Si quieres alojarte en Shanghái no te va a servir esa idea tan occidental de buscar el centro de la ciudad y estar lo más cerca posible. Porque no existe un centro en la capital financiera de China. Y es que Shanghái es una metrópolis gigantesca que creció a base de concesiones extranjeras que eran como pequeñas colonias, zonas industriales y opulentos distritos financieros.

Por eso quizás pueda ser un sudoku difícil de resolver lo de elegir dónde alojarse en Shanghái. Pero no sufras. La mayoría de viajeros acaba moviéndose entre tres o cuatro zonas muy icónicas para luego moverse en metro, taxi o a pie. Al fin y al cabo, todo está muy bien conectado.
Si quieres el lugar más fotografiado y popular tienes que ir a The Bund. Este monumental paseo frente al río Huangpu alinea antiguos bancos coloniales y hoteles elegantes que tratan de mantener el espíritu inglés y estadounidense, pero con un punto chino.

Hace más de siete décadas fue el corazón financiero de Asia. Hoy es en cambio un lugar de postal. Porque los edificios históricos siguen ahí, pero se han reconvertido a hoteles de lujo, restaurantes o sedes bancarias. Y frente a ellos se levanta el skyline futurista de Pudong.
El Bund es quizás la zona más exclusiva de la ciudad y por eso es cara. Además que puede resultar algo artificial. Si es tu primera vez en Shanghái, no es un mal lugar donde establecerse.
Lo mejor: se trata del lugar más icónico de la ciudad. Ideal en una primera visita.
Lo peor: es muy caro en comparación con el resto de lugares.
Hemos dicho que el Bund es la fachada histórica. Y desde allí aparece la gran arteria comercial de Shanghái, la avenida de Nanjing.
Nanjing Road puede ser un poco apabullante. Hay centros comerciales, altavoces tronantes, tiendas de artículos que no necesitas y muchísimo jaleo. Es divertida, pero se pasa de comercial. En otro momento fue diferente, pero ahora está pensada para el disfrute del turista chino.

No obstante, desde aquí puedes llegar a la Plaza del Pueblo y a uno de los espacios públicos más grandes de toda la ciudad. Además es el lugar perfecto para tomar el transporte público.
La gran ventaja de buscar un hotel cerca de la Plaza del Pueblo es la ubicación. Lo tendrás todo cerca, ya sean los grandes barrios de la ciudad como moverte hacia las afueras de Shanghái. Eso sí, no te faltará caos y bullicio.
Lo mejor: excepcionalmente céntrico y con mucha oferta comercial.
Lo peor: puede ser agobiante el alto número de turistas.
Para muchos viajeros, esta es la zona más agradable de Shanghái. En parte porque no parece ni China. Y es que la antigua Concesión Francesa, en esa fusión del estilo chino con el colonialismo europeo, cuenta con calles tranquilas, árboles altos y barrios con cierta vida.
Aquí no verás rascacielos, sino antiguas casas. También villas coloniales y bulevares resguardados por la sombra. Si te gusta pasear y sentir un punto algo hipster, sin duda es tu barrio. Tienes cafés, galerías de arte, restaurantes de diseño y tiendas independientes.

Muchísimos extranjeros residen en este barrio por su estilo. Pero hay que decir que no te sientes demasiado en China. Los hoteles, en este caso, son más pequeños y de estilo boutique. No son los más baratos, eso sí.
Lo mejor: es un barrio excepcional para caminar y perderte en su arte.
Lo peor: a veces parece que no estés en China, en tu primera vez en China quizás lo notes foráneo.
Desde el Bund puedes ver todo el esplendor de la nueva China tras el río Huangpu, con las torres imposibles y futuristas. Conocido como el distrito de Pudong, allí se alza el barrio de Lujiazui, uno de los skylines más imponentes del planeta.
Dormir aquí es casi ciencia ficción. Rodeado por torres como la Perla Oriental o la de Shanghái, es abrir la ventana y ver ríos de luz y zumo de neón. Sin embargo, es una zona muy de negocios, así que el movimiento es sobre todo en horario de oficinas.

A la noche es un lugar muy tranquilo. Además está rodeado de centros comerciales, por lo que si buscas algo auténtico posiblemente no sea tu lugar.
Lo mejor: es pura modernidad y te sientes en el futuro, rodeado de rascacielos.
Lo peor: es un distrito de negocios, quizás algo aburrido si buscas algo auténtico.