Hay un lugar en la ciudad ciberpunk de Chongqing que ha encantado en las redes sociales porque combina lo que es la China moderna y la bebida que tanto les gusta. Tsingtao Beer Station es como se llama el bicho en cuestión, y mezcla modernidad, automatismos y pagos con QR con algo que nos chifla: la birra.

Porque a los chinos les gusta la cerveza. Y mucho. Pero bueno, en nuestra tierra también nos fascina. Solo que en China históricamente les gustaba beberla en vasos pequeños y de baja graduación alcohólica, así podían brindar constantemente y beber de trago. Y sin embargo, ahora hay algo que ofrece una experiencia… diferente. Solo podía estar detrás la marca Tsingtao.

La cervecera Tsingtao es la más antigua y famosa del país, y allá donde nació, en Qingdao, tiene tiradores de birra hasta por la calle. Así es China, a uno le dicen que es poco libre, y en cambio puedes caminar por una avenida y toparte con un grifo de cerveza para servirte tú mismo. De ahí partió la idea de la máquina más de moda de Chongqing.
Entre las escaleras tradicionales y las fachadas del bellísimo barrio de Shibati se alza el bicho. Un cilindro enorme que emula a un barril de cerveza con luces de LED -cómo no- y pantallitas. Y por todo su alrededor, grifos de cerveza con pantallitas.

El contraste es tremendo. En mitad de la zona más tradicional de la ciudad aparece este invento que te anima a que te pongas tú mismo una birra. Sin camareros. Y para que no vayas por ahí como el caminante cervecero entrando en las tiendas caña en mano, hay un montón de mesas y sillas con sombrillas.

El asunto anima a tomarse unas. Pero el funcionamiento tiene su aquel. Porque no solo se debe pagar con el móvil y no hacer el canelo con la espuma al ponerte la birra. Sino que funciona como un mercado de valores. Qué comunismo se han montado. Hasta la birra que te sirves en la calle cotiza.
Justo arriba del bicho se pueden ver unos valores y letreros. Son los consumos de cerveza, que van en relación a lo que se beba más. Así que lo más solicitado sube de precio. Y si quieres ahorrarte unas moneditas tendrás que ponerte una caña de las que nadie quiere.

Si no hay ganas de complicarse con el traductor, pues simplemente vas a la que mejor te parezca. Hay las habituales lager y también las de trigo. Luego las de sabores innecesarios. Además de las ligeras y las pesadas. Los precios no son caros, el vaso de 400 mililitros se va a los dos euros, arriba o abajo en función del precio del día.

Accionar la palanca de la felicidad es fácil. Escaneas el QR del grifo seleccionado, pagas y te dan un vaso de plástico similar a los de las fiestas patronales. Allí te echas la cerveza, con mayor o menor gloria. Y de ahí a las mesas de la Tsingtao Beer Station. Lo cierto es que tiene su gracia. Y repetimos quizás más veces de las que debimos.

Para llegar a la Tsingtao Beer Station de Chongqing solo hay que ir a la zona inferior del barrio de Shibati, junto a la popular tienda de DJi. Si hay miedo de no encontrar el lugar, se llega fácil desde la salida 11 de la parada de metro de Jiaochangkou.