Cualquiera diría que una ciudad con más de cinco millones de habitantes en su área metropolitana es una urbe pequeña. Y sin embargo Kunming, capital de la región china de Yunnan, se considera de tamaño comedido. Pese a asombrar en comparación con cualquier lugar en Europa. Y precisamente eso la hace grande.

Porque Kunming es una de esas ciudades que no aparecen nunca en los listados de las más visitadas o deseadas. Pero cuenta con un tamaño perfecto, una belleza notoria y mucho por hacer. Además su gastronomía es magnífica y su clima casi perfecto. Por algo la llaman «la de la eterna primavera».
Cuesta encontrar entre las grandes ciudades de China una que sea moderna pero no haya sucumbido a los enormes rascacielos. Y que a su vez mantenga su estilo tradicional sin renunciar a la comodidad. Precisamente la capital de Yunnan va de eso, de ser cómoda. No se trata de pensar en qué ver en Kunming para ir de monumento en monumento, como puede ser Xi’an. Porque tiene historia y mucha belleza. Pero su mayor baza es disfrutar de lo que ofrece.

Podríamos apodar a Kunming como la ciudad cómoda en China. Tanto, que sería injusto recomendar un número de días para disfrutar de ella. En realidad, Kunming puede servir para un día tranquilo como igualmente para una semana de comer bien, salir o disfrutar al aire libre. Sí, es una ciudad para vivir.

La comodidad de Kunming empieza con su clima. El tópico habitual de ella es que se trata de la ciudad de la eterna primavera. Y es que sus inviernos son llevaderos para ir con una chaqueta ligera durante las horas de sol. La misma que necesitas en las noches de verano.
Será que el clima hace que sea una ciudad de mucho callejear. Y por eso Kunming tiene mucha vida de calle. Enormes parques, grandes avenidas peatonales, terrazas y mucha comida a un precio fantástico. El turismo masivo suele pasar de la ciudad, así que por un lado los precios son muy comedidos.

Por otro, las gentes locales están encantadas de hablar con extranjeros. Ya sea porque hay pocos o porque el clima agradece conversar al aire libre. Seguramente sean ambos factores. Si alguien dice en la calle que quiere practicar inglés, no es un timo. Básicamente quiere mejorar su conversación.

Por eso aquí nos encanta recomendar Kunming. Pese a que los viajeros suelan aterrizar en ella y montarse en el primer tren con destino a Dali o Lijiang. Se entiende, pero es una pena. Cuando además sus restaurantes son una verdadera gozada. Si nos topamos con alguno que luzca decoraciones de pieles de animales, significa que son ancestrales en la gastronomía de Yunnan. Y eso es algo a favor en lo culinario. Sin remordimientos, las pieles siempre son sintéticas. China no permite el mercadeo de pieles de animales para decoración.

El imprescindible en pleno centro se llama Lǎo Diān Shān Zhài (老滇山寨), un lugar temático con una gastronomía local de altísima calidad a precios muy asequibles. Requiere esperar en fin de semana, pero en días laborables es fácil comer allí sin hacer cola.

Si bien para dejarse llevar hay barbacoas callejeras a la fresca de la eterna primavera, como Huoshangyun (火上云), muy cerca de la avenida Nanping, donde la cerveza se sirve en bidones. Así son las barbacoas de Yunnan en Kunming.
Ya hemos dicho que Kunming es una ciudad cómoda. Tiene modernidad, pero no está sepultada por la tecnología. Es cómoda de caminar, además de contar con un tráfico agradable y una buena red de metro. Está limpia y sus cielos son bellos. Pero es que además es la mejor puerta de entrada a Yunnan.

No en vano, Kunming se encuentra a casi 1.700 metros de altitud. Parece mucho, pero en realidad la altura se lleva bien, incluso para quienes la temen. Esa es la clave de su eterna primavera y de su frondosa vegetación, además de las lluvias habituales en verano.

Al encontrarse a tanta altura pero no ser un problema, es perfecto pasar un par de días en ella antes de viajar a Dali o Lijiang, donde la altura irá en ascenso hasta empezar a ser algo a tener en cuenta. De la misma forma, su aeropuerto cuenta con muchos vuelos y tasas económicas, y conecta con todas las capitales asiáticas. Igual que su estación de tren de alta velocidad permite viajar al resto de China.
Kunming no tiene nada que ver con las ciudades históricas de Dali o Lijiang, ni por supuesto con sus centros históricos. Eso desapareció entre avenidas comerciales y nuevos edificios. La capital de Yunnan es una ciudad en movimiento. Muy urbana pero también con gran vegetación.

Aun así, todo depende de cómo se aborden sus callejones. La avenida central es el eje comercial de Nanping. Hay restaurantes, tiendas, comida callejera y mucha gente con ganas de ocio. Puedes encontrarte con alguien tomando café como ver a algún local dando comida a los gatos rescatados de las calles cuya manutención recae en los vecinos.

Y como en Kunming lo de la comida es de otro nivel, allí se pueden probar los fideos comunes de la ciudad, los Crossing the Bridge. Los hacen muy buenos en un lugar de Nanping llamado 过桥米线, fácilmente accesible con Amap.

Al salir del centro y callejear un poco aparece la vida local. Pequeños barrios donde los mayores juegan al mahjong y que llegan hasta el parque de Cuihu, popularizado como el lago verde. Un bonito lugar que fusiona vegetación y urbanismo al alojarse frente a la universidad de la ciudad. Es más bonito al atardecer.

Eso sí, el lugar más impresionante es el lago Dianchi, popularizado como el estandarte natural de Kunming. Es enorme y sus orillas ofrecen una perspectiva abierta, con las montañas al fondo y una sensación de amplitud que parece imposible al encontrarse integrado en la ciudad.

Lo mejor de ambos lagos es que es fácil llegar a ellos en unos minutos gracias al metro o el viaje en Didi, el Uber chino. O con una caminata larga, algo que en una ciudad como Kunming es de agradecer. Su eterna primavera lo hace posible.
El número de días a pasar en Kunming es decisión de cada viajero. A nosotros nos parece que una semana en la ciudad puede ser muy agradable. Por su comodidad y amabilidad, además de los precios contenidos y su fantástica comida.

Dicho esto, y por muy acogedora que sea una estancia en Kunming, donde hay hoteles temáticos en pleno centro como Totoro Elf, en pleno homenaje al diseñador Hayao Miyazaki, hay que ser realista. Yunnan es una de las provincias más bellas de toda China. Y sus parajes naturales están fuera de su capital.

Quizás tres días sirvan para un viaje relajado en Kunming. Pero si solo se dispone de una semana, en ese caso no consideramos que sea necesario pasar más de un día y medio en la capital. Porque si viajar en Kunming en tu ruta en Yunnan es imprescindible, las maravillas naturales de la región están a muchos kilómetros de allí. Tan injusto sería no descubrir la capital como no salir de ella.