La gran capital china es el destino más imponente a nivel milenario y cultural de todo el país, pero igualmente ofrece ocio y diversión. Hay mucho que ver en Pekín, y puedes dedicarle varios días. Es más, en uno o dos será imposible que descubras todo lo que ofrece.
A nivel cultural, Pekín es enorme. El detalle previo a tener en cuenta es que requiere cierta planificación. La capital china es brutalmente visitada durante todo el año y las medidas de seguridad ponen todo un poco más difícil. Así que necesitarás prepararlo todo un poquito más que en otros viajes. Pero merece la pena.

En nuestra propuesta cultural, solo para lo que tienes dentro de la ciudad te recomendamos al menos dos días para disfrutar de sus principales atractivos. Así puedes empezar con una jornada fuertemente cultural que vaya del pasado reciente al milenario, para luego dejar un segundo día de lugares tranquilos.

El corazón político de China y el centro absoluto de Pekín es sin duda la plaza Tiananmén (天安门广场). Es más, se trata de uno de los espacios públicos más importantes y significativos del mundo. La capital del país se originó a través de su centro, y es precisamente aquí. Sin embargo, esta plaza es reciente.

Tiananmén representa a la nueva China que nació tras la unificación del país y la posterior revolución comunista. Está situada frente a la Ciudad Prohibida y sirve de gran puerta. Toda la plaza está rodeada de historia, como el monumento a los héroes, y es icónica por el enorme retrato de Mao Zedong.

Se puede entrar en el mausoleo y fugazmente ver donde descansan los restos mortales del padre de la China actual, donde dentro no podrás hacer fotos. La pena es que el proceso de acceso, que en el pasado fue muy sencillo, ahora tiene su intríngulis. Y eso que la entrada es gratuita.

No basta con llegar a la zona, lo que es difícil si no vas en metro para evitar el laberinto de policías y barreras. El problema es que necesitas reservar una entrada previamente. Y para que sea gratis necesitarás tener instalado el programa WeChat. Hay una opción de hacerlo por página web, pero casi nunca funciona.
El asunto de WeChat tiene complicación porque tu cuenta deberá ser verificada si es nueva, y para ello necesitarás que alguien en China escanee tu código QR para aceptarlo.
Si lo has logrado, busca en el programa esto: 天安门广场预约参观. Ese es el acceso para solicitar tu entrada gratuita. Seleccionas la primera opción, te mandarán un mensaje y tendrás que dar los datos de tu pasaporte además de indicar el día y la hora a la que irás. Está todo en chino, pero puedes usar traductor.

Si todo sale bien, al llegar a la entrada del mausoleo simplemente muestras tu pasaporte y te dejarán pasar, nada más. ¿Te parece demasiado lío? Puedes optar por contratar un tour, que además de gestionar el acceso, pueden darte algún extra como una bebida. El trámite cuesta unos ocho euros.
Para muchos, el icono central de un viaje a China a nivel cultural. Porque la Ciudad Prohibida está considerada como el palacio más majestuosos de China y uno de los complejos imperiales mejor conservados del mundo. Ahí es nada.

Se trata de un enorme recinto amurallado situado junto a la plaza de Tiananmén construido hace más de 600 años, y que fue el hogar de 24 emperadores. Todo el recinto simbolizaba el poder celestial y solo unos pocos privilegiados podían acceder. Actualmente es un impresionante museo y patrimonio mundial de la UNESCO.

Te avisamos: por su importancia, no es fácil entrar en la Ciudad Prohibida si no has preparado bien tu visita. Primero de todo, ya no es posible ir a una taquilla y comprar un billete, había tantos problemas que se tuvo que obviar esta opción. Y hasta encontrar la puerta tiene su qué.

Lo primero será pues hacerte con una entrada, y lo mejor es que lo hagas con una antelación de una semana a ser posible. Lo bueno es que, en este caso, te servirá la página web oficial del Gobierno. Seleccionas el día y lo que deseas visitar, y tras pagar la entrada quedará registrada a tu nombre.
El precio en temporada baja es de 40 yuanes, menos de cinco euros, y de 60 en los meses cálidos. ¿El problema? A veces el sistema falla con los números de teléfono internacionales.

Si tienes problemas, entonces lo más cómodo será comprar tu entrada anticipada. Sale algo más cara, alrededor de dos euros por cargo de comisión de la agencia. Pero el proceso es brutalmente sencillo y sin fallos.

Todo esto siempre y cuando visites el palacio en días poco señalados. Si hay mucha demanda, solo te quedará optar a entrar a través de un tour, que podrás contratarlo también directamente en trip.com y además tendrás un guía competente en inglés. Tanto si vas por tu cuenta como con guía, lo normal es dedicarle tres horas a la visita.

Una última recomendación: la mayoría de los turistas entran desde Tiananmén por la única puerta de acceso, conocida como meridiana (mapa).
Pero las colas para llegar por este acceso son enormes, merece mucho más la pena ir primero a la puerta este en el parque Zhongshan (mapa), lo que cuesta un extra de tres yuanes, menos de medio euro. Desde allí podrás salir por el portón del este, y aparecerás en el acceso meridiano tras evitar las colas.
Uno de los destinos más visitados e icónicos de toda China es un recinto que une jardines y templos, que fusiona la vida rutinaria de los residentes con el bullicio del turismo. Es tan grande y espectacular que tiene cabida para todo. Ese lugar es el Templo del Cielo.

Su belleza se entiende también por un fenómeno particular. Desde hace ya un tiempo, en China está de moda vestirse de época para posar frente a monumentos y luego capturar el momento para llevarlo a las redes sociales.
Y en Pekín esto es muy evidente en el Templo del Cielo (天坛), con permiso del lago Houhai o la Torre del Tambor. Eso nos dice que este conjunto religioso es de los más fotogénicos y ancestrales del país.

Fuera del detalle de color, hay mucho por ver en el Templo del Cielo en Pekín, desde jardines hasta su simbología cósmica: lo circular representa el cielo, lo cuadrado la tierra, y la disposición de sus ejes refleja la unión entre ambos. Todo el complejo está rodeado por un amplio parque arbolado, ideal para pasear y observar a los pekineses practicando tai chi, cantando o practicando juegos tradicionales.

No es el único recinto de jardines con templos en China, pero sí uno de los más icónicos. Eso sí, ten en cuenta que es brutalmente famoso, y si no quieres sufrir la masificación de quienes se disfrazan para hacerse fotos, mejor que vayas a primera hora de la mañana, antes de las 9. Para ello, la mejor manera de llegar es con el metro, en la parada de Tiantandongmen, en la línea 5.

Entrarás por la puerta norte si vas en metro, y te recomendamos que en toda su extensión no te quedes únicamente en el palacio ceremonial y su salón principal, que es donde va todo el mundo. Suele ser más auténtico acceder por las plataformas y los pasillos antiguos, ya que casi nadie se detiene allí. También tienes bosques en los laterales.

Ya que estás en la zona, puedes visitar también la Puerta de Qianmen, y al lado te queda el Mercado de la Perla, el infame centro comercial para extranjeros donde comprar falsificaciones y que te detallamos más adelante.
Mucha gente evita el Palacio de Verano (颐和园) porque está supuestamente alejado del centro de Pekín, pero en la actualidad el metro puede llevarte rápidamente, y además no solo es uno de los lugares donde mejor se entiende cómo vivían los emperadores fuera del protocolo rígido de la Ciudad Prohibida, sino que es un oasis natural.

Olvida los colapsos de la Ciudad Prohibida, aquí todo es más relajado. Colinas, lagos, templos esparcidos, senderos y jardines. Es una manera de esquivar el ajetreo de la capital sin abandonar su riqueza cultural. Ideal tras haber visitado previamente el centro de Tiananmén y todo lo que ofrece.

Para llegar al Palacio de Verano desde Pekín lo mejor es utilizar el metro de la línea 4. Te valen las estaciones de Beigongmen o Xiyuan, y desde el centro tardarás unos tres cuartos de hora.
Eso sí, la entrada es necesario que la hayas adquirido previamente, cuesta menos de 20 euros si es la combinada con todos los jardines, y lo ideal es hacerlo en comprarlo online. Deberás llevar el pasaporte para identificarte.

Si quieres evitar las masificaciones, accede por la puerta de Beigongmen, al norte. El lunes hay mucha menos gente, pero también cierran las salas interiores.
Uno de los lugares más bellos de toda la ciudad de Pekín es la zona de la Torre del Tambor y el lago Houhai. Además ambos están muy cerca si sales desde la Ciudad Prohibida por la puerta del norte.

Para nosotros, la visita conjunta a ambos lugares es lo ideal, y es lo que los viajeros chinos disfrutan. Es más, los residentes de Pekín visitan a menudo toda esta zona. Y es que se combina la imagen de un monumento icónico de la ciudad con un barrio donde descansar y disfrutar de la vida al estilo chino. Toda la zona es muy fotogénica.

Empieza por la Torre del Tambor (鼓楼), conocida popularmente como Gulou, que está en el barrio de moda de hutongs, las viviendas tradicionales pekinesas. Toda la zona es de las más bellas de la capital y pasear por ella es una gozada.

Se trata de uno de los monumentos más característicos de la ciudad, y desde allí puedes acceder a Houhai (后海), uno de los lagos del conjunto de Shichahai y un rincón perfecto para ver una cara más relajada y local de Pekín.

Siempre que hace buen día y no hay polución, a los pekineses les encanta pasear por esta zona, llena de casas tradicionales, puentecitos, sauces llorones y casas tradicionales.

Quizás visitar la zona de Gulou, con su Torre del Tambor y el lago Houhai, sea el plan ideal para finalizar al atardecer un día por el Pekín más cultural. Eso sin contar todo lo que la ciudad puede ofrecerte fuera de los templos, los palacios y las torres. Pero esa ya es otra historia.
De esta manera el primer día será más intenso y el segundo bastante relajado. ¿Podrías hacerlo todo en un día? Sí, pero sería demasiado atropellado y no verías nada en profundidad. Y eso sin contar que deberás dedicar más días a los barrios tradicionales y modernos.
La imagen más característica a pie de calle en la capital china son los hutongs de Pekín, los distritos antiguos de la capital china. Esos de colores azulados grisáceos que parecen laberintos del pasado.

No podemos detallarte todos y cada uno de ellos, pero sí que queremos darte una visión en forma de ruta para que puedas ir de uno a otro fusionando barrios locales con otros muy populares.

Quizás no sea Dongzhimen la zona más popular de hutongs, pero es una muy auténtica manera de empezar a descubrirlos. Además, está bien ubicada esta zona. Tan solo tienes que dirigirte a la estación de metro de Beixinqiao.

La ubicación de Beixinqiao en Dongzhimen es muy particular, con sus restaurantes y bares, porque hace de separación entre el Pekín antiguo y el moderno.
Al este se extiende la ciudad futurista hacia el opulento Sanlitun, y al este se adentra hacia los monumentos imperiales.
También llaman a este lugar el inicio de «la calle de los fantasmas», porque arranca la calle Guijie donde hay muchos locales de noche que no cierran hasta la madrugada.

A nosotros nos interesa ir desde Beixinqiao hacia el este, ya que aquí encontrarás numerosos hutongs muy familiares y poco dados al turismo. Podrás ver cómo viven los pekineses, y si decides entrar por los callejones -toda una experiencia- no olvides ser respetuoso con los vecinos.

Igualmente en esta ubicación, si en lugar de ir hacia el oeste sigues al norte, llegarás al templo de los lamas. Toda esta zona de hutongs es graciosa por lo artística que es. Se trata de un distrito juvenil con bares y cafeterías.
Quizás si le preguntas a muchos residentes en Pekín o a los propios locales cuál es su barrio favorito en la ciudad, te digan que es la avenida de Gulou, y más particularmente entre Beixinqiao y la torre del Tambor. Apunta esta zona, porque es realmente bella y una de las más animadas de la capital.

Lo mejor que tiene Gulou es que, además de contar con unos hutongs algo más arreglados, es puro diseño y vida animada. Aquí encontrarás cafeterías únicas donde organizan encuentros culturales, pequeños conciertos en bares inesperados y un trajín de gente con ganas de socializar.

Igualmente, algunos de los hutongs más bonitos los encontrarás por esta zona, donde pese a ser turística -sobre todo cuanto más cerca estés de la torre del Tambor- aún no está brutalmente masificada.
Nanluoguxiang es una enorme avenida de hutongs perpendicular a Gulou y que va desde el segundo anillo de la ciudad hasta la muralla imperial de Di’anmen. La belleza de esta calle está fuera de toda duda, ya que no solo guarda un pasado, sino que ha sido fuertemente renovada y promocionada por las autoridades.

Es habitual en China que desde los poderes públicos se remodelen avenidas históricas para el disfrute de sus ciudadanos, y ese es el caso de Nanluoguxiang. El problema es que siempre está llena de gente, verás a muchos turistas chinos haciendo fotos o grabando directos en la calle, y todo eso le resta algo de magia.

Tiene cierta gracia probar toda la comida callejera que ofrece esta avenida, y puedes ir de día o de noche. Lo ideal es aventurarte en Nanluoguxiang desde Gulou, ya que cruza por medio de ella.
Desde Gulou si sigues hacia el oeste acabarás llegando a la torre del Tambor. Más allá de la belleza de este lugar, cobijado por el apabullante lago Houhai, te encontrarás otra zona popular de hutongs transformados.

Sichahai es igualmente turística, pero mucho menos que Nanluoguxiang. Y además llegar te costará muy poco: nada más dejes atrás la torre del Tambor y el lago Houhai te encontrarás frente a la puerta de acceso.
Palabras mayores requiere la zona de Qianmen. Para llegar a ella has de llegar al lado sur de la Ciudad Prohibida y bajar hasta abajo, y quizás podríamos decir que es la puerta más accesible al Pekín tradicional, un lugar donde el pasado imperial y la vida moderna conviven a pocos pasos, eso sí, con cierto punto turístico.

Todo es enorme en Qianmen. Hay callejones por doquier, grandes avenidas, puestos turísticos, historia, restaurantes y un sinfín de gente, sobre todo en fin de semana. Es uno de los distritos turísticos más grandes, y sin embargo está pensado para hacerlo a pie.
Si no te importa sufrir a la marabunta turística, lo ideal es empezar en Qianmen Dajie, otra avenida restaurada por el gobierno para gloria de sus ciudadanos. Allí todo tiene cierto aire histórico republicano con tranvías antiguos, fachadas clásicas y tiendas centenarias.
Es brutalmente turística la avenida, pero representa bastante bien cómo era una zona comercial china antes de que llegaran las marcas internacionales.

Nosotros preferimos quedarnos con los hutongs laterales de Qianmen, y en especial los callejones que podrás ver desde Dashilan. Esto te lo puedes hacer perdiéndote por la zona y lejos del tráfico. Verás desde cafeterías y bares entre hutongs como también a la gente local haciendo su día a día.
Qianmen también funciona como punto estratégico para explorar el centro histórico: desde aquí puedes caminar hasta la torre de Zhengyangmen, entrar en el antiguo sistema de hutongs del distrito de Xicheng o incluso caminar hasta Tiananmén en unos diez minutos.

Quizás Qianmen por su extensión sea un lugar ideal para finalizar tu ruta por los hutongs de Pekín, aunque la realidad es que en la capital china encontrarás muchísimos más pese a que la mayoría de ellos fueron demolidos. Sin embargo su esencia sigue intacta.