombríos callejones y abrieron las zonas peatonales. La iluminación led empezó a brillar en nuevos centros comerciales, grandes cadenas y, como no, la gran parroquia moderna del ser humano: la tienda Apple.

apple store
La parroquia moderna

El caso de Apple es de estudio porque además de ser el símbolo de estatus por excelencia, es el edificio cerrado donde mayor calefacción hay. Un oasis para los inviernos que se calan en los huesos en la ciudad más cara de China. Pero la clave es que, junto a esa parroquia de fans de la manzana, no se permite el marrulleo del pasado.

La nueva Nanjing Road que puedes evitar… o no

La avenida de Nanjing ahora mismo es una vitrina internacional. Y el Gobierno no puede permitirse que aquello sea el patio de recreo de cacos y timadores. Así que ha reforzado la seguridad con cámaras, reconocimiento facial y todas esas nuevas tecnologías que nos hacen la vida, dicen, más segura.

nanjing road moto
Aún se ven escenas muy bonitas

Aún queda alguno que aparece entre dos coches y trata de venir con aquello de los «watcheees», pero ya no son tan pesados como antaño. Pero de los timos no hay ni rastro. Como ya tampoco se ven a aquellas mujeres enseñando pierna hasta en invierno ofreciendo masajes frente a escaleras oscuras.

En cambio, los centros comerciales son esplendorosos y brillan con fiereza. Las tiendas de souvenirs son más entrometidas en tus oídos que los vende-relojes del pasado. Y los colores dorados están por todos los lados. Incluso hay dragones digitales y tridimensionales en pantallas gigantes donde se les ve escupiendo oro.

Cosplay en Nanjing Road
Son fauna habitual en Nanjing Road

No podemos recomendarte la avenida de Nanjing como lugar de compras. Y para comer menos aún, la mayoría de restaurantes son demenciales por lo turísticos que son. Sin embargo, en la paralela Tianjing Road, a la altura de los números 500, hay un callejón con muy buenos restaurantes.

El popular es Lailai Dumplings (mapa) para probar unos deliciosos xiaolongbao. Y luego tienes Xiesanbao (mapa) para probar fideos de cangrejo que son un manjar espléndido por unos diez euros.

Fideos de cangrejo en China
Xiesanbao y sus fideos de cangrejo es de lo mejor junto a Nanjing Road

A muchos nos quedará el recuerdo de aquella Nanjing Road en la que la sordidez daba un punto de autenticidad a una avenida única en China. Y aunque ahora sea un amasijo comercial, sigue siendo un lugar céntrico. Seguro que, quieras o no, acabarás pasando tiempo en ella en tu viaje a Shanghái.

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Published by

Luis Garrido-Julve

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