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China futurista: la civilización ultra tecnológica

Si hay algo desde Asia que ha conmocionado al mundo como una mirada al futuro, eso es la China futurista de los rascacielos imposibles, los trenes que levitan o los drones de reparto. Una imagen que contrasta con esa idea imperial de la Gran Muralla, o con la mirada sagrada del budismo chino. Pero para «el país del centro» su forma de entender el futuro es tan característica de su cultura como su historia.

China futurista

En pocas décadas, la China futurista ha pasado de ser la gran fábrica del mundo a convertirse en una de las grandes potencias tecnológicas del siglo XXI. Pero en esto va más allá. No solo ha puesto un énfasis especial en la innovación y el desarrollo. Sino que ha querido trasladarlo a la vida cotidiana de los chinos. China es hoy también la ciudad de los skylines iluminados, las ciudades inteligentes y la híper conectividad. Y eso en tu viaje por China ofrece una experiencia fascinante.

Un recorrido por la China futurista y cibernética

La imagen de los edificios espectaculares en ciudades como Shanghái es la que más se ha popularizado de la China del futuro. Pero eso es solo una foto. En realidad, son los neones reflejados en los ríos, las construcciones imposibles en ciudades verticales o los barrios ultramodernos donde antes no había nada. La ruta más ambiciosa de la China moderna es también, y al contrario de lo que pueda parecer, para todos los públicos. Incluso viajar por ella es asequible.

Shenzhen

El ejemplo perfecto de transformación en la China del presente es Shenzhen. Hace unas pocas décadas, la urbe era un pequeño pueblo pesquero junto a Hong Kong, y hoy es una de las ciudades más innovadoras del mundo. Es en ella donde el extraordinario desarrollo económico chino es más evidente.

Shenzhen
El barrio tradicional de Shenzhen

Shenzhen fue a finales del pasado siglo el lugar donde se instalaron las grandes fábricas tecnológicas. Primero fue mano de obra, luego aprendió. Y ahora innova y dirige la tecnología mundial. Eso ha creado amplias avenidas, rascacielos de diseño vanguardista, modernos parques urbanos y una red de transporte que parece sacada de una película del futuro.

Shenzhen futurista
La bahía de Shenzhen

Como lugar central de la China futurista, es posible ver drones que llevan comida a domicilio en parques públicos. O coches autónomos sin conductor. Además de espectáculos de luces y unos rascacielos más impresionantes que los de Hong Kong. En Shenzhen el futuro tecnológico está dentro de la vida de los ciudadanos. Y los viajeros también son partícipes de ello.

Shanghái

Antes de la Revolución Comunista, Shanghái era una ciudad troceada y colonizada por potencias europeas para aprovecharse de la situación estratégica de su puerto. Por eso, cuando China avanzó hacia el futuro, quiso que Shanghái no solo fuera su centro financiero. Sino que representara al futuro.

Torre de Shanghái Oriental Pearl
La torre de la Perla Oriental desde cerca

Nada más aterrizar en ella es fácil ver su poderío al subir al Maglev, un tren de levitación magnética que va del aeropuerto a la ciudad, y que es el ferrocarril comercial más rápido del mundo. Pero lo más impresionante es Pudong frente a la zona colonial. Un espectáculo de rascacielos despampanantes.

Skyline de Shanghai
Skyline de Shanghai desde la zona colonial del Bund

La icónica arquitectura de Shanghái quiere impresionar con torres como la de la Perla Oriental y ante todo demostrar su fortaleza. Por eso, la capital financiera del país puede ser tanto historia colonial como poder futurista. Solo depende desde dónde mires.

Chongqing

Cuando uno piensa en una ciudad china sacada de una película cargada de neones, está claro que solo puede ser Chongqing. Porque esta urbe de ciencia ficción fue construida sobre montañas. Hay autopistas a varias alturas, metros que atraviesan edificios, millones de neones y una densidad urbana muy a lo Blade Runner.

Chongqing moderna
Chongqing vista a través de la cueva Hongya

Eso sí, Chongqing tiene una imagen distinta. No es la ultra-tecnología de Shanghái o Shenzhen. Más bien es lo imposible de toda su experiencia. Al levantarse sobre montañas hay ascensores, escaleras y unas cuestas inimaginables.

Cueva de Hongya
Cueva de Hongya en su interior de roca y neón

Por eso Chongqing es apodada como la ciudad ciberpunk, aunque en eso solo podemos estar de acuerdo a medias. Los neones y los rascacielos apoyan esa tesis. Pero está tan limpia y ordenada en esa geografía imposible que no encaja con lo de ser ciberpunk. Aunque quita el hipo igualmente.

Hangzhou

La ciudad imperial de Hangzhou tiene dos caras. Por un lado es una muestra histórica de su pasado como capital del imperio, donde además hay una naturaleza apabullante. No obstante, en ella se encuentra la sede del gigante Alibaba y es en China la ciudad de la inteligencia artificial. Es donde más robótica se puede observar en el país.

Hangzhou tecnológico
La zona tecnológica y moderna de Hangzhou

Hangzhou tiene barrios inteligentes y una planificación urbana que saca pecho en sostenibilidad. Es capaz de recuperar energía y está ideada para economizar los trayectos. Y mientras otras urbes como Shenzhen, Chongqing o incluso Shanghái lucen muy modernas, Hangzhou posee una historia que es capaz de mostrar el futuro en comunión con el pasado imperial

Pekín

La gran capital imperial de Pekín es el lugar en el que el pasado del imperio es más impresionante. Pero además de la historia de la nación en sus calles o incluso los vestigios de la Revolución Comunista, también la capital del país es capaz de mostrar el futuro.

Sanlitun en Pekin
El distrito moderno y comercial de Sanlitun en Pekín

Lejos de su centro, en el distrito de Sanlitun, Pekín se viste de tecnología y de poder en la China futurista. A partir de ahí sus enormes avenidas transportan al viajero hacia una ciudad ultramoderna con el metro más grande de todo el país, con más de 40 líneas. Todo ello junto a la belleza histórica de su pasado imperial.

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Published by

Luis Garrido-Julve

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