El mayor archipiélago del mundo no podía tener una única cultura. Con sus más de 17.000 islas, la Indonesia cosmopolita exhibe una amalgama de tradiciones y formas de entender el mundo. Y si bien el país logra estar unido y tiene una religión predominante, en realidad saca pecho con la gran cantidad de maneras de entender la vida.

La moderna Indonesia ha sido capaz de unir a gentes de muy distintas culturas. Además, intenta ser respetuosa con todas ellas. Ahí está el ejemplo de Yakarta, donde la mayor mezquita se encuentra junto a una catedral católica. Y eso, en un país musulmán, dice mucho. Porque hay mucho más.
Yakarta es un ejemplo de lo plural que puede ser Indonesia. Pero lejos de la capital, en otros rincones de Indonesia, todo es mucho más notorio. En Yogyakarta el arte se fusiona con la tradición del batik, en Bandung la gastronomía, y en Surabaya la comida callejera a la hora de la oración. Eso sin salir de Java, lo que lleva al viajero a través del hinduismo balinés, el origen portugués de Flores o las formas indígenas de las islas remotas.
La capital de la isla central de Java es la ciudad más grande de Indonesia. Y resulta tan caótica como fascinante. Su riqueza cultural y su diversidad de religiones la convierten en el perfecto primer acercamiento a quien quiera conocer la sociedad indonesia. Cuenta con mezquitas, iglesias, barrios coloniales y museos. Pero, ¿es todo cultura y tradición en Yakarta? Al contrario.

Yakarta cuenta con una espectacular oferta de ocio, fastuosos bares en lo alto de los rascacielos, restaurantes de primera y mucha vida de calle. Pasear por sus barrios es casi como ir al teatro, donde uno puede ver casi de todo, en una urbe que fusiona lo viejo y lo nuevo como pocas. Para los que la conocen, Yakarta es una megalópolis asiática que poco tiene que envidiar en ocio a Bangkok o Kuala Lumpur, pero menos conocida.

Además, el contraste y el respeto hacen que, pese a ser una ciudad de enorme mayoría musulmana, en Yakarta exista una noche cargada de diversión en el lado norte de la ciudad. Con locales extravagantes hasta pequeños bares, así como discotecas y locales de música en directo. Dedicarle unos días en un viaje a Indonesia es ideal, y resulta imprescindible para quienes deseen aprender lo que ocurre en el archipiélago.
A cobijo del volcán Merapi y en el centro de la isla de Java se alza la venerable ciudad de Yogyakarta. Más de mil años atrás, en este mismo lugar, poderosos reinos hindúes y budistas competían por el control de la isla y levantaban monumentales construcciones entre selvas y arrozales. Hoy, la apodada Jogja es una tranquila ciudad de provincias indonesia, con sus mercados, sus mezquitas, y una animada comunidad universitaria que llena de bullicio sus calles y plazas.

Lo importante de Yogyakarta es que se trata del lugar desde donde visitar las ruinas de Prambanan y Borobudur, dos de los complejos de templos más espectaculares e impresionantes de toda Asia, a pocos kilómetros de la ciudad. Quizás la mayor experiencia cultural en Indonesia sea la visita de estos templos, con permiso de Bali.
Alrededor de 40 kilómetros separan a Yogyakarta del templo budista más grande del mundo. Su nombre es Borobudur y se alza rodeado de arrozales y cocoteros como una de las construcciones más impresionantes de toda Asia.

Se conoce a Borobudur como un templo, si bien no es exactamente así. Y es que su origen místico es desconocido y solo se sabe que fue construido hace más de mil años como un monumento consagrado a la fe budista. Con más de 500 figuras de Buda y un halo de misterio único, Borobudur es la parada obligatoria para aquellos que quieran fascinarse con el budismo.
Fácilmente accesible en el flamante tren de alta velocidad que parte desde Yakarta destaca Bandung, una ciudad universitaria con un ambiente único y muchísima historia. Capital de la provincia de Java Occidental, es reconocida por su arquitectura de corte colonial. Además, al encontrarse a más de 700 metros de altura, su clima es más llevadero que en Yakarta.

Para algunos, Bandung es también una capital culinaria. El buen hacer de la comida indonesia llega a otro nivel en Bandung, y también tiene mucho atractivo como gran ciudad comercial. Si eres un amante de la naturaleza te fascinará su ubicación entre volcanes y plantaciones de té.
La ciudad más importante de la Java central es conocida como «la Venecia de Indonesia», y además es reconocida internacionalmente por ser la ciudad más limpia del sureste asiático. Semarang cuenta con una historia cosmopolita en la que se unen muchas culturas, y es una de las ciudades más bonitas para recorrer en Indonesia.

Semarang está atravesada por ríos como ocurre con los canales de Venecia, motivo por el que los colonizadores holandeses la bautizaron como la Venecia de Java. Su belleza colonial atrae a viajeros de todo el mundo para perderse por unas calles que parecen de un pasado muy lejano, con una ambientación tanto europea como china.
La segunda ciudad más poblada de Indonesia es Surabaya, una preciosa metrópolis muy moderna y desarrollada en Java que sirve como capital oriental de la principal isla del país. Para el viajero es famosa por su cercanía al volcán Bromo. Pero hay más que ver en la ciudad.

Surabaya es una ciudad cosmopolita, con muchísima actividad y un gran lugar comercial para ir de compras. Tiene avenidas impresionantes, grandes parques y se come excelentemente bien. Dedicarle un día si tienes tiempo es una buena idea.
En décadas pasadas, Banyuwangi estaba considerada como una simple ciudad portuaria cuyo único interés era unir Bali y Java por mar, por lo que la mayoría de viajeros simplemente pasaban por allí y no se quedaban ni un instante. Pero debido a la masificación de Bali, ahora mismo esta localidad fronteriza en el extremo oriental de Java se ha convertido en una bonita alternativa para quienes desean un lugar costero mucho más indonesio y con una esencia muy local.
La isla de los dioses es comúnmente conocida por sus playas y su naturaleza. Pero igualmente su vertiente sagrada e hinduista la convierten a Bali en un destino único. Es la isla ideal donde entender cómo se puede funcionar de otra forma. Rituales callejeros constantes, ropajes distintos y ante todo una arquitectura que nada tiene que ver.

Parte de su belleza es que el hinduismo balinés no se ve en los museos. Está en sus calles, en los miles de templos, en las ofrendas y en las ceremonias. Es fácil toparse con danzas tradicionales como el Kecak, y hasta el sistema de riego de la isla fue declarado Patrimonio de la Humanidad, ya que refleja una filosofía de vida basada en la armonía con la naturaleza, los dioses y la comunidad.
Si bien Lombok es conocida por muchos como la Bali musulmana, la isla vecina a la de los dioses ofrece la cultura de una etnia única, los Sasak. Ellos son los habitantes originarios de la isla, y forman la mayor comunidad de sus ciudades. Precisamente, la religión que se practica aquí es el Islam Sasak, que difiere del resto del país en sus tradiciones.
La etnia Sasak conserva sus casas construidas con arcilla y estiércol de búfalo. Los tejidos aún son realizados a mano. Lombok, fuera de sus playas y su turismo, regala un viaje al pasado, libre de masificaciones.
Fuera de Labuan Bajo, la zona más conocida de la isla de Flores, esta enorme región de herencia católica cuenta con múltiples grupos étnicos, como los Manggarai y los Ngada. En mitad de la selva de la isla es posible encontrar aldeas ancestrales como Wae Rebo, que exhibe icónicas casas en forma de cono.

Igualmente, la isla está brutalmente despoblada y cuenta con aldeas que viven de las formas más diversas. Son especialmente bellas las extensiones de tierra con campos de arroz cultivados en forma de telaraña. En la Indonesia cosmopolita, Flores es pura antropología y tradiciones culturales.