Conmochila.com

Cap. 11 – Día de cascadas en Luang Prabang

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (5 votos, media: 5,00 de 5)
Me gusta viajarCargando…
2 142

En los alrededores de Luang Prabang hay varios sitios que visitar, entre ellos un par de cascadas a las afueras y más templos. Antes de emprender la excursión fuimos a la oficina de correos (bien escondida que estaba…) a enviar las postales y luego a una oficina a informarnos de los horarios de los autobuses nocturnos hacia Vientiane. Cogimos un billete a las 7 de la tarde para poder pasar todo el día sin prisas en Luang Prabang.Así que una vez todo organizado subimos a la habitación a por lo poco que queríamos coger (el bikini!!) y nos dirigimos a negociar con un tuk-tuk.

Carme en las cascadas
Carme en las cascadas

Por la ciudad todo el mundo va en moto, las calles son un ir y venir de éstas y en la Lonely Planet leímos que se podían alquilar, así que teníamos pensado coger una e ir a visitar alguna cascada. Pero el problema fue que lo estuvimos preguntando y en todos los sitios nos dijeron que a los extranjeros no. Y nos dimos cuenta que de toda la cantidad de motos que iban por todos los sitios, todos los conductores eran de Laos. Así que al final desistimos y decidimos ir a la cascada en tuk-tuk.

Cascadas de Tat Sae
Cascadas de Tat Sae

“To the waterfull!!!” Las palabras mágicas y salen tuk-tuks de todas partes. Del par de cascadas que hay optamos por ir a “Tat Sae”, las que estaban mas cerca por no perder mucho tiempo en el viaje ya que estaban a 15 quilómetros y la velocidad no es el punto fuerte de un tuk-tuk. Toni estuvo regateando un rato con un hombre y acordamos que nos llevaría, se esperaría allí (lo suelen hacer siempre) y nos devolvería de vuelta a Luang Prabang. Al final fuimos los 2 solos aunque al principio iba a venir con nosotros una familia (de Somalia creo que eran), pero se fueron con otro porque querían pasar todo el día.

Cascadas de Tat Sae
Cascadas de Tat Sae

De camino a lascascadas estuvimos parados por lo menos 20 minutos en un control en la carretera. 2 agentes de tráfico (digo yo) sentados en una mesa de madera en la cunetaparaban a los vehículos y les pedían papeles. Hicieron el alto a un coche que pasó y esté siguió sin hacer caso, inmediatamente subieron 2 agentes en un ciclomotor y echaron a correr detrás… no creo que llegasen a alcanzarlos. Media hora más tarde llegábamos a las cascadas.

Nos dejó al lado del Mekong donde había una pequeña embarcación de la que salían barquitas a motor y te llevaban hasta la cascada.

Cascadas de Tat Sae
Cascadas de Tat Sae

Pagamos 10000 kips y fuimos junto a otro matrimonio. Nada, 5 minutos y empezamos a oír el agua. Que impacto cuando vimos que el agua que caía por las cascadas era cristalina, nada que ver con la del Mekong. Yo que me había imaginado unas cascadas de color marrón me lleve la sorpresa. Nada más entrar me puse a grabar detrás de Toni.

Cascadas de Tat Sae
Cascadas de Tat Sae

Íbamos subiendo y viendo los diferentes niveles de las cascadas: los árboles, enormes y dentro del agua salían directamente de las piedras. En una de las balsas estaban haciendo un triste “espectáculo” con un elefante, en otra había unos jubilados nadando, en otra un pequeño quiosco…

Cuando lo vimos todo nos metimos en el agua a darnos un baño. El agua estaba tan fría que fue rápido. Muy exótico la verdad, pero pequeñito, así que nos fuimos un rato a un chiringuito que había cerca a hacernos unas cervecitas.

Carme dándose un baño
Carme dándose un baño

A mediodía volvimos a la ciudad. Comimos en el restaurante del que peor recuerdo me he llevado del viaje: Tamarind. Un restaurante de comida oriental pero “moderna” en el que servían prácticamente los mismos platos que en cualquier sitio pero con diferentes ingredientes. Los noodles hervidos y encima casi todos los platos llevaban el ingrediente que tan poco me gustaba y que no llegué a saber que era.

Me quedé con hambre y nos fuimos a una cafetería a tomar el postre, pero ni eso porque me sacaron un brownie mas duro que una piedra… no tuve éxito con la comida ese día.

Al llegar a la habitación nos hicimos las maletas, guardamos todos los regalos y nos preparamos para irnos a la estación de autobuses con un tuk-tuk que vino a recogernos.

"Top manta" en la estación de autobuses de Luang Prabang
“Top manta” en la estación de autobuses de Luang Prabang

La salida del autobús no fue muy puntual, salió una hora más tarde. Pero no fue el único incidente de la noche; cuando todavía no llevábamos ni media hora de camino el autobús paró en medio de la carretera y estuvo un rato sin mención de continuar. Al principio nadie dijo nada porque pensaban que emprenderíamos de nuevo el camino, pero después de un rato la gente empezó a bajar del autobús. Todavía me pregunto que es lo que debió pasar, porque nadie hablaba inglés y no lo supimos, solo se que estuvimos media hora parados en “una”carretera de “una” montaña sin luz… menos mal que fue poco rato…

El resto del trayecto bien… pudimos echarnos cabezaditas a ratos y dormir bastante toda la noche. De vez en cuando en una de las curvas en las que el autobús llegaba a ponerse de lado me despertaba (yo,  porque Toni le pilló más el punto al asiento) de golpe y veía las curvitas de la carretera… Pero fue leve, y entre una paradita y otra se hicieron las 6:30 de la mañana y llegamos a Vientiane.

NOTA: ¿Te vas de viaje? Recuerda que puedes conseguir un 5% de descuento en IATI seguros solo por ser lector de conmochila. Haz click en el link anterior donde te explicamos cómo obtenerlo.
2 Comentarios
  1. carme dice

    fresqueta, fresqueta!! i una corrent que te duia on volia!!

  2. sara!!!!! dice

    jertru q impresionants les cascaes!!!!!! seria una pasà nadar ahí, pero me puc imaginar lo fresqueta q estaria l'aigua! tamé ma molat lo dels elefants, q xulos!!!!!

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.