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Cap. 16 – Agridulce Chitwan y adiós a Nepal

Cruzando un pequeño río en nuestro safari a pie
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Sin apenas tiempo para desayunar nos hicimos un café en el hostal en el que nos alojábamos en Pokhara y marchamos en dirección a la estación; el autobús en dirección a Chitwan salía muy temprano y no había tiempo que perder. Al llegar vimos que la mayoría de gente ya estaba allí y subía las mochilas al vehículo, así que tras subir la nuestra (seguíamos con solo la mochila del trekking y poco más) no tardamos mucho en marcharnos de la ciudad. Todos y cada uno de los pasajeros éramos extranjeros y me dio mal augurio. Aquello era la primera señal de que lo que estábamos haciendo era un tour de tres días para guiris y me volvió a venir a la mente el mal presentimiento.

En la estación de buses de Pokhara
En la estación de buses de Pokhara

Al haber llegado los últimos nos habíamos quedado sin asiento juntos, así que como cada uno de los dos estábamos en una punta del autobús me pasé las casi 6 horas escuchando música y disfrutando del calorcillo que entraba por la ventana. A medida que nos dirigíamos al sur subía la temperatura y poco a poco nos fuimos liberando de prendas hasta quedar en manga corta.

Nuestro autobús en un lugar de descanso
Nuestro autobús en un lugar de descanso
Imagen del interior
Imagen del interior

A mediodía llegábamos a Sauraha y una pick up ya nos estaba esperando para llevarnos al Hotel Park Side. El ambiente acogedor de aquel alojamiento me animó y a pesar de que el comedor estaba lleno a esas horas nos llevamos buena impresión del lugar, mucho mejor de lo que nos esperábamos. Al menos aquello no era un hotel formal ni un resort incrustado en medio del paisaje. Era una sencillo hotel con jardín dentro del pueblo.

Nuestro hotel en Chitwan
Nuestro hotel en Chitwan

Estábamos hambrientos y necesitábamos comer antes de que nos llevasen a dar el primer paseo por el parque, así que subimos al comedor y nos sentamos en una mesa y nos sacaron lo que habían preparado. Estábamos aún terminando cuando llegó un señor pequeño, se presentó y nos dijo que por la tarde iríamos con él, después bajó a la entrada y nos dejó terminando de comer.

Zona del comedor (la parte de arriba)
Zona del comedor (la parte de arriba)

Cuando nos reunimos con él nos volvió a recibir con una sonrisa y nos indicó que le siguiéramos. Atravesamos a pie el pequeño pueblo inundado de hostales y de repente nos vimos saliéndonos del camino por detrás de una casa. El pueblo estaba increíblemente cerca del parque.

Nuestro primer guía en Chitwan
Nuestro primer guía en Chitwan

El parque nacional de Chitwan situado en Teraï, al sur de Nepal, es Patrimonio de la Humanidad desde 1984. De entre los animales más populares que se pueden observar en su hábitat se encuentran rinocerontes indios, tigres de bengala, o el peculiar cocodrilo gavial del ganges. No obstante, si uno no tiene suerte de ver a los reyes del parque, se puede disfrutar igualmente de su fauna pues posee 68 especies de mamíferos, 544 especies de aves y decenas de especies de reptiles.

Chitwan National Park
Chitwan National Park

De entre las actividades más populares del parque hacer el safari a lomos de un elefante es una de ellas y tras andar muy poco vimos el centro de cría del gobierno donde tienen a estos animales. Esta actividad se vende como una manera de hacer el safari “menos invasiva” para el resto de animales y además te aseguran que a lomos del elefante puedes acercarte más a otros animales como el rinoceronte porque el paquidermo es un elemento más familiar para ellos que un jeep.

Todo lo que sé, lo que me han explicado en los voluntariados que he hecho y lo que he leído, es que el proceso de domesticación de los elefantes es terriblemente cruel y se consigue mediante el miedo, la intimidación y el dolor y que la espalda del elefante no debería de cargar más de 100 kilos (durante el paseo vimos algún que otro elefante con hasta 4 turistas y el mahout a lomos del pobre animal…) Suficiente para haberme prometido a mí misma ya hace tiempo no participar nunca en este tipo de actividades. El hecho de ver a los animales encadenados en el centro de cría y leer acerca de casos de abuso no ayudó tampoco a cambiar de opinión.

Respecto a este tema podéis leer más en Los elefantes de Nepal de FAADA,  y aquí la investigación Captive elephats in Nepal de PETA India. También podéis leer el testimonio de la mala experiencia de Aranzazú cuando visitó el parque en su blog o acerca del proyecto Free the elephants. Luego que cada uno saque sus propias conclusiones, pero como siempre os digo antes de participar en cualquier actividad en la que se involucre a animales informaos primero y no seáis cómplices del maltrato.

Uno de los elefantes preparado para "turistadas"
Uno de los elefantes preparado para “turistadas”

Enseguida quedó claro para el guía que no teníamos ganas de formar parte de todo aquello y seguimos andando hasta que llegamos a la zona del río. Allí dimos una vuelta y vimos a los primeros animales: un par de cocodrilos gavial tan quietos que parecían dos rocas. Nos impresionó la forma fina y alargada de su hocico y el guía nos explico que estos animales se alimentan básicamente de peces. Desde donde estábamos nos sentíamos seguros porque estábamos en alto y allí nos quedamos mucho rato contemplando el espectacular paisaje. La gente empezaba a llegar a la zona y cuando nos dimos cuenta había decenas de personas esperando a ver el atardecer.

Uno de los cocodrilos en el río
Uno de los cocodrilos en el río
La puesta de sol
La puesta de sol

El paseo del día siguiente por la mañana fue mucho más interesante y emocionante. Con un par de guías nos metimos en el parque y dimos una vuelta andando para buscar algunos de los animales. Teniendo en cuenta que dichos animales eran rinocerontes, tigres y elefantes uno no sabía si de verdad quería verlos de cerca o deseaba que se mantuvieran alejados.

Cruzando un pequeño río en nuestro safari a pie
Cruzando un pequeño río en nuestro safari a pie

Andábamos con el corazón en un puño, hasta el sonido de los pollos salvajes pisando hojas secas nos sobresaltaba y la mini-clase de supervivencia que nos dio el guía para sobrevivir a posibles ataques de animales salvajes no consiguió quitarnos el miedo. Según él, si se acercaba un oso a nosotros había que darle con un palo en el hocico y bastaba para que se marchase, como muestra de lo fácil que según él era nos mostraba su palo moviéndolo de un lado a otro. Si en cambio lo que se acercaba era un tigre uno debía de sacar la fiera que lleva dentro para poder mantener la mirada con el animal mientras retrocedía poco a poco. Seguro que en tal situación hubiésemos mantenido la calma y lo hubiésemos hecho tal y como él describía, para nada hubiésemos empezado a mirar para todos los lados y a gritar como unos locos pidiendo ayuda… En caso de que el animal en cuestión fuese un rinoceronte la cosa era un poco más fácil… Para alguien cruzado con mono o en perfecta forma para trepar pues para salvarse ante su ataque lo mejor es subir a un árbol porque como te pongas a correr te va a pillar sí o sí. El último hipotético caso era el mejor, pues si un elefante salvaje decidía atacarnos nuestra última esperanza era un milagro y uno se tenía que poner a rezar… ¿De verdad queríamos ver a alguno de aquellos animales?

Dentro del parque
Dentro del parque

A pesar de la evidente intranquilidad que nos producía el hecho de estar en casa de dichos animales, fue el momento en que el guía paró en seco y señaló en una dirección cuando nuestra reacción fue más de emoción que de pánico. A unos 100 metros de nosotros un rinoceronte se dejaba ver por una zona ausente de vegetación que permitía que lo pudiésemos observar detenidamente. Nos encontrábamos en una elevación del terreno que nos daba cierta seguridad, al menos psicológica, desde donde estábamos no parecía haber ninguna rampa desde la que el animal pudiese acceder fácilmente y eso nos permitió estar allí algunos minutos alucinando. La fascinación y la curiosidad consiguieron que el miedo no nos hiciese echar a correr. Unos minutos más tarde el animal empezó a mover las orejas más rápidamente y se marchó dejándonos allí con la boca abierta. Por suerte o por desgracia, quien sabe, durante aquel paseo no volvimos a ver ningún otro animal salvaje tan solo los restos de lo que había sido la comilona de un tigre y un elefante domesticado con su mahout y su cría.

El rinoceronte que vimos
El rinoceronte que vimos
El elefante con su mahout
El elefante con su mahout

Tras tal descarga de adrenalina, el safari en jeep de la tarde nos pareció bastante menos impresionante, aunque no exento de avistamientos, pues volveríamos a ver rinocerontes, ciervos, bisontes y decenas de aves. El safari empezó cruzando en una canoa el río y desde la otra parte cogimos el vehículo. Pero realmente no fue lo mismo, desde allí arriba aquel parque lleno de fieras nos parecía completamente seguro. Aún así gozamos del largo paseo por la jungla.

Comenzamos el safari en jeep
Comenzamos el safari en jeep
Un ciervo en nuestro camino
Un ciervo en nuestro camino
Aunque casi no se ven son dos bisontes
Aunque casi no se ven son dos bisontes
Un rinoceronte entre la maleza
Un rinoceronte entre la maleza

A mitad de safari paramos para visitar el centro de cría del cocodrilo gavial, especie amenazada. En este lugar se encargan de recogen huevos de hembras en libertad para incubarlos en una zona segura. Allí nacen y se mantienen hasta la edad de cuatro años cuando son liberados.

Entrada al centro de cría de los cocodrilos
Entrada al centro de cría de los cocodrilos
Cocodrilos en uno de los recintos
Cocodrilos en uno de los recintos
Detalle de la característica boca
Detalle de la característica boca

La última noche antes de volver a Katmandú no tuvo nada que ver con lo que había sido el viaje a Nepal. Los propietarios del hostal habían preparado una cena en el jardín con espectáculo tradicional incluido y allí estábamos entre decenas de turistas que nos doblaban la edad viendo y escuchando la música y los bailes. Si me hubiesen dicho que iba a terminar el viaje bailando y haciendo el guiri con toda esa gente no me lo hubiese creído jamás, pero supongo que aquel era el precio que debíamos pagar por haber escogido el tour… al menos habíamos tenido la oportunidad de visitar Chitwan antes de dejar el país.

Las danzas tradicionales en el jardín del hotel
Las danzas tradicionales en el jardín del hotel

Y así fue como, entre instrumentos y pasos descoordinados, le dijimos adiós a Nepal. El día siguiente llegaríamos a Katmandú desde donde cogeríamos un avión que nos llevaría de vacaciones a un destino ya conocido y querido. Ya soñaba con el calor, el pad thai y la playa de Tailandia…

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5 Comentarios
  1. Patri dice

    ¡Hola chicos! Muchas gracias por estas guías que hacéis.
    Llevo ya meses leyéndome por fascículos todos los artículos que tenéis dedicados a Nepal. Y tras este artículo, sigo teniendo la duda: ¿vale la pena visitar el parque de Chitwan? ¿Es posible visitarlo al 100% siendo responsable? Hemos visto muchas imágenes de la gente subida a los elefantes y eso no es algo en lo que queramos participar. Y si pudiéramos ahorrarnos el tour de 3 días con el baile final mejor. ¿Lo recomendaríais en un viaje a Nepal donde los días antes ya hayamos visitado las principales ciudades y hecho un trekking o es mejor dedicarle tiempo a otros sitios?
    Mil gracias!

    1. carme dice

      ¡Hola Patri!
      A mí el parque de Chitwan, pese a visitarlo en una excursión organizada, me gustó. Todavía no he podido olvidar la sensación de ver un rinoceronte y ya solo por eso valió la pena. ¿Se puede visitar de forma responsable? Sí, puedes hacer paseos a pie o el safari en jeep y evitar montar en elefante (y los baños con ellos, que también son muy populares). Solo tienes que dejarle claro al guía, a la agencia o a quien te organice el safari que no quieres ser cómplice del maltrato. En base a mi experiencia sí que lo recomiendo pues no tiene nada que ver con los otros trekkings por las montañas, el paisaje es completamente diferente y si disponéis de tiempo y podéis ir de forma independiente mejor todavía.
      ¡Un abrazo!

  2. Paula dice

    Muchas gracias por compartir vuestra experiencia. Después de todo, ¿aconsejas o desaconsejas la visita al parque? Me planteo visitarlo con la opción del recorrido a pie, o en canoa.. evitando la opción de los elefantes. Pero no tengo muy claro si la filosofía de maltarto animal forma parte de todo el parque. Porque entonces me abstengo de ir..
    gracias!

  3. manolo dice

    Muy buenos contenido me encanta vuestro blog como Guias

    1. pellicercarme dice

      Muchas gracias Manolo! Un saludo!

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